Patas Negras: Fase aire-suelo 2021

Alumno e instructor del Ala 23

Plataforma Sur de la Base Aérea de Zaragoza, 5 de mayo de 2021.

El comienzo de mayo es siempre una época con mucha inestabilidad meteorológica en el Valle del Ebro. El METAR de Bardenas se actualiza cada 15 minutos en la pantalla del mostrador de operaciones que el  destacamento del Ala 23 tiene en la Base Aérea de Zaragoza. Durante dos semanas el Ala 23 de Instrucción de Caza y Ataque se despliega en la base zaragozana para culminar la fase aire-suelo del 108 Curso.

En estas dos semanas los alumnos pondrán en práctica las enseñanzas recibidas durante los últimos meses con salidas al campo de tiro de Bardenas Reales. Los primeros vuelos serán con instructor y posteriormente se irán soltando todos los pilotos, realizando vuelos en solitario al campo de tiro. La crisis del COVID ha supuesto una alteración en las actividades de las unidades del Ejército del Aire y poco a poco se retorna a la normalidad. El curso anterior no pudo realizar esta fase aire-suelo por coincidir con lo más duro del confinamiento decretado por el Gobierno de España.

Un año después el Ala 23 vuelve de nuevo a realizar una campaña de tiro aire-suelo en Bardenas destacando sus aviones y personal en Zaragoza.

Son las 0830 locales y la actividad en la plataforma es incesante, el personal de mantenimiento trabaja desde la salida del sol, es preciso tener los aviones de la línea de vuelo preparados para las misiones programadas durante el día de hoy. Los armeros revisan a conciencia los lanzadores de bombetas y los mecánicos de línea ultiman todos los detalles para que los F-5 del Ejército del Aire salgan de nuevo a volar y perfilen su silueta una vez más por los cielos zaragozanos. La meteorología está siendo el caballo de batalla durante las últimas horas, la inestabilidad del valle del Ebro está poniendo a prueba la capacidad de los aviadores del Ala 23 para adaptar el planeamiento de las misiones.

Mientras tanto en la sala de briefing los instructores y los alumnos preparan en detalle las misiones del primer periodo de vuelos. Si la meteo no da sorpresas a lo largo del día se lanzarán cuatro periodos de vuelo a Bardenas.

A las 0915 comienzan a salir las tripulaciones a la plataforma, cada pareja instructor-alumno se dirige al avión asignado. A partir de ese momento la concentración y el silencio dominan el ambiente. Para un piloto de caza las primeras misiones en el polígono de tiro de Bardenas Reales son un punto de inflexión en su carrera.

La evolución de un piloto de combate dura muchos años y está compuesta de diversas fases. Para los alumnos del 108 Curso la jornada de hoy es la culminación a un etapa que comenzó hace años, cuando entraron en la Academia General del Aire.

El alumno realiza el chequeo del avión, comprueba tren, lanzador de bombetas, revisa el estado visual de la aeronave, se cuadra delante del instructor y el «sin novedad» da paso al ajuste del equipo personal y los anti-g. Los dos tripulantes suben a la cabina y el mecánico de línea les ayuda a colocarse los correajes correctamente.

Comienza el proceso de puesta en marcha de la aeronave, los puntos del checklist se suceden con velocidad y el personal de tierra conecta el compresor de arranque de los motores, recordemos que el F-5 no tiene Unidad de Potencia Auxiliar y necesita la asistencia exterior para realizar la puesta en marcha.

El silencio se rompe y los dos turboreactores J-85 rugen en la plataforma. El mecánico de línea va realizando las comprobaciones alrededor del avión y se suceden los gestos y señales con los dos pilotos, el entrenamiento y profesionalidad del personal del Ala 23 se pone de manifiesto durante cada parte del proceso.

El avión está preparado, el mecánico ha retirado los calzos y los pilotos esperan hasta que la Torre de Control confirma «Mago 01, autorizado a rodaje para Tango-Bravo». A una señal del piloto el mecánico da las indicaciones para que el avión comience a rodar, un gesto brusco con sus brazos y el piloto pisa los frenos, última comprobación, el mecánico levanta los brazos y los pilotos sueltan frenos, un último saludo y la silueta del F-5 se recorta sobre la plataforma de Zaragoza con el Moncayo al fondo.

«Mago 01 autorizada entrada en Bravo Uno», los tres F-5 salen de la plataforma y se colocan en la zona de armado de la pista Tres Cero Izquierda. Los mecánicos de línea y los armeros están esperando a los tres aviones para realizar el «fast check». Estos siguen la señalización de la pista y se colocan en paralelo en las posiciones marcadas. Los pilotos levantan las manos para comunicar al personal de tierra que pueden acercarse, los mecánicos colocan los calzos y realizan una última revisión del avión, prestando especial atención al tren de aterrizaje. Una vez realizada la inspección los armeros se acercan y retiran los pasadores de seguridad del los lanzadores de bombetas.

El supervisor de toda la operación levanta los brazos y todas las miradas se centran en él. Los mecánicos van retirando los calzos y todo el personal de tierra despeja la zona de armado. «Mago 01 autorizado a entrar en pista tres cero izquierda», los pilotos sueltan los frenos y con un empujon de la palanca de gases el avión comienza a rodar con suavidad hacia la cabecera. Uno tras otro entran en la pista y se alinean en rumbo tres cero, la torre confirma «Mago 01 autorizado a despegar» y la postcombustion de los venerables J-85 quiebra la calma de la base zaragozana de nuevo, una larga carrera de despegue y los tres aviones levantan el vuelo rumbo a Bardenas.

Ha trascurrido una hora desde el despegue y la formacion de tres aviones realiza la inicial sobre la pista Tres Cero Izquierda de Zaragoza. Los «Magos» toman tierra sin novedad y rodando bajo el sol de mayo van aparcando en sus puestos. El personal de tierra realiza las últimas revisiones y los motores se apagan. Alumnos e instructores van bajando de los aviones, saludos de rigor y comienza el análisis de la misión. El «debriefing» comienza desde que los motores se apagan. En estos momentos se suceden imágenes con mucho contenido humano, los alumnos se abrazan entre ellos y la alegría se dibuja en sus miradas, un paso enorme en su carrera como aviadores se acaba de dar.

Unos minutos después cada alumno con su instructor camina de  vuelta al edificio de operaciones, el instructor aprovecha el recorrido para comentar con el alumno los detalles de la misión, ser instructor en cabina trasera de un avión de combate es un trabajo que pocos pueden realizar, además de acumular horas de experiencia hay que tener la capacidad de trasmitir conocimientos a otros así como mantener una elevada concentración durante las misiones. Los Patas Negras y sus F-5 son herederos de la tradición de los aviadores de combate del Ejército del Aire, un año más todos los miembros de esta unidad han preparado con profesionalidad y dedicación a un nuevo grupo de pilotos que en pocos meses estará volando los cazas del Mando Aéreo de Combate.

El F-5 es un avión que con las modernizaciones llevadas a cabo por el Ejército del Aire sigue siendo una plataforma de entrenamiento ideal para poder dar el salto a aviones como el Eurofighter o el F-18 Hornet. El esfuerzo del equipo humano que integra el Ala 23 hace que el F-5 sea sinónimo de Aviación de Caza. La crisis del COVID impidió al Ala 23 celebrar el 50 aniversario del F-5 en servicio, este artículo es el pequeño homenaje que Gaceta Aeronáutica rinde a este mítico avión del Ejército del Aire español.

 


Agradecimientos:

Gaceta Aeronáutica quiere agradecer a la Oficina de Comunicación del Ejército del Aire y en especial a todo el personal del Ala 23 la colaboración prestada durante la realización de este artícul


 

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