Singapore Air Show 2018:
Vidriera aeronáutica del Sudeste Asiático

Desde el 2008, año en que se organizó por primera vez, el Singapore Air Show está basado en el Centro de Exhibiciones Changi, ubicado en las inmediaciones del aeropuerto homónimo, que desde el año 2013 ha sido elegido por Skytrax como el mejor aeropuerto del mundo por seis años consecutivos.

En esta nueva edición, el show ratificó su condición de vidriera del Sudeste Asiático, una de las regiones con mayor crecimiento aeronáutico del planeta, tanto en el mercado civil -donde destacan las enormes órdenes, principalmente de aerolíneas low cost- como en el militar, donde a pesar de la afortunada ausencia de enfrentamientos de los últimos años, los estados aún mantienen una política de fuerte inversión en el área de defensa.

El show cuenta con varios pabellones cubiertos para exposición de productos y reuniones de negocios, una rampa destinada a la exhibición estática de aeronaves de todo tipo y tamaño y dos turnos diarios de demostraciones en vuelo, ya sea a cargo de cazas militares o vuelos en formación, gentileza de los distintos equipos acrobáticos de las fuerzas aéreas de los países vecinos.

Y fue justamente uno de estos equipos el que protagonizó el único incidente que alcanzó a empañar la fiesta. Durante la carrera de despegue previa a la primera presentación del equipo acrobático de la Fuerza Aérea de la República de Corea (RoKAF), los “Black Eagles”, uno de los KAI T-50B Golden Eagle sufrió la explosión de una de las cubiertas de su tren principal y terminó capotando.

El avión, orgullo de la industria aeronáutica surcoreana, fue pronto envuelto por las llamas, pero felizmente su piloto pudo escapar sin mayores inconvenientes, a diferencia del tráfico en Changi, que se vio interrumpido por varias horas: una complicación poco habitual para un país donde el orden y la prolijidad se han convertido en una marca distintiva a nivel mundial.

Los otros shows aéreos estuvieron a cargo del equipo acrobático Jupiter de la Fuerza Aérea de Indonesia (TNI-AU) con sus KAI KT-1 también coreanos y una coreografía aérea de los dueños de casa, compuesta por un Lockheed Martin (General Dynamics) F-16C Block 52 y un McDonnell Douglas F-15SG Strike Eagle con un esquema especial para conmemorar el cincuenta aniversario de la Fuerza Aérea de la República de Singapur (RSAF).

Las presentaciones individuales incluyeron al JAS-39C Gripen de la Real Fuerza Aérea de Tailandia (RTAF) y el que seguramente atrajo más miradas, un Sukhoi Su-30MKM de la Real Fuerza Aérea de Malasia (RMAF) equipado con canard y sistema de Control de Empuje Vectorizado (Thrust Vectoring Control, o TVC) que le permitió hacer las maniobras más famosas de este caza súpermaniobrable, como por ejemplo la “Cobra de Pugachev” y la “Caída de Cola”.

La exhibición estática de aeronaves fue uno de los puntos fuertes de la feria e incluyó una gran variedad de ejemplares militares (con obvia mayoría de la Fuerza Aérea de la República de Singapur), una fuerte presencia de aeronaves no tripuladas (donde resaltó el gigante Northrop Grumman RQ-4 Global Hawk, de envergadura similar a un Boeing 737 y que se internó de forma autónoma en el denso espacio aéreo de Singapur) y gran cantidad de jets ejecutivos.

En el rubro de transportes de pasajeros destacó la presencia de mayor tamaño en la feria, el esperado demostrador del Airbus A350-1000, que visitó el show como parte de su primera gira fuera de Europa, el “Middle East and Asia-Pacific Tour”, dos semanas antes que el primer ejemplar de serie, operado por Qatar Airways, cumpla su primer vuelo comercial.

Sin embargo, fue el mercado de los regionales donde se dio la mayor competencia, con tres de los modelos más modernos en el mercado presentes en la feria. El más impactante debido a su esquema de pintura único, aplicado especialmente para ser expuesto en Singapur, fue el Embraer 190-E2 matrícula PR-ZFU luciendo la cara de un tigre pintada en su fuselaje delantero y apropiadamente bautizado como “Profit Hunter” (Cazador de Ganancias).

Este avión es uno de los prototipos de la nueva familia E2, la segunda generación de los populares bimotores brasileños, equipado con turbofans “engranados” modelo Pratt & Whitney PW1900G. En el interior del “tigre”, sin lugar a dudas el avión más vistoso del show, se podía observar los equipos utilizados durante los vuelos de prueba, incluyendo computadoras y tanques de agua de lastre, un proceso que se dio por terminado apenas veinte días después de esta presentación, con la certificación en conjunto por la ANAC Brasil, la EASA y la FAA, planeando su primer vuelo comercial con el cliente de lanzamiento, el operador noruego Widerøe, hacia fines de abril de este año.

El otro avión regional en exhibición -y que también mostraba una configuración interna preparada para efectuar vuelos de prueba- fue el Sukhoi Superjet 100 que mostró por primera vez fuera de Rusia su flamante modificación, las nuevas punteras alares conocidas como “saberlets”, cuyos primeros ensayos comenzaron en diciembre del año pasado. De acuerdo con Alexander Rubtsov, el nuevo director de Sukhoi, los saberlets permitirán una reducción del consumo de combustible del 3%, que representa un costo de hasta USD 70.000 por año, mejorando sustancialmente las características de despegue y aterrizaje.

El último de los contendientes en este segmento fue un modelo que ya está en servicio comercial. Se trató de un Bombardier CS300 de la aerolínea letona airBaltic, donde comenzó a operar comercialmente hacia fines del año 2016, aunque el avión que asistió a Singapur fue entregado apenas seis meses atrás.

Dado que las grandes ordenes que caracterizan al Sudeste Asiático, algunas de ellas por doscientos o más ejemplares, suelen concretarse por fuera de las ferias, el Singapore Air Show 2018 sirvió para cerrar solo un par de pedidos, entre los que destacaron los conseguidos por ATR, quien colocó cuatro ATR 72-600 nuevos con el actual cliente tailandés Bangkok Airways y dos ATR 42-500 usados para un nuevo operador, el grupo hotelero Berjaya Hotels & Resorts, que planea iniciar servicios para conectar sus resorts en diversas islas de Malasia.

Más allá de esas órdenes, una noticia que asombró a los asistentes al show fue la carta de intención firmada por SkyTech, una empresa de servicios compuesta por la aerolínea portuguesa HiFly y la empresa de chárter australiana Adagold Aviation, por seis ejemplares del transporte multimisión brasileño Embraer KC-390 a fines de afectarlos a varios de los proyectos que el consorcio posee en diversas regiones del mundo.

El Singapore Air Show volverá en dos años, pero antes de esa fecha, en abril del 2019, Singapur abrirá sus puertas para celebrar dos ferias organizadas de manera conjunta, “Rotorcraft Asia” y “Unmanned Systems Asia”: nuevas vidrieras para conocer en profundidad una región exótica y en franco crecimiento.


 

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