Hotel Cero Tres

¿La «Maldición del Hotel Cero Dos»?

A medida que el #DólarBlue se aproxima a los 400 pesos argentinos, la inflación proyecta llegar a fin de 2022 a más del 85% interanual y tras producirse el tercer cambio de ministro de economía de la administración Alberto Fernández, varios aeronáuticos memoriosos nos hicieron recordar las destituciones presidenciales protagonizadas por helicópteros militares identificados con la aparentemente inocua matrícula H-02.

En Argentina todo vuelve a manera de un permanente déja-vú y, como con cada nueva temporada de la serie de ciencia ficción Stranger Things de Netflix, de vez en cuando parece revivir la maldición que los observadores más veteranos asociamos con el derrocamiento militar de María Estela Martínez de Perón en 1976 o la renuncia anticipada de Fernando de la Rúa en 2001, en ambos casos con un «Hotel Cero Dos» protagonizando un despegue icónico desde el techo de la Casa Rosada.

Maldición colateral o mera coincidencia, la matrícula casi siempre ha sido asignada a productos del fabricante norteamericano, Sikorsky Aircraft, dado que cuatro de las cinco aeronaves que la han empleado provienen de ese constructor: Un S-51 (1960), un S-58 (1975), un S-61 (1994) y un S-76 (1996).

Y, si bien sólo se hizo de uso exclusivo presidencial a partir de la doble presidencia de Carlos Menem (1989-1999), la matrícula H-02 tuvo menos de una década de uso estrictamente militar pero se acerca a cumplir casi 30 años al servicio de los presidentes Martínez de Perón, Menem, de la Rúa, Puerta, Rodríguez Saá, Camaño, Duhalde, Kirchner, Fernández de Kirchner, Macri y Fernández.


Los Sikorskies «Hotel Cero Dos» de la era «pre-Menemista».


Puede decirse que la maldición nació con Martínez de Perón, mejor conocida como «Isabelita», quien pasada la medianoche del 23/03/1976 abordó del S-58ET H-02 en el techo de la Casa Rosada con la intención de trasladarse a descansar en la quinta presidencial de Olivos (Buenos Aires), viajando acompañada por su secretario privado, Julio González, el edecán naval, capitán Ernesto Diamante, el jefe de su custodia, Rafael Luisi, y el policía Mariano Troncoso.

Unos diez minutos más tarde, mientras el helicóptero se encontraba en vuelo, la tripulación le informó haber sufrido un desperfecto que la obligaba a aterrizar de emergencia en el sector militar del aeroparque de la capital, lugar donde la presidente fue fue detenida por el general José Villarreal, el contralmirante Pedro Santamaría y el brigadier Basilio Lami Dozo, en nombre del gobierno militar que ese día había decidido destituirla para iniciar el «Proceso de Reorganización Nacional».

La decisión de poner el golpe de estado en marcha se había tomado durante la mañana, tras nueve meses de planificación en los que el panorama general del país demostraba que, según sus gestores, no iba a mejorar bajo el cada vez más debilitado liderazgo de «Isabelita»: Casi 1.800 víctimas de la violencia guerrillera y paraestatal a cargo de escuadrones de la muerte, inflación, desabastecimiento, corrupción y agitación sindical crecientes.

Tropezando dos veces con la misma piedra…

Un cuarto de siglo más tarde, el escenario de debilidad presidencial y crisis económica haría que la maldición renaciera a mitad del mandato de Fernando de la Rúa: Tras una década de convertibilidad, la economía argentina había tocado fondo, la industria nacional estaba en una profunda crisis, el desempleo, la pobreza y la indigencia iban en franco aumento y el descontento ciudadano alcanzaba masa crítica para un estallido social: Tan pronto se instauraron el «corralito financiero» y el estado de sitio, comenzaron los saqueos, protestas, represión y muertes.

Superado por las circunstancias, de la Rúa decidió presentar la renuncia al cargo que ocupaba apenas hacía dos años y, por expresa recomendación de la seguridad presidencial, embarcó por el techo de la Casa Rosada (que ya no fungía como helipuerto) en el S-76B Spirit H-02, dirigiéndose hacia la quinta presidencial mientras el senador justicialista Ramón Puerta, presidente provisional del Senado de la Nación, se hacía cargo de la primera magistratura.


Los Sikorskies presidenciales incorporados durante las presidencias de Carlos Menem.


Dos décadas más tarde, el escenario nuevamente se repite: La economía vuelve a tocar fondo, el desempleo, la pobreza y la indigencia alcanzan nuevos récords, la corrupción y la violencia ciudadana son moneda corriente, las fuerzas de seguridad se preparan sotto voce para un eventual estallido social y el Presidente Fernández va quedando cada vez más debilitado, expuesto y acorralado… ¡por la propia coalición que lo llevó al poder!

Conjurando la «tercera temporada»…

¿Volverá a volar este año el «Hotel Cero Dos» desde el techo de la Casa Rosada? Eso es algo difícil de pronosticar y bien poco deseable que ocurra; pero vista la tétrica correlación entre esa matrícula y los presidentes argentinos que vuelan en ella tras ser desplazados por grupos de poder más atrevidos, tomemos inventario de la matrícula maldita:

  • El primer Sikorsky H-02 (S-51 c/n 5179) sufrió 65% de daños en un accidente ocurrido en Campo de Mayo (Buenos Aires) el 16/06/1960 y sus restos habrían sido chatarreados.
  • El segundo Sikorsky H-02, el de Isabelita (S-58ET c/n 58740), se mantiene activo operando con la empresa Midwest Helicopters Airways (Willowbrook, Illinois, EE.UU.).
  • El tercer Sikorsky H-02 (S-61R c/n 61763) se conserva en el Museo Nacional de Aeronáutica (Morón, Buenos Aires) y dificilmente pueda volver a volar.
  • El cuarto Sikorsky H-02, el de de la Rúa (S-76B c/n 760337), fue repintado por FAdeA (Córdoba) en el nuevo esquema de la flota presidencial y desde inicios de julio esperaría que se complete su recorrida en algún lugar del Gran Buenos Aires.

Si los acontecimientos se aceleran antes que el cuarto «Hotel Cero Dos» vuelva a volar, siempre se podrá echar mano de su gemelo, el S-76B H-03, el S-70A Blackhawk H-01 «Islas Malvinas»… ¡y también se puede transferir la «maldición» a Airbus para que reencarne en alguno de los helicópteros de esa marca que operan con el Ministerio del Interior!


Fuentes: Carlos Abella/Rollout, FlightAware, Infobae, JetPhotos, La Nación, Perfil, Roberto Gainnedú/Historias Individuales, Scramble y Wikipedia.

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