
Desde el 21 de Abril al 2 de Mayo de 1997 nos visitó el Canadair CL-415 C-FZYS (c/n 2029) perteneciente al fabricante canadiense Bombardier. El avión fue sacado directamente de la línea de montaje en el Aeropuerto Internacional de Montreal y traído en vuelo desde el septentrional país; estimando la gente de ventas de la compañía que, de no ser vendido aquí, regresaría haciendo demostraciones por otros países de la región. El motivo de dicha visita fue exhibirlo en vuelo a autoridades de Defensa Civil y a la Secretaria de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable, como así también facilitar la evaluación por parte de pilotos y autoridades de Fuerza Aérea (FAA), Gendarmería y Prefectura. Esto merece una mención especial, pues la comisión técnica evaluadora de la máquina pertenece a la FAA (en el Edificio Cóndor ya habrían dicho que los pilotos cazadores se encargarían del pilotaje en caso de compra) y, mas allá de jurisdicciones y responsabilidades en la lucha contra el fuego, lo cierto es que nuestras fuerzas armadas y de seguridad hace mucho que no operan aviones anfibios.
Por eso, a fines de Abril fue posible verlo operar desde el río en típicas misiones de lucha contra incendio. Esto es volar a unos 15 m de altura, acuatizar manteniendo cierta velocidad durante los 381 m (o 12 segundos) que dura la carga de agua y volver a tomar altura hasta los 15 m. De tratarse de una operación real se mezclaría una proporción de 0.6% de espuma por tanque de agua, la cual se almacena en dos unidades independientes de 300 l. cada una y se inyecta a los tanques principales mediante bombas eléctricas. Cabe aclarar que la espuma no provoca ningún daño ecológico, absorbe el calor radiante, prolonga el tiempo de evaporación y es de tres a cinco veces mas eficaz que el agua no aditivada.
El 415 realmente impresiona por su vuelo a baja velocidad y a baja altura y por el volumen de agua que es capaz de lanzar (6130 l.) según esquemas predeterminados. También existe un índice de productividad determinado por la distancia del fuego al lugar de carga de agua, la base y el número de descargas. También existe la posibilidad del combate del fuego en zonas urbanas e industriales mediante el uso de espuma química o la ya mencionada mezcla agua-espuma.

Otra característica importante de este hidroavión es su moderno cockpit, con controles de vuelo totalmente servoasistidos, equipamiento digital EFIS, ADF, VOR, DME y GPS; lo que alivia la carga de trabajo de la tripulación, permitiéndole concentrarse en el vuelo a baja velocidad y baja altura.
Aplicaciones especiales:
La versatilidad de aparato es variada, ya que puede ser preparado con un equipo de rociadores para fumigación o el lanzamiento de dispersantes de petróleo. El sistema se adapta con rapidez debajo de las alas y es apto para ser operado desde tierra o agua. También puede ser utilizado como aeronave de búsqueda y salvamento en el mar, donde puede realizar búsquedas de entre 7 horas a 30 km de la base y una hora a 500 km del punto de partida. La configuración interna del aparato permite llevar tres tripulantes, además de piloto y copiloto, y seis sobrevivientes cómodamente instalados. Otras utilidades marítimas son la de patrulla costera, guardacostas y protección de la industria pesquera (rubro donde la política argentina es errática). Para este tipo de operación se adapta en la nariz un radar de búsqueda.
Pero no todo son rosas: al elevado precio del avión hay que sumarle la necesidad de un alto número de horas de entrenamiento, que debe ser constante a lo largo de todo el año, lo que a la larga lo hace un avión costoso de operar. Por eso no todos los que lo visitaron en Aeroparque quedaron satisfechos; ya que por esos valores se podría comprar una pequeña flota de helos hidrantes (la Policía Federal, por ejemplo, en su momento evaluó el Eurocopter Ecureil convenientemente equipado), como así también dotar a los bomberos terrestres de un equipamiento muy superior al actual. Es que en la lucha contra el fuego un avión es útil, pero es más importante la labor del personal terrestre.

Las intenciones de las autoridades argentinas son la adquisición de una o dos máquinas a un costo de US $ 22M cada una para el empleo en la lucha contra el fuego en el Sur del país. Pero aquí también surgen dudas ya que el número mínimo para un uso eficaz es de tres máquinas. Queda un hecho curioso que destacar: el Presidente de la Nación, Dr. Carlos S. Menem, iba a ser el primer mandatario del mundo, en ejercicio de sus funciones, en volar un CL-415. Para sorpresa de los canadienses, el Dr. Menem finalmente se contentó con ver las demostraciones desde la Costanera Norte, lugar más tranquilo que un cockpit para reflexionar sobre la compra o no del vistoso aparato, durante la exhibición a la que asistió el sábado 26Abr.
Una lastima que no se compraron en 1997, harian flata ahora!!