
Para Aerolíneas Argentinas fue difícil enfrentar la aparición de Transcontinental, Austral y el resto de las empresas privadas que surgieron a partir de 1957. También fue complicado para éstas empezar a operar desde cero, sin mayor conocimiento del complicado negocio aerocomercial.
El mantenimiento siempre fue un punto crucial de la organización de cualquier empresa, y las nuevas no previeron tener talleres propios, por lo que estos trabajos se tercerizaron, por lo general en talleres de Centro América. No tenían capitales aquí para encarar eso, ni siquiera asociadas entre sí.
Pero había un taller local que podía hacerse cargo de la mayor parte de los trabajos que requerían las nuevas empresas. El problema era que este taller era de su principal competidora, Aerolíneas Argentinas, y en los primeros tiempos no fue utilizado.
Un día, en 1960, Austral decidió que Aerolíneas era la mejor opción para atender a sus Curtiss, y mandó uno de ellos a Ezeiza para hacer una recorrida general. En el fondo, era una operación normal entre empresas normales, eso se hacía y se sigue haciendo entre las líneas aéreas de todo el mundo.
Pero algún costo adicional tuvo para la empresa privada contratar los servicios de la estatal, porque ésta, el 10 de marzo de 1960, en coincidencia con el fin del trabajo y la entrega de la nave, publicó un aviso en los diarios con una gran foto de la máquina con títulos de Austral, dentro del hangar de Ezeiza en el que podía verse perfectamente el cartel identificador de Aerolíneas Argentinas.
El texto del aviso era conciliador, hasta usaba argumentos de la promoción de Austral cuando decía qué ésta era “un auténtico esfuerzo por el progreso del sur argentino”, pero el mensaje de fondo era explícito: los talleres estaban entre los más importantes del mundo y estaban avalados por 35 años de experiencia.
La conclusión, a cargo del lector, era que Austral no tenía talleres. Un buen golpe a la empresa sureña.
Y otra conclusión sobre la matemática de Aerolíneas Argentinas. Al pie del aviso sostiene que 31 años de experiencia respaldan sus servicios, pero en el cuerpo sostiene que sus talleres están avalados por 35 años de experiencia. La edad siempre fue un tema conflictivo para Aerolíneas (ver El día que Aerolíneas Argentinas se sacó veintitrés años de edad).