¡Ahí vienen los rusos!
A cualquier lector desprevenido le podría llamar la atención ver en el número de marzo de 1972 de la revista Aeroespacio un aviso promocionando el reactor de pasajeros soviético Yak-40. Un razonamiento rápido le hubiera dicho que ni la URSS tenía razones para pensar en colocar ese avión en nuestro país, ni la Argentina estaba dispuesta a comprarlo. Pero las apariencias engañan, y todo puede explicarse.