A pesar de que una aeronave militar compensa su elevada resistencia inducida mediante motores de gran relación potencia / peso, en beneficio de una mayor maniobrabilidad, velocidad y rápida respuesta a situaciones cambiantes, hay situaciones especiales en las que la necesidad de extender el alcance de operación de un avión de combate justifica el empleo provisorio de dispositivos en las puntas de las alas.
Tal fue el caso de los F-16 de la Fuerza Aérea Israelí, que en 1981 debían realizar una misión secreta de ataque a una planta nuclear de Irak, y el alcance del objetivo era mayor al alcance de estos aviones sin tanque suplementario, (debido a que sus pilones estaban ocupados por bombas de gran peso) y sin la posibilidad de reabastecerse en vuelo, porque tenían que sobrevolar espacio aéreo de otro país. Esta fue la llamada Operación “Opera” también conocida como Operación “Babilonia” u Operación “Ofra”.
La Operación “Opera”: 2 minutos sobre Irak.
El día 7 de junio de 1981, 8 cazabombarderos F-16A “Netz” (נץ, halcón en hebreo) escoltados por 6 cazas F-15A “Baz” despegaron de la pista de la base Etzion de la Fuerza Aérea Israelí en el Neguev, y procedieron a pasar por el espacio aéreo jordano, saudí e iraquí, para atacar un reactor nuclear iraquí que estaba siendo construido con la asistencia de Francia. El vuelo a Irak fue hecho a baja altura para minimizar la posibilidad de ser detectados por el radar de aviones en cualquiera de las naciones árabes que los aviones sobrevolaron. Sin dar tiempo a ninguna reacción, irrumpieron en los cielos de Bagdad, la capital de Irak, y atacaron por sorpresa unas instalaciones situadas a 17 Km al sureste de Bagdad, en donde se estaba construyendo el mencionado reactor nuclear de la clase “Osiris”, que el gobierno de Irak compró en 1976 a Francia.

Israel acusaba al entonces presidente de Irak, Saddam Hussein, de usar esa planta como excusa para construir una bomba atómica, razón por la cual el gobierno de Israel, después de los fracasos en el frente diplomático y la consulta del gabinete del primer ministro Menajem Beguin a expertos militares y de inteligencia, es que decidió seguir adelante con el ataque al reactor iraquí. Decidió realizar una operación del tipo HI – LO – HI, atravesando territorio de Jordania y Arabia Saudita, penetrar en Irak, realizar una acción de bombardeo sobre la planta nuclear, y regresar sigilosamente a Israel. Como dato histórico, en esa misión participaría Ilan Ramon, uno de los más jóvenes pilotos quien fuera luego el primer astronauta israelí, y que fue una de las víctimas del accidente del transbordador Columbia, el 1º de febrero de 2003.
Antes del ataque israelí, la fuerza aérea de Irán, que por ese entonces estaba en guerra con Irak, realizó un el primer intento de destrucción de esa planta nuclear, y es así que el 30 de septiembre de 1980, un par de aviones iraníes Phantom II, se separan de una formación de aviones que atacaban una planta de energía convencional cercana, y bombardearon el reactor ubicado en la ciudad de Osirak, pero sólo se reportaron daños leves.
Dos problemas, una solución: ¡Rounded wingtips!
La operación, en principio, se enfrentaba a dos problemas de difícil solución:
- La distancia entre la base desde donde despegarían los F-16 y la planta nuclear superaba el alcance máximo de estos. Además, cada avión llevaba bombas de 1 tonelada, ocupando casi todos los pilones sub alares, haciendo muy difícil agregar tanques de combustible auxiliares que le permitieran realizar el vuelo de ida y vuelta.
- No podían recurrir al reabastecimiento en vuelo, ya que debían volar a baja altura sobre territorio árabe, y el reabastecimiento los haría visibles a los radares de los países por donde sobrevolarían (Jordania y Arabia Saudita).
La distancia entre las bases militares israelíes y el reactor era superior a los 1 600 kilómetros, que, como se escribió arriba, era superior al alcance ida y vuelta que los F-16 permitían, razón por la cual se utilizaron tanques de combustible externos que serían desechados una vez agotado su combustible. La operación de desprendimiento de los tanques no se había llevado nunca a cabo anteriormente con un avión armado de bombas, ya que existía el riesgo de que los depósitos colisionaran con el armamento. Por fortuna la operación se realizó sin percances y los depósitos fueron soltados sobre el desierto de la península arábiga durante el vuelo de ida.
Entonces, el factor ahorro de combustible y el sigilo era esencial para el éxito de la misión, por esto, los pilotos designados realizaron extensos entrenamientos volando sobre el desierto para establecer el régimen óptimo de velocidad y altitud para incrementar la eficiencia en el consumo de combustible. Aun así, el ahorro obtenido no alcanzaba para llegar a cumplir la distancia necesaria, y además estaba el incremento en la resistencia aerodinámica provocado por las 2 bombas Mark 84 (MK 84) de 2000 Libras cada una, lo que era otra barrera a superar, sobre todo en el vuelo de ida.
Alguien propuso la idea de reducir la resistencia inducida colocando misiles Sidewinder en las puntas de las alas, creando el mismo efecto que los “tip-tanks” usados años atrás en aeronaves como el F-104 Starfighter (ver el artículo 6 de esta serie). Estos misiles actuarían justamente como reductores de los vórtices de punta de ala, reduciendo así la resistencia inducida, y permitiendo alcanzar más distancia.
Como los F-16 volarían en casi toda su misión en vuelo recto y nivelado, y a velocidad subsónica, este agregado era ideal para extender el alcance. Además, los misiles no estaban activados, no tenían carga explosiva ni iban a ser usados, solo cumplían la función de “Rounded Wingtips”, por esa razón la defensa de los F-16 quedaba a cargo de 6 cazas F-15A “Baz”, que proporcionarían protección aérea en caso de ataque.

Aviones de transporte militares con winglets: Más alcance, mejor logística…
Un componente esencial en todas las fuerzas armadas, sean de tierra, mar o aire, lo constituye la logística, es decir, el transporte de material bélico, pertrechos y personal, a cualquier lugar. Hacerlo en el menor tiempo posible y de manera eficiente es la clave que define el triunfo o una derrota. En la aviación militar, las aeronaves de transporte fueron, y son, el elemento necesario en todo teatro de operaciones, y las cada vez mayores necesidades de transporte hicieron diseños de aviones cada vez más grandes. Es así que gracias a estas necesidades nacieron diseños como el C-5 Galaxy o el Antonov AH-225.
Hércules C-130 y AIRBUS C-295.
Si de aeronaves legendarias se trata, el C-130 Hércules (apodado cariñosamente “chancha”), tiene una larga historia de usos y modificaciones: creado inicialmente como avión de transporte, a pesar de ser luego superado en capacidad de carga y tamaño por aeronaves más grandes, siguió haciendo historia, ya que hasta como bombardero fue usado (ver artículo “El C-130 Hercules bombardero”), también sirvió de plataforma para la aviación militar para la investigación del uso de winglets en aviones de transporte.
Es así que, en octubre de 2011, la empresa Lockheed Martin realizó un estudio para reducir el consumo de combustible en los C-130 Hércules y C-5 Galaxy mediante la incorporación de winglets y de generadores de vórtices, a fin de reducir la resistencia aerodinámica de éstos. Se hicieron pruebas en túneles de viento y se estimaba fabricar kits de actualización para ser agregados en los C-130B y H, con winglets que tendrían una longitud de 1,5m de altura.
El kit fue diseñado para instalarse en cualquier C-130 que haya recibido la extensión de vida útil en el cajón alar central. El primer vuelo de un C-130 con Winglets se realizó en la Base aérea militar de Eglin, el 29 de marzo de 2016, usando un C-130J #11-5729.

El Airbus C-295
La respuesta europea a la incorporación de winglets en aeronaves militares fue la modificación hecha a un Airbus C-295, un avión derivado del CASA C-295 español, que resultó en la versión “W”. A diferencia como ocurrió con el C-130, que la empresa preparó un kit de actualización, para agregar a los modelos ya existentes, el C-295W ya vino con winglets como modelo de serie.
El primer Airbus militar de serie, llamada Airbus Military EC-295, hizo su primer vuelo el 21 de diciembre de 2012, en Sevilla, España. Modificado a partir de una célula de CN-235, que ha servido también como demostrador de la versión de patrulla marítima “Persuader”. Tras las pruebas que resultaron exitosas, se incorporaron a esta versión motores más potentes, y los ensayos demostraron un ahorro en el consumo de combustible del 4%, y una mejora en los márgenes de seguridad y estabilidad en los vuelos en zonas montañosas.

En concreto, combinados con mejoras en los motores y hélices más eficientes de materiales compuestos, se incrementó el alcance en 320 kilómetros y la autonomía en 30 minutos. La ventaja de esta aeronave es que fue concebida para misiones tanto civiles como militares, indistintamente.
Su combinación de equipos civiles/militares de doble tecnología garantiza el éxito en misiones tácticas exigentes, y el potencial de crecimiento para el desarrollo de nuevos sistemas, así como la compatibilidad con los últimos requisitos de espacio aéreo civil. El C295 es parte de la familia de aviones ligeros y medianos de Airbus Military, que también incluye los más pequeños C212 y CN235.Esta aeronave es usada por países como España, Canadá, Egipto e Indonesia.