En primera persona: Homenaje a los “ganchos” del Escuadrón “Semper Pugnans”

Dicen que, en noches ventosas, en la plataforma el viento imita el ruido de un IA-58 en marcha. Es más, algunos ven como un electricista y un mecánico giran alrededor de un fantasmagórico “Cinco Cinco Nueve” que desaparece de la plazoleta sita en la intersección de las avenidas Fuerza Aérea y Circunvalación, frente a la Escuela de Aviación de Córdoba, y ruge en la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia.

Algunos viejos suboficiales que vivieron está época dicen que son Trigo y Roger que deambulan por la plataforma. La verdad es que les creo. Es más: cuando me toque entregar, voy a ir con ellos para darles una mano. No los puedo olvidar, son esos amigos a los que uno no olvidará jamás. Y voy a estar en esa plataforma para esperar a que aparezcan todos ustedes. Porque seguramente lo vivido nos marcó a todos de la misma manera. Nos abrazaremos, lloraremos y veremos aterrizar uno a uno los nueve restantes, ese día la novena volverá a ser la IX Brigada Aérea.

A mis camaradas de siempre, a los que están y a los que ya no están, pero estarán por siempre en el recuerdo de los que vivimos esa hermosa aventura tratando de mantener operativos esos diez IA-58 “Pucará” en el Escuadrón IV de Ataque de la IX Brigada Aérea: Primer teniente Pesara, suboficial auxiliar García, cabos principales Ibarra, Gutiérrez, Araneda y CP Barcelona, cabos primeros Núñez, Riquelme, Garzón, Peiretti, Araujo, Reimer, Royer y Páez, y cabos Campillay, Capretti, Gutiérrez, Brizuela, Trigo, Visanni, Terracuol, Pérez, Garzón y Vilches.

Seguramente me estoy olvidando de algunos, pero sepan disculpar. Al fin y al cabo: ¿qué se puede esperar de un “gancho”? A todos ustedes mi cariño y mi afecto de siempre, desde este Buenos Aires, que el único IA-58 que te permite se conserva en el Museo Aeronáutico de Morón. Trato de explicarles a mis hijos como se cambia una cúpula, un tren de aterrizaje o como armábamos cubiertas y me miran sin entender demasiado el “para qué”. Cómo decirles que esto es para que la mayor cantidad de aviones posibles estén por lo menos en condición SEP y así pasar el parte.

Tal vez un número para el Comando de Operaciones Aéreas, pero para nosotros tanto trabajo en condiciones meteorológicas extremas. Horas y horas en ese hangar sintiendo el viento patagónico. ¿La verdad?. Es que los miro como queriéndoles explicar que eso es muy importante porque son pocos los privilegiados que ven transformado su esfuerzo de horas de trabajo en el producto final que es ver volar mañana un avión que hoy no puede hacerlo, el ver que lo que uno hizo la tarde/noche anterior significó que alguien cumpliera hoy una determinada misión. Fui parte de ese engranaje que visto desde hoy funcionó a la perfección por gente como ustedes.

Hoy veo en retrospectiva esa maravillosa etapa de mi vida en la que uno volvía satisfecho a tomarse un vinito entre amigos por el deber cumplido. El cinco cinco siete voló porque con Roger probamos que la pata trabara y la electroválvula cortara e indicara arriba y trabado. Lamentablemente, después de haber probado y cambiado tantas patas de tren, no pude reparar la mía. Son cosas del destino, que se le va a hacer. Pero la verdad es que extraño el olor a JP, a hidráulico, girar alrededor del avión en la inspección previa… “libre el uno”, “libre el dos”, “sacar los pines de tren”, el olor de las toberas cuando el avión se aleja, las sobremesas interminables en el casino, discutiendo fallas, escuchando a Roger interpretar en su guitarra “Te escribo desde el Sur” o “Chaltén” de Jiménez Agüero.

Sí. Cuando me toque entregar estaré junto a ustedes en esa plataforma esperando al “Cinco Cinco Nueve” que seguramente se insubordinará, no responderá a sus mandos naturales y vendrá majestuoso luciendo el escudo del escuadrón “Semper Pugnans” para unírsenos a esperar que los demás aterricen y les metamos mano para que mañana vuelvan a estar SEP.

El Pucará A-551 de los Semper Pugnans en la visión artística de Javier "Javo" Ruberto (Perfiles en Detalle)
El Pucará A-551 de los Semper Pugnans en la visión artística de Javier «Javo» Ruberto (Perfiles en Detalle)

Breve historia de los Semper Pugnans

El Escuadrón IV de Ataque fue creado en Diciembre de 1981 al mando del mayor Juan Carlos Bonavía, dependiendo del Grupo Aéreo 9 de la IX Brigada Aérea de la FAA, asentada en Comodoro Rivadavia. Participó de la Guerra de Malvinas realizando misiones de vigilancia costera, patrullaje marítimo y reconocimiento armado. Operó activa e ininterrumpidamente hasta su desactivación el 1 de Enero de 1991, alcanzando algo más de 14733 horas de vuelo.


 

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