Acerca del incidente ocurrido en Sauce Viejo

Trayectoria del vuelo AR1724 (imagen Flightradar24).

En la mañana del 27 de marzo pasado un avión de Aerolíneas Argentinas estuvo volando durante casi una hora en los alrededores de la ciudad de Santa Fe sin rumbo ni plan, tal como se puede ver en el registro del vuelo publicado por Flightradar24. Para la EANA fue una cuestión administrativa por la que instituyó un sumario. A esta altura de la historia, estas cosas se analizan de otra manera.

Según toda la información disponible el vuelo fue totalmente normal hasta que llegó el momento de ponerse en contacto con el aeropuerto de destino (Sauce Viejo, de la ciudad de Santa Fe), con el que no se pudo establecer ningún tipo de comunicación radial. Según dicen algunos la máquina recibió instrucciones de la vecina Paraná para realizar un patrón de espera pero, según se puede deducir del gráfico de su trayectoria, voló a la deriva en un vuelo que reglamentariamente debió haber sido controlado en todo momento. Afortunadamente no se cruzó ninguna otra aeronave.

No es la primera vez que ocurre algo así en los cielos argentinos, pero ésta vez el tema trascendió y salió en los diarios, algo que las autoridades siempre tratan de evitar.

El LV-CHQ en sus primeros años de operación para Austral (imagen Jorge Souto).

Todas las fuentes que han tratado el tema hablan de que los sistemas de comunicaciones funcionaban, pero que en la torre de control no había nadie, o que quién estaba allí dormía. Son dos situaciones inaceptables desde el punto de vista de la seguridad operacional, que no pueden etiquetarse alegremente de error humano, sancionar a un culpable y aquí no ha pasado nada. Como en todos los incidentes o accidentes aeronáuticos, estamos frente a una situación sistémica que, como su nombre lo indica, afecta a todo el sistema y debe ser investigada como tal por una entidad independiente.

Por eso, la EANA, que no puede investigarse a sí misma, debería haber dado intervención inmediata a la Junta de Seguridad en el Transporte, que es la autoridad que reglamentariamente debe tomar intervención en estos casos.

Portada del portal de EANA. Cuatro días después del hecho no había ninguna forma de llegar desde aquí al único comunicado que emitió la empresa sobre la cuestión, pero no era necesario, porque estaba en las redes.

Muy lejos de esto, la Empresa Argentina de Navegación Aérea decidió tomar el tema como una cuestión interna de la empresa, y emitió un comunicado (que no pude encontrar en su página web) cuyo contenido es el siguiente:

  • Atribuye los hechos (que no niega) a “falta de comunicación (del avión) con la torre de control”.
  • Que “la seguridad operacional estuvo garantizada en todo momento” porque el avión tuvo comunicación permanente con Ezeiza y Paraná.
  • Considera que se trató de in “incidente” de gravedad.
  • Informa haber iniciado una investigación de manera inmediata y que “se aplicarán a los responsables las sanciones que sean necesarias para que esta situación no vuelva a ocurrir”.
  • Reitera que la seguridad en la navegación aérea nunca estuvo en riesgo, y añade que la seguridad es su máxima prioridad, reafirmando “su compromiso con los más altos estándares de operación y control en el espacio aéreo argentino”.

De esto se deduce que para la EANA hay un culpable a sancionar y, fundamentalmente, que la ropa sucia se lava en casa.

En tiempos lejanos, anteriores al accidente de Dryden de 1989, estas cosas se resolvían así, pero la seguridad y la investigación de accidentes han progresado mucho desde entonces, y ahora sabemos que un hecho como éste es la consecuencia de una serie de acontecimientos independientes que se concatenan para producir un resultado. No es una cuestión de que alguien se durmió o no estaba donde tenía que estar, es todo un sistema que permitió que ello ocurriera. En este caso, afortunadamente, no pasó a mayores, pero el potencial de peligro de la situación es innegable.

Por eso es inaceptable que la EANA se desentienda de su responsabilidad y trate de buscar un culpable, que seguramente encontrará en algún lado, e ignore que el hecho involucra a toda la agencia y su manera de ver las cosas.


 

Un comentario sobre “Acerca del incidente ocurrido en Sauce Viejo

  1. Estimo que hay mecanismos que debieron reaccionar mucho antes que la aeronave orbite 50 minutos por ejemplo el recorrido de pista apenas abre el aeródromo necesita autorizacion de la torre cosa que evidentemente no ocurrió y allí el jefe de aeródromo debiera tomar decisiones como cerrar parcialmente el aeródromo para aterrizajes además publicar un notam con la situacion y llamar a Paraná para que se lo comunique al avion
    El jefe de aeródromo sigue teniendo la responsabilidad como autoridad aeronautica local lo prescripto en el articulo 88 del CA por mas que los organismos que cumplen variadas funciones aeroportuarias no le dependan y se expone a quedar inmerso en problemas judiciales si no lo hace cosa que quizas ocurra en este caso por la investigación abierta por un fiscal que trabajo con el Juez Literas en el caso Lapa

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