
El CBA 123/IA-70 Vector de EMBRAER/FAMA fue una inusual aeronave turbohélice commuter de 19 plazas, diseñada para vuelos regionales de bajo consumo de combustible. Fue un proyecto conjunto entre el fabricante brasileño EMBRAER y FAMA de Argentina.
Se completaron dos prototipos, y el primero voló en 1990. Sin embargo, el proyecto se canceló en 1991, antes de que se entregara ninguna aeronave. Los costos del nuevo e innovador diseño habían aumentado, lo que dificultaba cada vez más su comercialización. EMBRAER, en cambio, siguió adelante con el ERJ 145.
Contexto histórico
El retorno de los gobiernos democráticos a Sudamérica representó el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre los países de la región. Los acuerdos celebrados entre Argentina y Brasil, fueron la base que dio origen años después al Mercosur.
A fines de 1985 se firmaba el Acta de Foz de Iguazú, al año siguiente el Programa de Integración y Cooperación Económica (PICE) entre los presidentes Raúl Alfonsín por Argentina y José Sarney por Brasil. Este documento tenía como objetivo proporcionar un espacio económico común, con la apertura selectiva de los respectivos mercados y el estímulo a sectores específicos de la economía de ambos países. En 1988 se suscribió un nuevo Tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo para la liberación comercial en un espacio común, en el plazo de diez años, que fue ratificado por los congresos de ambos al año siguiente.
En el marco de las negociaciones para la compra del Tucano por la Fuerza Aérea Argentina (FAA) y, naturalmente de estos entendimientos, en enero de 1986 se refrendó un acuerdo de cooperación técnico industrial entre la Fábrica Argentina de Materiales Aeronáuticos -FAMA- (Ministerio de Defensa argentino) y EMBRAER. El mismo establecía que ambas empresas podían proyectar, desarrollar, ensayar y fabricar aeronaves nuevas, equipos, sistemas y partes para uso civil y militar.

Además, se otorgaba un tratamiento particular al financiamiento, para lo cual las partes se comprometían a gestionar que los organismos nacionales competentes concedan créditos a largo plazo para las ventas que se acuerden.
Por su parte, la FAA recomendó colaborar con la industria brasileña para lanzar un turbohélice con un rendimiento similar al de un avión a reacción. En aquel entonces, EMBRAER había tenido éxito con el turbohélice Bandeirante y vio el potencial de reemplazar al EMB 110, que estaba ganando terreno.
A finales de abril de ese año, las autoridades de Brasil aceptaron la propuesta de EMBRAER para el desarrollo de un proyecto bilateral con Argentina. La misma fue enviada para consideración de la gerencia de FAMA, quien junto al Ministerio de Economía la aprobaron. De esta manera Argentina se haría cargo del 33% del proyecto y la parte brasileña el 67% restante.
En julio se incluyó en los acuerdos un instrumento legal específico de cooperación aeronáutica que estableció como propósitos:
- Integración con Argentina en el sector aeronáutico para el desarrollo y fabricación de aviones en forma conjunta.
- Desarrollo, producción y comercialización de aeronaves, cubriendo los acuerdos existentes; e integrar sectores que posean “tecnología de punta”.
Así surgió el CBA-123 Vector (Cooperación / Cooperação Brasil-Argentina» en español y portugués). El nombre adicional «Vector» se eligió tras una encuesta para proponer una marca con reconocimiento internacional.

El Vector fue un proyecto interesante especialmente para el fabricante brasileño EMBRAER, que buscaba desarrollar un nuevo turbohélice de mayor tamaño para el mercado regional, pero también fomentar la cooperación en materia de fabricación entre Brasil y su vecina Argentina.
Nace el nuevo turbohélice regional
El CBA 123 Vector fue diseñado como un turbohélice moderno, eficiente y de tamaño mediano. Tenía capacidad para 19 pasajeros (y dos tripulantes de cabina), con las siguientes dimensiones:
- Longitud: 18,09 m (59 pies 4 pulgadas).
- Envergadura: 17,72 m (58 pies 2 pulgadas).
- Altura: 5,97 m (19 pies 7 pulgadas).
Este modelo tenía aproximadamente el mismo tamaño que el popular EMB 110 (del que se fabricaron más de 500 aviones), en producción desde la década de 1960, pero era más pequeño que el EMB 120.
Ofrecía elementos de diseño innovadores que lo diferenciaban mucho de los aviones EMBRAER anteriores y de la mayoría de los demás turbohélices. El CBA-123 Vector iba a estar propulsado por dos turbohélices Garrett TPF351-20A. Lo más importante era que se trataba de hélices dobles de empuje contrarrotativas orientadas hacia atrás. Esto ofrecería varias ventajas:
Permitía un diseño de ala más pequeña, lo que a su vez aumentaba la velocidad de crucero.
Reduciría los niveles de vibración para un vuelo más suave.
Reduciría el ruido en la cabina.
En general, se esperaba una mejora considerable en el rendimiento y la eficiencia, con las siguientes especificaciones previstas:
- Velocidad máxima de crucero de Mach 0,50 (612 km/h).
- Alcance: 1872 km (1010 millas náuticas).
- Techo de servicio: 10 700 m (35 000 pies).
La aeronave también contaba con una aviónica vanguardista para la época, incluyendo un sistema electrónico de instrumentos de vuelo (EFIS), un sistema de referencia de actitud y rumbo (AHRS), un sistema de indicación de motor y alerta a la tripulación (EICAS) y un control digital de motor con plena autoridad (FADEC).

Prototipos y primeros vuelos de prueba
Se construyeron dos prototipos brasileños del CBA-123 Vector, y las pruebas de vuelo comenzaron el 18 de julio de 1990. El avión se presentó en el Salón Aeronáutico de Farnborough en 1990 y en el Salón Aeronáutico de París en 1991.
En cuanto al tercer prototipo que debía construir Argentina, alcanzó un gran avance, aunque no fue terminado.
Inicialmente también hubo un gran número de pedidos. Se informó que para 1991 se habían recibido alrededor de 154 pedidos, las cuales veinte serían para la FAA y seis para empresas comerciales de este país. Las previsiones preliminares eran para un mercado global de 450 unidades.
Asimismo, se habían distribuido los mercados en los cuales actuarían los equipos comerciales de cada empresa por separado y otros donde lo harían combinadamente. EMBRAER era responsable exclusivo de Brasil, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. FAMA lo era de Argentina, América Latina y gran parte de África.

Aumento de costos y desafíos
El CBA-123 Vector comenzó a presentar problemas en las primeras etapas de su desarrollo. Si bien EMBRAER y FMA lograron que el nuevo diseño y la tecnología funcionaran, esto tuvo un costo. En su lanzamiento, se planeó que la aeronave costara 3 millones de dólares. Para 1990, este costo había aumentado a aproximadamente 5 millones de dólares, demasiado alto para que fuese asumido por el mercado.
Esto lo encareció en comparación con aeronaves competidoras la misma categoría. EMBRAER y FMA optaron por que algunos equipos fueran opcionales, pero el costo base de la nueva hélice propulsora y la aviónica avanzada mantuvo los precios elevados.
A eso se agregaron los problemas financieros argentinos, perjudicando el desarrollo del proyecto. Hacia finales de 1990, EMBRAER había comenzado a reducir costos; finalmente el proyecto se suspendió y se perdieron muchos empleos.
Cancelación del proyecto en 1991
A pesar de un buen número de pedidos, EMBRAER y FMA cancelaron el proyecto en 1991. No se construyó ninguna aeronave de producción ni se cumplieron las entregas de pedidos. Hubo varias razones combinadas para esta cancelación:
La coyuntura económica argentina fue afectando en forma creciente los compromisos asumidos por el país. Por su parte, los socios de FAMA no dieron respuesta a las necesidades financieras.
El gobierno brasileño retiró la financiación. El gobierno se enfrentó a una crisis política con la posible destitución del presidente Collor de Mello, y se redujeron las inversiones en muchas áreas estatales.
No se encontró una solución para el aumento de costos. La aeronave estaba adelantada a su época y tendría dificultades para competir a un costo de adquisición más alto para las aerolineas.
La presión sobre los costos por parte de los proveedores era cada vez mayor, ya que estaban aumentando los precios y la demanda global de ciertos componentes aeronáuticos era elevada.
Fuerte competencia en el mercado. Aumentó la oferta en la misma categoría y tamaño. Aviones como el EMBRAER ERJ-145 y el BAe 146 dificultaron la entrada de un nuevo avión como el CBA 123 Vector. EMBRAER también percibió que la demanda del mercado de aviones regionales se estaba desplazando hacia modelos más grandes.
Los tres CBA 123 Vector en la actualidad
A pesar de no haberse vendido nunca, el CBA-123 Vector es muy recordado en ambos países. EMBRAER, como parte de la celebración de su 40.º aniversario, restauró los tres prototipos para su exhibición pública (esto incluye los dos prototipos en vuelo y uno que estaba casi terminado al finalizar el programa).
El primero de ellos se encuentra en el exterior del Memorial Aeroespacial Brasileiro en São José dos Campos. El segundo avión se exhibe en la sala principal del Museo Aeroespacial de Río de Janeiro. El tercer avión se exhibe en la Universidad Nacional de Córdoba, en Córdoba, Argentina.

Aprovechando el desarrollo tecnológico
Como era de esperar, el trabajo de diseño no se perdió por completo. Aunque EMBRAER nunca volvió a desarrollar un turbohélice de este tipo, el trabajo contribuyó al desarrollo del ERJ 145. Esto incluyó gran parte de la aviónica y la construcción del fuselaje, que es esencialmente una versión alargada del ERJ 145.
El ERJ 145 voló por primera vez en 1995, y la serie fue un gran éxito para EMBRAER, con más de 1200 aeronaves entregadas.
Muy buena nota!