Au revoir, Mirage

Instantes después de su último aterrizaje el I-011 se dirige a la plataforma (foto: Pablo Luciano Potenze).
Instantes después de su último aterrizaje el I-011 se dirige a la plataforma (foto: Pablo Luciano Potenze).

Los aviones llegaron con cinco minutos de anticipación con respecto al horario programado. Hicieron sus pasadas ante un público que se había congregado para verlos en el aire por última vez, y aterrizaron sin novedad para dirigirse a la plataforma donde eran esperados.

Pero no fue un rodaje normal porque ya en la calle de carreteo empezó a surgir gente de todas partes para fotografiarlos. Nadie quería perderse la primicia de esa tarde calurosa.

Antes de llegar al lugar de estacionamiento en la plataforma surgieron de todas partes fotógrafos, civiles y de uniforme, jóvenes y viejos, tratando de registrar un momento que parecía histórico (foto Pablo Luciano Potenze).
Antes de llegar al lugar de estacionamiento en la plataforma surgieron de todas partes fotógrafos, civiles y de uniforme, jóvenes y viejos, tratando de registrar un momento que parecía histórico (foto Pablo Luciano Potenze).

Cuando por fin las turbinas dejaron de girar ocurrieron las formalidades del caso, el saludo, la formación, la actuación de la banda, los discursos. Parecía un acto calcado de muchísimos otros actos aeronáuticos en los que todos habíamos participado en alguna circunstancia, pero esta tarde la procesión iba por dentro. Decididamente no era un acto más, porque significaba que la Fuerza Aérea Argentina, por primera vez desde su creación en 1945, había dejado, objetivamente, de tener aeronaves interceptoras. Quizás alguien piense que los A4, todavía pueden cumplir esa función, pero lo cierto es que, aunque alguno permanece operativo, esa flota también está fuera de servicio.

El brigadier Callejo, jefe de estado mayor de la Fuerza Aérea Argentina, saluda a uno de los tripulantes del último vuelo (foto Fuerza Aérea Argentina).
El brigadier Callejo, jefe de estado mayor de la Fuerza Aérea Argentina, saluda a uno de los tripulantes del último vuelo (foto Fuerza Aérea Argentina).

Cuando terminaron las celebraciones pautadas y la formación rompió filas comenzó otra ceremonia, más silenciosa, más personal, más profunda. Todos se acercaban a los aviones, querían sacarse fotos con ellos, tocarlos, a veces con manos temblorosas. Era una despedida, pero una despedida difícil, porque la mayoría de los que estaban allí pertenecían a la Fuerza, y es lícito que se preguntaran, cada uno desde su lugar, cuál sería su futuro.

Vi pilotos de Mirage retirados, pero también vi oficiales y suboficiales jóvenes qué bien podían estar preguntándose qué futuro profesional les espera en una Fuerza Aérea que cada vez tiene menos aviones, en un país que no tiene política de defensa. Visto desde el punto de vista institucional, el pensamiento es igualmente inquietante.

Un grupo de alféreces posando frente al Mirage. Ellos eligieron la carrera militar y es lógico que se pregunten por su futuro (foto Pablo Luciano Potenze).
Un grupo de alféreces posando frente al Mirage. Ellos eligieron la carrera militar y es lógico que se pregunten por su futuro (foto Pablo Luciano Potenze).

En circunstancias como ésta, en las que es evidente que algo se termina, siempre los pensamientos transitan entre la nostalgia y la necesidad de planear el futuro. Esta vez, después de más de cuarenta años de operación de los viejos deltas existe la certeza de que el futuro, sea lo que fuere, será distinto, y para ello hay que prepararse, tanto en lo institucional como en lo personal.

Los cazadores, por imperio de las circunstancias, ya no cazan más. Hace años que los aviones y los pilotos argentinos no disparan munición de combate y, muy probablemente, el día que lleguen nuevos sistemas de armas habrá un problema serio de falta de experiencia natural. Los jóvenes que hoy están haciendo los primeros pasos de su carrera militar, lamentablemente, no van a tener instructores que hayan tenido un entrenamiento y una experiencia continuos.

Evidentemente la sociedad ha cambiado en estos años. Los nuevos soldados tienen otra formación académica y se advierten otras novedades. La más visible es la creciente cantidad de mujeres en los cuadros militares, por ahora mayoritariamente suboficiales, que también van a marcar una Fuerza Aérea distinta de la tradicional.

Otro de los cambios que veremos en la Fuerza Aérea es la cada vez mayor integración de las mujeres en sus cuadros. Esta suboficial no dudó en fotografiarse con los Mirage (foto Pablo Luciano Potenze).
Otro de los cambios que veremos en la Fuerza Aérea es la cada vez mayor integración de las mujeres en sus cuadros. Esta suboficial no dudó en fotografiarse con los Mirage (foto Pablo Luciano Potenze).

Los Mirage se fueron como armas del arsenal argentino. De alguna manera lo lamentamos, pero también sabemos que eso era algo que inevitablemente algún día sucedería. Fueron un capítulo fundamental de la historia de la Fuerza Aérea, y en este caso se da la particularidad de que han sido dados de baja antes de que se haya resuelto su reemplazo. Durante un año como mínimo, y probablemente más tiempo, no habrá aviones de combate argentinos, con todo lo que ello significa para la nación y para quienes han elegido la profesión del arma aérea.

La tarea inmediata de la conducción será entonces, a la par de encontrar una solución aceptable para el reemplazo de estas máquinas, mantener vivo el fuego que anida en los corazones del personal aeronáutico.

Vista aérea del lugar después de la ceremonia, cuando nadie quería irse y todos querían mantener algunos minutos más el contacto con los viejos Mirage. Esta foto, distribuida por Prensa de la Fuerza Aérea fue tomada desde un dron, lo que, a su manera, también marca una cambio en el arma (foto Fuerza Aérea Argentina).
Vista aérea del lugar después de la ceremonia, cuando nadie quería irse y todos querían mantener algunos minutos más el contacto con los viejos Mirage. Esta foto, distribuida por Prensa de la Fuerza Aérea fue tomada desde un dron, lo que, a su manera, también marca una cambio en el arma (foto Fuerza Aérea Argentina).

Foto de portada: Prensa Fuerza Aérea Argentina.


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