Regreso de la Dotación XLV de la Base Marambio

El chirrido de los neumáticos del C-130H Hercules TC-66 al hacer contacto pesadamente sobre la Pista 13 del Aeroparque Metropolitano «Jorge Newbery» fueron el broche de oro que puso fin a la tan importante tarea que desempeñaron estos 37 hombres y mujeres, luego de un año de permanencia en este estratégico lugar del continente blanco. La Dotación XLV de la Base Marambio, había entrado en funciones formalmente el día 29 de Octubre de 2013, fecha en la cual se celebra un nuevo aniversario de la creación de dicha instalación y al mismo tiempo que se produce el recambio de personal en la misma. Con ello, se da comienzo a un nuevo año de trabajos por parte de la denominada Dotación Antártica Anual entrante, que en este caso se encontraba al mando del Vicecomodoro Gabriel Maldonado.

Su Historia

La creación de tan importante Base, radicaba en la necesidad de romper con el aislamiento que se presentaba entre la Antártida y el continente. Esto implicaba que solo se podía acceder para prestar apoyo a las bases en el Casquete Polar Antártico por vía marítima, durante los meses de verano. De esta manera, se impedía, durante un año entero (si el estado de los hielos lo permitía en las épocas estivales), cualquier movimiento de envergadura en materia de personal, apoyo logístico, evacuaciones sanitarias, apoyo a emergencias y asistencia integral en misiones de búsqueda y rescate desde el continente, a cualquier base temporal o no. La necesidad de una pista de vuelo permanente, que evitara emplear aeronaves especialmente preparadas con esquíes, hace posible que ante cualquier eventualidad, en pocas horas, pudiera contarse con cualquier medio o material necesario por vía aérea, en vez de días o meses de navegación que no ofrecían ninguna garantía de éxito, ya que el arribo de los mismos estaba sujeto al estado del macizo polar.

El interés en dicha empresa por parte de la Fuerza Aérea Argentina, tiene sus inicios en la década del ´50. Luego de la arriesgada pero exitosa «Operación Enlace», en la cual se realizo un largo vuelo de exploración y abastecimiento de suministros y elementos de supervivencia a la Base «General San Martín» del Ejército Argentino, ubicada en la Bahía Margarita. La adquisición de los bimotores Avro Lincoln B.Mk II en 1947, incluían la modificación de uno de estos ejemplares al nivel «Aries II», permitiendo la realización de vuelos polares de largo aliento. La única máquina convertida a ese estándar en las instalaciones de Avro en Langar (UK) fue el Avro Lincoln B.Mk II B-003 (Msn 1407 ex RAF RE350). A los mandos del Vicecomodoro Marambio, y una tripulación de diez hombres, el ex B-003, ya rematriculado como LV-ZEI, y bautizado «Cruz del Sud», logra el lanzamiento en paracaídas de distintos suministros en dicha Base, la cual al mando del General Hernán Pujato se encontraba aislada voluntariamente realizando distintas tareas científicas. Luego de una larga misión de 12 horas y 22 minutos de vuelo, el «Cruz del Sud» aterrizaba exitosamente a las 21:44 hs del día 19 de diciembre de 1951, en el DAM Río Gallegos. Posteriores sobrevuelos con el fin de estudiar posibles zonas para la realización de una pista permanente, pero realizados por la denominada Fuerza Aérea de Tareas Antárticas (FATA), reforzaban aún más las intenciones de la FAA.

Este tan anhelado objetivo, recién tendría sus inicios a fines de la década del ´60, en ocasión de la Campaña Antártica de Verano 1968-1969 y en el marco de la denominada «Operación Skúa». La misma, llevada a cabo por la Fuerza Aérea y la Armada Argentina, consistía en la ubicación de los lugares más aptos para la construcción, y el posterior traslado de personal, equipos y medios de apoyo constantes para cumplir exitosamente con esto. El 25 de noviembre de 1968, un helicóptero Bell UH-1H-BF matricula H-11 de la VII Brigada Aérea, pero operando desde el rompehielos ARA «General San Martin» (Q-4), haría su aterrizaje para comenzar con las primeras tareas de recolección de muestras de suelo y mediciones del terreno, en la ex Isla Seymour, ahora rebautizada Vicecomodoro Marambio en honor al aviador, quien perdiera su vida en un trágico accidente aéreo en 1953. Al año siguiente, en 1969, distintos vuelos de relevamiento realizados por aeronaves De Havilland Canada DHC-2 Beaver, DHC-6 Twin Otter y C-130E Hercules, más los estudios realizados previamente, dan como resultado la factibilidad y puesta en marcha de las tareas de construcción de la tan necesitada pista de aterrizaje, que permitiría la operación continua y regular de aeronaves de gran porte dotadas tren de aterrizaje convencional, con ruedas, sin necesidad de emplear aquellas especialmente preparadas con esquíes.

Para ello, se conformaría la denominada «Patrulla Soberanía», la cual pudo pisar el suelo de Marambio el 30 de Agosto de 1969. Ese día dos DHC-2 Beaver, uno el P-03, y el otro perteneciente al Instituto Antártico Argentino (IAA) provenientes de la Base Matienzo, realizan sendos aterrizajes en el mar helado de la zona de la Bahía López de Bertodano, comprobando el espesor de los hielos en la cercanía de las islas, y dando el visto bueno para el traslado del personal y pertrechos. Ello, no podía hacerse por vía terrestre, dado los riesgos de la operación y la distancia a recorrer en tan hostiles condiciones. Ese mismo día, desde el Destacamento Aeronaval Petrel de la Armada Argentina, y desde la Base Matienzo, simultáneamente realizan el despliegue en la isla del personal y de distintos pertrechos para la instalación de los campamentos que procederán a construir la pista. Posteriormente, el P-03 perteneciente al Grupo Aéreo Antártico de la FAA, sufre la rotura del esquí de la rueda de cola, siendo reemplazado por el DHC-6-200 Twin Otter 0640/1-F-1 de la Aviación Naval, completando finalmente el traslado de equipos y personal necesario. De un total de 21 hombres que la componían, se establecen dos campamentos, el «Alfa» al mando del Teniente Francisco Florencio Mensi, ubicado al pié de la meseta en la Isla, mientras que el «Bravo», al mando del Teniente Mario Víctor Licciardello, se ubicaba directamente sobra la meseta. Viviendo en carpas, a fuerza de pico y pala y alimentándose con conservas, comenzaron los trabajos.

Para el 25 de Septiembre de 1969, la pista ya contaba con una longitud de 300 metros y a las 11:45 hs el De Havilland Canada DHC-2 Beaver P-03 (C/n 1480) desde la Base Matienzo, se convertía en la primera aeronave en aterrizar haciendo uso sólo de sus ruedas. A los mandos del P-03, se encontraban el Teniente Oscar José Pose Ortiz de Rosas, el Suboficial Principal Ramón Alberto Velázquez y como pasajero el Jefe del Grupo Aéreo de Tareas Antárticas Vicecomodoro Mario Luis Olezza. Dos días después, arribaría proveniente de la misma base, el Douglas C-47 TA-05, pero a una ya ampliada pero insuficiente pista de tan solo 400 metros. El apoyo aéreo a los trabajos, se realizaba, tanto desde Matienzo como desde el continente, ya que el 9 de Octubre de 1969 el Lockheed C-130E Hercules TC-62 (C/n 4309) realizaría el lanzamiento de provisiones, herramientas, explosivos y correspondencia, tanto por medio de paracaídas como en caída libre. El 14 de Octubre, ya con 700 metros de longitud, el apoyo a las tareas se vería reforzado por el aterrizaje del Twin Otter T-85 haciendo el trayecto inicial Rio Gallegos-Base Matienzo para luego hacer el tramo final Base Matienzo-Marambio.

Para la histórica jornada del 29 de Octubre de 1969, fecha en la que se inaugura oficialmente la Base Aérea Vicecomodoro Marambio, se había logrado una longitud de pista de 900 metros por 25 metros de ancho, una zona de estacionamiento de aeronaves libre de pierdas y rocas de 100 metros por 30 metros, y el señalizamiento de la misma.

En esa misma fecha, el TA-05, realiza el ultimo aterrizaje en ella. Luego de desinstalársele el sistema de esquíes, hace el ultimo despegue de su carrera operativa en el Sector Antártico retornando al continente. Desde el mismo, ingresaba uno de los flamantemente adquiridos Fokker F-27-400M Troopship matricula TC-77 (C/n 10416) trasladando altas autoridades políticas y militares para el mencionado acto protocolar.

De este modo, llegamos a la Primer Dotación Antártica 1969/70 de la Base, la cual continuadora de la sacrificada «Patrulla Soberanía» siguió las tareas de mejoras y ampliación de la pista alcanzándose una longitud de 1200 metros y procediendo a la construcción de nuevas instalaciones. Con este panorama, llegamos al aterrizaje de una aeronave de gran porte, cuando el Lockheed C-130E Hercules TC-61 (C/n 4308) aterriza el 11 de Abril de 1970, e inaugura de allí en adelante la operación regular durante todo el año con máquinas de este calibre. Desde aquellos tiempos, es responsabilidad de la Fuerza Aérea Argentina, el mantenimiento de dicho aeródromo, que posibilita la comunicación regular e ininterrumpida de las distintas bases nacionales y extranjeras, permitiendo el completo apoyo a las operaciones científicas llevadas a cabo por todas ellas desde el continente.

Rusos en Marambio

La Dotación seria testigo del debut de los flamantes Mi171E adquiridos por el Ministerio de Defensa en Septiembre de 2010 a la empresa Rosoboronexport para ser empleados por la FAA desde la Base. Como publicáramos anteriormente https://www.gacetaeronautica.com/gaceta/wp-101/?p=7589, la operación de cruce se logro exitosamente el 20 de Diciembre del año pasado, luego de un vuelo de 5 horas 51 minutos, provenientes de Ushuaia, y arribando a la base a las 10:51 horas. La tripulación del H-94 estaba compuesta por los Vicecomodoro Gabriel Sant (Jefe del Escuadrón III Mi171E), Fabián Raña (Jefe Grupo Aéreo 7), el Primer Teniente Ricardo López y el Suboficial Mayor Darío Rivas. Mientras que el H-95 se encontraba tripulado por el Capitán Ariel Maison, el Primer Teniente Hernán Bornices y el Suboficial Mayor Darío Garbarini.

La actividad sería frenética para los recién llegados. Inicialmente se encontraron realizando una serie de vuelos de familiarización, reconocimiento e instrucción, pero el 28 de diciembre de 2013, serían los encargados de realizar el transporte de la dotación entrante de la Base Esperanza, que arribara en un C-130 Hercules, y el repliegue de la saliente, para que pudiera ser regresada al continente en la aeronave anteriormente mencionada. En dicha operación realizaron el transporte de 6 toneladas de carga y 82 personas, mostrando la versatilidad de estos nobles aparatos. Dos días después, serían protagonistas de otra misión relevante, con el traslado en los mismos del grupo de trabajo de verano de la Base Transitoria Petrel, para realizar tareas de acondicionamiento en esta, que a partir de 2015 y por decisión del Ministerio de Defensa, se convertirá en Base Permanente. En dos vuelos de 30 minutos de duración cada uno, y con buena MET, los incansables Mi171E realizaron el despliegue del personal, trasladando más de 4 toneladas de víveres y carga para el exitoso cumplimiento de las tareas encomendadas. A fines de enero de 2014 y haciendo uso de su gran capacidad de transporte de material mediante el sistema de eslinga, realizaron junto a un equipo conjunto de la Dotación XLV y al personal de Carga y Pararrescate del Escuadrón III Mi171E tareas de preparación, traslado aéreo y disposición transitoria, para su posterior traslado final al continente, de residuos y materiales presentes en la submeseta de la isla, que se encontraban dispersos allí, desde el tiempo de fundación de la Base. Con los Mi171E, finalmente se pudo realizar el traslado de gran parte de ellos, que ya habían sido acopiados por grupos de trabajo anteriores. De esta manera rápida y eficiente, se contribuyó dentro del marco del SGA (Sistema de Gestión Ambiental) de la Base, que debemos mencionar, es la primera certificada bajo normas ISO 14001 de Gestión Ambiental desde 2003.

La operación de las máquinas en tan hostil ambiente, resulto sumamente exitosa, a pesar de algún inconveniente técnico en una de las dos máquinas que implico el cambio de uno de los turboejes Klimov TV3-117-VM en plena Campaña. Párrafo aparte, es menester mencionar la verdadera «prueba de hielo» que debieron soportar durante el mes de marzo de 2014 el H-94 y el H-95. Estas máquinas por cuestiones de espacio permanecen a la intemperie y recibieron el embate de un fuerte temporal de viento y nieve. Hasta que no se cuenten con las obras necesarias para ampliar el espacio disponible en el hangar (que durante todo el año cuenta con un Twin Otter de la IX Brigada Aérea), solo es posible alojar una de las aeronaves temporalmente para la realización de trabajos de reparación o mantenimiento, permitiendo al personal del Grupo Técnico 7 destacado allí, trabajar a salvo de las adversas condiciones climáticas. Debemos recordar que los Mi171E no cuentan con sistema de plegado de palas, que facilite en hangaraje en espacios reducidos. Por lo tanto un solo Mil Mi puede ser cobijado, y hasta el Twin Otter debe abandonar el hangar, quedando a la intemperie.

El mencionado fenómeno, literalmente vapuleó a las mismas, a pesar de estar debidamente cubiertas con sus respectivas fundas y cobertores. La nieve y el hielo se abrió camino a través de ellas y se hizo presente dentro gran parte de una de las aeronaves, incluyendo los motores y hasta llegando al cockpit, congelándolo parcialmente. Cinco días de trabajo llevaron las tareas de remoción de hielo y nieve, secado, realización de comprobaciones y vuelta al servició de la aeronave afectada, la H-94. Estas se realizaron sin novedad, y la máquina realizo las pruebas de vuelo el día 19 marzo con total éxito, dejando de manifiesto la robustez de la célula y sus sistemas ante las hostilidades meteorológicas presentes en el lugar.

El regreso de los mismos al continente, finalizada la Campaña de Verano, se realizó a mediados del mes de abril, realizándose el cruce de un aparato por vez y no en parejas como arribaron inicialmente.

CAV (2013-2014) y Permanencia

Durante el transcurso de la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2013-2014 la Dotación se desempeño con total éxito al igual que durante el resto del año 2014, manteniendo su invalorable apoyo a las tareas de investigación científica realizadas por instituciones nacionales o extranjeras dedicadas a tal fin. De esta forma Marambio constituye un punto neurálgico de sustento a todas estas tareas realizadas a lo largo y ancho del continente blanco, mediante el transporte aéreo (ala fija y helicópteros), evacuación sanitaria, búsqueda y rescate, traslado de personal carga o lanzamiento aéreo de la misma a todas las bases nacionales o a las extranjeras que así soliciten. Con respecto a la CAV, esta fue llevada a cabo por una multiplicidad de medios en cumplimiento por lo establecido en el Plan Anual Antártico Nacional, iniciándose oficialmente el 16 de enero pasado. Durante ella, se produce el relevamiento del personal de las bases instaladas en el continente blanco (tanto las permanentes como las transitorias), la remoción de residuos y el vital abastecimiento de víveres, material y combustible necesarios para que las mencionadas operen satisfactoriamente.

Los medios navales empleados para tal fin los constituyeron el Rompehielos «Kapitan Dranitsyn», el Buque Polar «Vasily Golovnin» (alquilados por el Ministerio de Defensa hasta que se encuentre listo el ARA «Almirante Irizar» (Q-5)) y los buques de la Armada Argentina Transporte ARA «Canal Beagle» (B-3); el Aviso ARA «Suboficial Castillo» (A-6) y el buque oceanográfico ARA «Puerto Deseado» (Q-20). El acto de cierre de la CAV-2013-2014 se realizó oficialmente el día 17 de marzo pasado, con la visita en la Base Marambio del Ministro de Defensa Ing. Agustín Rossi, el Subsecretario de Coordinación Administrativa; Germán Martínez; y los jefes del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Brigadier General Mario Callejo; y de la Armada, Vicealmirante Gastón Erice. Como saldo de la misma, podemos destacar que para ese momento las seis bases permanentes (Marambio, Esperanza, San Martín, Belgrano II, Orcadas y Carlini) y las cinco transitorias (Primavera, Cámara, Decepción, Brown y Petrel) habían sido abastecidas al completo, sus dotaciones relevadas y los desechos de las mismas retirados. El transporte de las 9000 toneladas de carga, insumió más de 52000 millas de navegación, y más de 1000 horas de vuelo tanto de aeronaves de ala fija como de helicópteros (incluidas la de los Kamov KA-32 destacados en el «Golovnin») y más de 41 vuelos de parte de los C-130 Hercules. El total de personal involucrado para ello, fue de 1500 hombres y mujeres, tanto civiles como de las tres Fuerzas Armadas.

Regreso de la Dotación XLV

Pero ya transcurriendo el mes de octubre, llega el momento del relevo para este contingente luego de tanto trabajo y sacrificio en el sector antártico argentino. Para el regreso de la dotación saliente, y la llegada y puesta en funciones de la entrante, se afectaron los Lockheed C-130H Hercules TC-64 (C/n 4436) y TC-66 (C/n 4464) del Escuadrón I C-130. La Dotación entrante, compuesta por 39 integrantes y al mando del Vicecomodoro José Cabanilla fueron despedidos por el Comandante de Adiestramiento y Alistamiento Brigadier Mayor (VGM) Mario Roca, en un acto realizado en la I Brigada Aérea «El Palomar», el pasado 21 de octubre. El cruce de la Dotación entrante completa, se realizó a partir del día 23 de octubre, insumiendo dos vuelos de los incansables C-130 para que el flamante personal se encontrara finalmente en el continente blanco, listo para cumplir funciones. Con la presencia de ambas dotaciones, además de la tradicional ceremonia de relevo y puesta en actividad del nuevo Jefe de Base, se realizaron una serie de actos protocolares que incluyeron la conmemoración del cuadragésimo quinto aniversario de la fundación de la misma ocurrido el 29 de Octubre de 1969, el descubrimiento de una placa dándole el nombre de «Jorge Newbery» al Hangar de la Base, en ocasión del centésimo aniversario del paso a la inmortalidad del célebre aviador argentino y el descubrimiento en la capilla de un cofre con el solideo y el rosario que su Santidad el Papa Francisco entregara al igual que el pergamino con su bendición para todo el personal destacado allí.

Para el 24 de octubre la saliente Dotación XLV, ya se encontraba de regreso en el continente, en Rio Gallegos, y expectante para realizar el vuelo final a bordo del C-130H Hercules TC-66 hacia el Aeroparque Metropolitano «Jorge Newbery» de la Ciudad de Buenos Aires. Así en emotivo reencuentro, procedían a fundirse en eterno abrazo con sus familiares y seres queridos, que ansiosos, los esperaban con los brazos abiertos en la plataforma de la Aeroestación Militar.

Base Marambio: 45 Años Después

Hoy en día aquellos que forman parte de las sucesivas Dotaciones se alojan y trabajan en una Base completamente diferente de aquella iniciada por aquellos sacrificados pioneros en 1968/1969. Tiene una superficie cubierta de 200 metros cuadrados, para una dotación permanente de 45 personas, mas alojamiento para distinto personal científico que realiza tareas de investigación en ella. Las instalaciones van desde depósitos de materiales y herramientas, talleres, laboratorios donde se realizan tareas de investigación, planta de residuos, estación de recepción de imágenes satelitales, estación de telefonía, televisión e internet, sanidad, esparcimiento, meteorología, torre de vuelo, estación de combustible, etc. consistiendo una moderna infraestructura para el personal que presta servicio. La pista actual es de 1200 metros de largo por 30 metros de ancho, tiene una orientación de 60/240º a 230 metros SNM, con balizamiento eléctrico, torre de vuelo con medidas de apoyo a la navegación aérea, planta de combustible, servicios contraincendios y hangar.


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