Un Concorde de aluminio y otro de hormigón armado
Cuando Air France puso en servicio el Concorde, en 1976, la imagen de un avión totalmente blanco con el nombre de la empresa en letras relativamente grandes para la época, junto con el logo del “código de barras” fue una novedad que impactó en el mundo tanto como lo novedoso del avión, cuyo nombre se trató de asociar con muchísimas cosas.