
20 de Enero de 2021, sala de briefing del Ala 15 del Ejército del Aire. El silencio de la sala de conferencias se rompe cuando el meteorólogo de la Base de Zaragoza empieza su parte diario, estas semanas España está siendo testigo de una inusual sucesión de borrascas y esto está alterando de forma notable el planeamiento de misiones en una unidad como el Ala 15. A continuación el Oficial de Operaciones en Curso comienza a repasar el estado general de la base, la situación en las diversas Deltas de entrenamiento (zonas del espacio aéreo reservadas para operaciones), los NOTAM del día y en general toda la información que es vital para que las tripulaciones que salgan a volar durante la jornada lo hagan de forma segura.
Todavía quedan restos de nieve en algunos de los campos marcados como alternativos y eso introduce variables adicionales que los pilotos deben ir anotando. Acto seguido uno de los oficiales con más experiencia toma la palabra para, durante unos 10 minutos, comentar y recordar diversos aspectos de los procedimientos y tareas diarias de la unidad. Resulta curioso ver como este tipo de conferencias son similares a las que podría darse en una empresa o en una organización, lo único que las diferencia es que, en este caso, se trata de una unidad que opera aviones de combate en condiciones límite.
El Oficial de Seguridad en Vuelo toma la palabra e introduce la píldora diaria que recuerda a todos que la seguridad es el elemento esencial en las operaciones, hoy recordatorio sobre emergencias en sistema hidráulico. En la pantalla aparece una diapositiva con el lema “Tú puedes ser lo que desees, solamente existe un obstáculo: tú mismo”, la motivación es uno de los pilares básicos para poder llegar a participar en un briefing de una unidad de combate del Ejército del Aire. Los pilotos en instrucción que están haciendo el curso en el 153 Escuadrón lo saben perfectamente. El Coronel Jefe del Ala 15 dirige unas palabras finales y el briefing se da por terminado, todo el mundo sale de la sala rápidamente y la jornada arranca.
Los integrantes del 153 se dirigen a la Oficina de Operaciones del Escuadrón. Hoy hay misiones programadas para los dos periodos de vuelo. En el primer periodo hay prevista una misión de entrenamiento de un capitán con más de 1.000 horas de vuelo en F-18 y que está en el 153 recuperando la calificación después de un periodo sin volar. El segundo periodo será protagonizado por dos tenientes que hoy tendrán el premio a todo su esfuerzo, realizarán la suelta en el F-18.
A las 8:15 el Comandante Terán (instructor) y el capitán Tenorio llegan la sala de briefing del 153 Escuadrón, allí les están esperando un capitán y un teniente del 151 Escuadrón. Se repasan todos los detalles de la misión, se exponen los objetivos a cumplir y se incide en que la esencia de la seguridad es el cumplimiento riguroso de los procedimientos, no debe quedar nada al azar. En la misión de hoy el Ebro (identificativo de radio para los F-18 del 153) se integrará con dos Toros (identificativo del 151 Escuadrón) para realizar combates aire-aire en la Delta 104, en Teruel. El briefing finaliza y los pilotos se dirigen a la sección de Equipo Personal de Vuelo, comienza la liturgia y se colocan los anti-g, los chalecos salvavidas, el equipo de supervivencia, recogen el casco y en el Mostrador de Operaciones en Curso comprueban que todo sigue según lo planeado y sin novedades.
Hechas las últimas comprobaciones y una vez recogidas las cintas de grabación los pilotos se dirigen al edificio de Línea situado junto a la plataforma de aparcamiento de los aviones. En el mostrador comprueban qué aviones les han sido asignados por el Grupo de Material del Ala 15 y, una vez comprobado el estado de la documentación de los mismos proceden a firmar en el libro. El día es frío y al salir a la plataforma el gélido Cierzo recuerda a todos que estamos en Zaragoza.
En el parking un EF-18BM biplaza está esperando bajo el shelter de protección, dos suboficiales, un Mecánico y un Armero de Línea están preparados para lanzar el avión. Tras la inspección visual exterior de la aeronave los dos pilotos se ponen el casco y trepan por la angosta escalerilla integrada bajo el LEX del F-18, no se puede negar que es un avión concebido para operar desde portaaviones.

A partir de este momento el manual de procedimientos y la seguridad son los dos únicos mandamientos para el equipo formado por estas cuatro personas. La concentración se respira en el ambiente y la secuencia de puesta en marcha del Hornet se realiza con total normalidad, el arranque de los dos General Electric F404 quiebra el silencio y el característico olor a JP8 impregna la plataforma del Ala 15. A los pocos minutos el mecánico de línea retira los calzos y el avión se despereza suavemente, comienza a rodar y cuando el piloto acciona los pedales el avión se para con violencia, los frenos funcionan correctamente. Se vuelven a poner los calzos y sigue el procedimiento de puesta en marcha. La armero retira la caperuza de protección del Sidewinder de instrucción y el mecánico de línea verifica el gancho de frenado. La cúpula se cierra y todo está preparado para iniciar la misión.
El mecánico desconecta el umbilical que le permite comunicarse con los pilotos y a partir de ese momento el avión indica a la Torre de Control de Zaragoza que está listo para rodar. “Ebro 71 autorizado a rodar desde parking Ala 15 hasta Alfa 5”, el mecánico retira los calzos y el F-18 biplaza sale del shelter para rodar a la cabecera de pista. Los dos Toros salen también de otra de las filas de shelters y las tres siluetas se recortan sobre el Moncayo nevado. A los pocos minutos el estruendo de la postcombustión anuncia que los tres aviones se dirigen ya a la Delta 104 para realizar la misión programada. Durante una hora aproximadamente la calma vuelve a reinar en la plataforma del Ala 15.
Mientras tanto los protagonistas del segundo periodo están aprovechando el pequeño hueco hasta el briefing para repasar y estudiar. En el Ala 15 no hay tiempo para relajarse, cada minuto en la unidad se exprime para sacar el máximo rendimiento. El estruendo sobre el edificio anuncia que los tres aviones del primer periodo ya están de vuelta, inicial, tramo de viento en cola y viraje final para encarar la pista 30R de la base zaragozana. Los dos Toros y el Ebro toman tierra sin novedad y ruedan por la salida Alfa 1 para entrar en el parking del Ala 15. Los suboficiales de Línea ya están preparados en los shelters para recibir a los aviones.

De nuevo el entrenamiento recibido se refleja en la escena y paso a paso se siguen los procedimientos hasta que se apagan motores. Los pilotos sueltan sus correajes y bajan del avión, se dan las novedades al personal de mantenimiento y se dirigen al edificio de Fuerzas Aéreas para acabar la misión. El debriefing es absolutamente imprescindible y pieza clave en el entrenamiento de los pilotos de combate. Analizar, revisar, comprobar fallos y establecer las “lessons learned” son el pilar básico para salir a volar la siguiente misión.
Son las 1130 hora local y de nuevo la sala de briefing del 153 está plena de actividad, el segundo periodo de vuelos se pone en marcha. Se repite la misma secuencia con el paso por Equipo Personal de Vuelo, edificio de Línea y puesta en marcha de los aviones. Sin embargo hay un hecho diferencial, dos teniente realizan su primer vuelo en solitario en el F-18, hoy tendrán la recompensa a todos los años de esfuerzo que les han traído hasta aquí. A las 1245HL la calma de esta soleada mañana invernal se quiebra de nuevo por el rugido del postquemador de los Ebros del 153, dos nuevos pilotos de F-18 aceleran en la pista 30L de Zaragoza y tirando hacia atrás de la palanca de mando rotan para lanzarse al aire.
Tras 45 minutos de vuelo ambos aviones toman tierra en la pista zaragozana, el ambiente en la plataforma del Ala 15 es más distendido, hay que dar la enhorabuena a los protagonistas de la jornada. A partir de este momento los manguerazos de agua y los brindis con los compañeros marcarán el final de este vuelo tan importante para todo piloto de EF-18, su suelta. Se trata de una forma de dar la bienvenida a los nuevos miembros de la familia, una forma de pasar a formar parte de la élite de la aviación de caza. Para ellos arranca su etapa más intensa en el Ejército del Aire, tras años de esfuerzo y aprendizaje se abre por delante una etapa en las que estarán en la cúspide de su carrera como pilotos de combate.
Agradecimientos:
Gaceta Aeronáutica quiere agradecer a la Oficina de Comunicación del Ejército del Aire, a todo el personal del Ala 15, y en especial al Teniente Urieta, la colaboración prestada durante la realización de este artículo