Viña del Mar/Con-Con 2018: Primer festival aéreo chileno del año

Por cuarto año consecutivo, se llevó a cabo los días 5, 6 y 7 de enero el festival aéreo organizado por el Club Aéreo Naval, en el Aeródromo Torquemada de Con-Con.

La entrada para público general tenía un módico valor de $1.000 (US $ 1.5).

El viernes 5 estuvieron a disposición del público los ya clásicos “vuelos populares”, donde participaron aeronaves del club Aéreo de Valparaíso, Club Aéreo Naval y otros ejemplares civiles.

A contar del sábado 6, las puertas fueron abiertas desde las 10:00 y, además de los vuelos para las familias, también se contó con la presencia de aeronaves en exhibición estática, entre ellas los habituales Cessna 172, 182, el clásico Piper PA-18 y otros.

Además, distintas empresas del ámbito aeronáutico tuvieron la oportunidad de exhibir sus servicios a través de un módulo personalizado.

Entre ellos destaco la presencia de la academia Aeronáutica VXA Academy y la proveedora de artículos y material aeronáutico Aeroservicio.

FDT Flightdecktraining también estuvo presente, demostrando a través de videos, imágenes y trípticos las opciones de cursar junto a ellos los simuladores PRO con los que cuentan.

Otro que sorprendió con su visita al festival aéreo fue Aeroservicios Toqui, de la IV Región de Coquimbo, que en su stand daban a conocer de manera audiovisual los programas que imparten, tales como “piloto por un día”, “tours aéreos familiares”, además de ofrecer servicios FBO y cursos de piloto privado, habilitación IFR y piloto comercial.

Para los amantes de las réplicas a escala, hubo cerca de 9 vitrinas con aeronaves militares, civiles y comerciales: Desde bombarderos de la Segunda Guerra Mundial y protagonistas de la Guerra de Vietnam (como los que ya retratamos a escala real en Wings Over Houston 2017) hasta el Vulcan Air P-68 Observer de la Naval de Chile, el acrobático Vans RV-8 y muchos otros expuestos principalmente por modelistas de la V Región y la Región Metropolitana.

La Armada de Chile tuvo su presentación con el Vulcan Air P-68 Observer (Matricula 327) en estático, el cual fue muy llamativo para los visitantes, ya que muchos decían verlo constantemente por la zona costera de la región.

Pero no todo fue aviación: Hubo también un sector de exhibición para el Ejército de Chile, en los cuales exhibían vehículos blindados y armas de grueso calibre utilizables en posibles guerras o conflictos.

Por otro lado, las miradas también fueron fijadas a una pequeña muestra de motos deportivas y enduro, expuestas por una empresa privada, compartiendo “hangar” junto al Vulcan Air aeronaval y a un Extra 300L del Museo Nacional de Aeronáutica con esquema de los Halcones de la FACH.

Junto a ellos, también compartió un módulo público el Museo Aeronáutico de Santiago coordinado por don Jose Barrera, quienes junto a parte del personal del museo, invitaban a la comunidad a que visitaran las inmediaciones de tal museo con una gran exhibición de aeronaves históricas de Chile, ubicado en el ex Aeropuerto “Los Cerrillos”, de Santiago

Ya pasada la mañana de sábado, los saltos en paracaídas mantuvieron expectante al público y a eso de las 14:30 hs. el Cessna C172 CC-LHI estuvo a cargo de alcanzar la altitud suficiente para que los experimentados paracaidistas hicieran tres saltos y cayeran en un punto estratégico cercano a la multitud.

Finalizando la jornada sabatina, una gran sorpresa se llevaron los últimos asistentes que quedaban: Aterrizaba el Airvan GA-8 CC-AEG de Aeroservicios Toqui, comandada por María Isabel Carrasco, gerente general de la empresa, quien realizo previo a su aterrizaje un “low pass” el cual fue aplaudido por los espectadores.

Una vez en tierra, algunos asistentes tuvieron la oportunidad de subirse a la aeronave, conocer su interior y fotografiarse junto a ella.

El panorama del domingo no fue muy distinto, continuó con los vuelos populares además de los mismos stands habilitados el día sábado.

El público para el ultimo día de festival aumento y, según pudimos apreciar, muchas familias llegaban anhelando un ticket para poder volar sobre la línea costera de Viña del Mar y alrededores.

Quienes pusieron la guinda de la torta finalizando este veraniego evento fueron el clásico Boeing A75N1 remolcando al planeador Scheibe Bergfalke II/55, que hicieron un sobrevuelo sobre los asistente para luego aterrizar y poder ser observados y fotografiados en el suelo.

El piloto acrobático Hernán Santibáñez, a bordo de su RV-9 CC-AFN, acaparó la atención de niños y adultos, asombrados por las piruetas aéreas que lograba hacer en esa aeronave monomotor: Su actuación fue muy aplaudida, sobre todo por los más pequeños, muchos de los cuales veían por primera vez las maravillas que regala la aviación acrobática.

Sin lugar a dudas, el Festival Aéreo de Con-Con seguirá acaparando seguidores y fama año a año y sus organizadores, contentos por el apoyo de la gente, ya esperan realizar una quinta edición para el año 2019, en la cual prometen traer nuevas sorpresas.

Deja un comentario sobre esta nota

Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo