Mi novia Kimberley (con una chaqueta azul en las fotos) y yo estuvimos en Nepal en abril de 2013, principalmente para hacer una excursión de 12 días con un grupo de amigos desde Lukla hasta el monte Gokyo, una elevación de unos 5000 metros, y viceversa.
Volamos de Katmandú a Lukla el 16/04 en el Dornier 228 9N-AHS de Tara Air, y desde allí comenzamos nuestra caminata.
El Aeropuerto Lukla Tenzing-Hillary (LUA/VNLK) está ubicado a una altura de 2.843 m (9.328 pies) y a menudo se le conoce como “el aeropuerto más peligroso” del mundo.

Es el punto de partida para todos aquellos que quieran ir de excursión al campamento base del Everest, a unos 5-6 días de distancia, y también para otros destinos de senderismo.
También se encuentra en un entorno muy pintoresco rodeado por numerosas montañas nevadas.
Aterrizaje en menos de 550 m
El aeropuerto dispone de una única pista, la 06/24, de 527 m (1.729 ft) de longitud y una pendiente del 11,7%.

La pista “06” está en el extremo inferior y justo al lado de un barranco profundo y la “24” en el extremo superior tiene la ladera de una montaña justo al lado.
Por razones obvias todos los aterrizajes son cuesta arriba en la Pista 06.
En el extremo superior de la pista, la pequeña plataforma de vuelo está a la derecha.

En consecuencia, todos los despegues son cuesta abajo por la pista 24 y una vez que llegues al final de la pista, estarás en el aire pase lo que pase.
Debido a sus diversas limitaciones, todos los vuelos son operados por aviones commuter de los más pequeños, tales como Twin Otters, Dornier 228 y LET 410.
Además, debido a las condiciones climáticas (cambio de dirección del viento), todas las llegadas y salidas están programadas para la mañana temprano y generalmente no hay vuelos después de las 09:00 hs.

Un Dornier 228, matrícula 9N-AHB, tuvo un accidente de aterrizaje el 12/10/2010 cuando fallaron sus frenos y su tren delantero resultó gravemente dañada.
Todavía estaba estacionado en la rampa en abril de 2013 durante nuestra visita, ocupando uno de los cuatro valiosos espacios de estacionamiento.
Debido al tiempo limitado que en la mañana está disponible para los vuelos, la actividad durante esas dos horas es frenética.

Las aeronaves normalmente dejan un motor en marcha mientras los pasajeros desembarcan y embarcan, y los «turn-arounds» a menudo se realizan en cinco minutos más o menos.
30’ sobre el Himalaya
El vuelo entre Katmandú y Lukla dura alrededor de 30 minutos, y los más o menos diez minutos antes de aterrizar en Lukla, o después de partir, son muy pintorescos, con montañas a ambos lados.
Solo los pilotos que hayan completado diez vuelos a Lukla con un piloto instructor certificado pueden aterrizar en el aeropuerto.

Un aspecto que me gustó mucho fue la “política de puerta de cabina abierta”, que es tan inusual en estos días.
En ambos vuelos estuve sentado justo detrás de la cabina y la puerta estuvo abierta todo el tiempo en ambos vuelos, lo que me dio la oportunidad única de mirar directamente por la ventana de la cabina de pilotaje.
Especialmente en la aproximación y el aterrizaje en Lukla, esto fue bastante emocionante.

Después de nuestra emocionante y pintoresca caminata de 12 días, donde pudimos ver el Monte Everest en numerosas ocasiones, salimos de Lukla el 28/04 y nuestro grupo se registró alrededor de las 06:00 h.
«Registrarse» en la estrecha y muy básica terminal es un asunto aparentemente desorganizado, con numerosos grupos que intentan lograr esto al mismo tiempo.
A pesar de la confusión general, abordamos el Twin Otter 9N-AET de Tara Air según lo previsto, rodamos por la empinada pista a las 07:00 hs. y decolamos para un vuelo panorámico y sin incidentes de media hora de regreso a Katmandú.
Sobre el Autor

Nacido en Suecia en 1944, Bo-Göran Lundkvist ha sido profesional de la aviación desde los 16 años, cuando comenzó a trabajar para Transair Suecia en el aeropuerto de Malmö Bulltofta el 1 de junio de 1960, a cargo de las estadísticas.
Siguiendo sus intereses en ambas disciplinas (estadísticas y aviación), eventualmente se convirtió en un experto en flotas de aviones comerciales a nivel mundial, y es mejor conocido como el ex editor del icónico boletín mensual, Aviation Letter, que se publica de manera continua durante 52 años.
Además de seguir trabajando en sus negocios, se mantiene más que en forma físicamente y viaja de manera frecuente y sistemática alrededor del mundo.
Agradecimientos: Lucila Runnacles fue fundamental en el lanzamiento de esta historia. Otras referencias: Red de Seguridad Aérea.