
Si tal como se rumorea, tanto el MINDEF como la FAA han decidido retomar la búsqueda de aviones de combate disponibles en el mercado internacional, me permito reflexionar nuevamente sobre si ¿podemos seguir especulando con la incorporación de Sistema De Armas (SDA) de proveedores occidentales, o de cualquier aeronave de combate sobre los que EE.UU. y el Reino Unido impongan algún grado de influencia tecnológica o política, confiando en que tendremos la potestad de utilizarlos contra cualquier agresor que represente una amenaza contra la seguridad nacional? Pues saque Ud. sus propias conclusiones. Las mías son terminantes y es que no podemos dejar la defensa de nuestro territorio en manos de SDA que no estén absolutamente bajo nuestro control, ni que tampoco gocen de libre disponibilidad operativa ante cualquier situación de crisis o conflicto que demande su utilización extrema (ver “Reconstrucción del poder aéreo nacional (XI): Álguien tenía que decirlo”). A juicio personal las razones expuestas precedentemente son prueba suficiente de que no hay posibilidad alguna de recurrir a provisiones de este origen ya que cualquier pesquisa nos devolverá inexorablemente a ese “loop” con las mismas alternativas que se repiten hasta el aburrimiento: Francia con el Mirage 2000 y EE.UU. con el F-16; afortunadamente contamos con el beneficio de poder descartarlas decididamente de plano ya que según interpreto somos plenamente conscientes respecto de hacia dónde nos conducen cualquiera de estas opciones. Por su parte Suecia nos ofrecería, si es que realmente lo hiciera, el JAS-39 Gripen, un modelo que en cualquiera de sus variantes debió y deberá considerarse completamente inviable debido a su impronta británico-norteamericana; y finalmente siempre podemos contar con Israel que por estos días tendría para ofrecernos los F-16C/D Barak como única y altamente improbable alternativa, especialmente si observamos la traumática experiencia croata.
Abordando el bloque Oriental, la oferta rusa de SU-30/35 y MIG-29M/M2/35 no debería descartarse de plano, aunque plantea las dificultades de afrontar los altos costos operativos debido a características propias de los SDA ofrecidos (todos son bimotores), mantenimiento, calidad y trazabilidad de repuestos probadamente cuestionada en diversas ocasiones, pero aun así casi siempre disponibles en plaza aunque a precios que obligan al usuario a plantearse si estará dispuesto o no a pagarlos a expensas de sostener la operatividad de sus aeronaves.
A esta altura de los acontecimientos y ante las cada día más apremiantes necesidades operativas considero innecesario diversificar orígenes que sólo alargan los plazos de evaluación y que finalmente resultan absolutamente inconducentes. No quisiera aburrir con este tema porque ya me he expresado al respecto pero es tiempo que se preste la debida atención a los aviones de combate de procedencia China, eventualidad que permitiría cumplir con el objetivo de acotar la cantidad de concurrentes a sólo dos candidatos posibles: el JF-17 Thunder y el J-10 Firebird.
Un nuevo súper Chino para el barrio

Las alternativas que propone el mercado chino resultan definitivamente las que más se ajustan a los requerimientos de la FAA, ya sea por las características propias de los aviones a considerar (ambos son monomotores), como por las no menos importantes consideraciones estratégicas (independencia tecnológica absolutamente desprejuiciada en contraste con el bloque Occidental). En cuanto a lo estrictamente técnico el JF-17 se destaca muy especialmente debido a su adecuado balance entre la relación costo-eficacia, mientras que el J-10 otorga prestaciones mucho más extremas a la hora de pretender imponer un estándar algo más elevado en cuanto a poder disuasivo y capacidad de combate.
Actualmente se encuentra en producción el Block II del JF-17 que ha evolucionado con avances y mejoras bastante significativas respecto de los aviones del Block I, demostrando una legítima capacidad multirrol, respaldada por un siempre creciente arsenal de misiles WVR/BVR para el combate aire-aire así como también aire-superficie con una completísima gama de armamento guiado de caída libre o misilístico, junto con la posibilidad de asumir también el rol de interdicción marítima. La vertiginosa evolución del Thunder impulsaron al consorcio fabricante a desarrollar y producir la versión JF-17B, un biplaza para entrenamiento de pilotos basado en el estándar del Block II y que por lo tanto cuenta con plenas capacidades de combate, ampliando una propuesta aún más tentadora para los posibles usuarios de exportación que procuran un SDA de costo moderado a cambio de altísimas capacidades y prestaciones. Dentro de esa franja de amplia demanda el Thunder no tiene rival y sus posibilidades de ocupar un puesto de privilegio en al mercado internacional están garantizadas.
Y para coronar la ya completísima y más que interesante oferta del modelo, el lanzamiento del Block III coloca al JF-17 en la franja de los SDA de Generación 4.5 (o 4++) cortesía de nuevos refinamientos tales como radar AESA (Active Electronically Scanned Array), HMDS (Helmet Mounted Display System), HHUD (Holographic Head Up Display), MAWS (MIssile Approach Warning System), nueva suite de EWS (Electronic Warfare System) y diversas mejoras en la aviónica y estructura (mayor uso de materiales compuestos); todo un gran paquete tecnológico que si bien tendrá las limitaciones propias de la célula original se verá beneficiado en parte por una versión muy mejorada y de mayor potencia de la planta motriz original de origen ruso Klimov RD93, en su nueva variante RD-93MA de 5.500 Kg de empuje en seco y 9.300 Kg con PC.

En cuanto al J-10, la disponibilidad del modelo para la exportación ya no es producto de especulación o se trata solamente de una expresión de deseo; la versión J-10A fue ofrecida al mercado internacional con denominación oficial FC-20 durante el Singapur Airshow 2016 aunque sin encontrar compradores, por lo que esta variante ha sido finalmente discontinuada. La aparición de la más reciente y evolucionada variante J-10C requiere una nueva y dedicada aproximación al modelo. En una configuración semejante a la adoptada por su rival norteamericano F-16C a partir del Block 30/32 y posteriores que aceptan tanto motores P&W o GE, esta última versión actualmente en producción puede ser equipada a partir del Block 05 indistintamente con el AL-31FN3 ruso o con el ahora ya homologado y suficientemente probado Shenyang-Liming WS10B Taihang autóctono de 13.800 Kg de empuje con post combustión, que enmarcan la propuesta de una versión 100% libre de injerencia extranjera. Existen algunos refinamientos disponibles de base tales como un nuevo radar AESA, sensores de imagen IR de aproximación de misiles (MAWS), sistema de visión y adquisición de casco (HMDS) compatible con el entorno high off-boresight (HOBS) del nuevo misil IIR PL-10 con un alcance de 20 Km que lo colocan indiscutiblemente al tope en la categoría de cazas de Generación 4.5/4++. La estrella destacada de esta versión es la compatibilidad con el nuevo misil de largo alcance PL-15, dotado de un motor de pulso dual que le permite un alcance de 200 Km; el misil cuenta con su propio buscador activo/pasivo AESA y se vincula al J-10C mediante una antena Data Link bidireccional para actualización de datos durante su fase de vuelo.
La más reciente versión de exportación denominada J-10CE por el fabricante CAC (Chengdu Aerospace Corporation) ha sido exhibida y ofrecida a los interesados en el stand de AVIC (Aviation Industry Corporation of China) durante el último Dubai Air Show que tuvo lugar entre el 17 y el 21 de Noviembre de 2019. Según lo informado por los representantes de CAC, el J-10CE entra en una competencia abierta contra las actuales versiones de exportación del Fighting Falcon, como el F-16V; para colocarse en igualdad de condiciones con el prolífico multirrol norteamericano han optado por ofrecer un J-10C de base, con sus ampliamente conocidas capacidades y equipamiento, aunque con algunos elementos característicos de los sistemas de comunicaciones cifrados, IFF y de guerra electrónica compatibles con la red de defensa China excluidos, los que pueden ser sustituidos por otros sistemas disponibles a requerimiento del futuro operador.

Hasta el momento el fabricante solo ha desarrollado una versión biplaza del J-10 denominada J-10S derivada de la versión J-10A original; se trata de la única alternativa disponible para el adiestramiento de los futuros pilotos de la prolífica familia J-10; si bien esto no representa una carencia en extremo excluyente se trata de células con algunas diferencias en lo que respecta a estructura y sistemas, las que cobran mayor relevancia si se las contrasta con las versiones B/C, sumadas al sello distintivo de utilizar exclusivamente la planta propulsora rusa Lyulka/Saturn AL-31FN; en el peor de los casos y a falta de un biplaza específico de cada versión se trataría de una instancia que, por estos días, no significa nada que no pueda asimilarse mediante algo de logística extra para sostener operativamente ambos modelos o a través del uso de simuladores dinámicos compatibles.
Nota del Autor: La consideración de la “Opción China” se circunscribe exclusivamente a la adquisición de equipamiento militar, entendiendo que se trata de un proveedor adecuado dentro del complejo entorno internacional que debe enfrentar la República Argentina a la hora de solicitar la provisión de equipamiento de Defensa sin restricciones; y de ningún modo representa un alineamiento “fanático” con la conducta geopolítica/geoestratégica global China. La existencia de temas vinculantes extremadamente sensibles como la irregular concesión de una porción del territorio argentino para instalar una base de seguimiento de satélites para la empresa militar China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) y/o la recurrente depredación de los recursos marítimos argentinos por parte de flotas pesqueras ilegales chinas (entre otros temas) deberían enmarcar urgentemente la revisión de un nuevo tratado que concluya como contraprestación un legítimo beneficio para nuestro país, sirviendo estos asuntos cuanto menos como moneda de pago para la provisión del hardware militar tan necesario para la Defensa de los intereses nacionales.
Fuentes consultadas: Janes; Pakistan Defense Forum; Chinese Military Aviation; Aurora (Israel); Aviación Argentina.