La llegada del Martin a la Argentina fue consecuencia directa de los cuestionamientos efectuados en 1935 en el Congreso Nacional, con amplia repercusión en la prensa, sobre el estado de las aviaciones militar y naval.
Se puso en tela de juicio la capacidad defensiva del espacio aéreo nacional de las aeronaves de combate disponibles frente a las de Chile y Brasil, así como la calidad de los modelos de diseño autóctono producidos por la Fábrica Militar de Aviones.
Como consecuencia de ello, se dictaron dos importantes leyes de reequipamiento aéreo: La Nº 12254 para la Aviación Militar y la Nº 12255 para la Aviación Naval.

Para reforzar esta última fueron adquiridas, entre otras aeronaves, 13 bombarderos Martin 139 WAA con sus equipos complementarios y repuestos.
Inicialmente se compraron doce ejemplares y poco tiempo después fue incorporado un decimotercer avión (demostrador) para el entrenamiento de las tripulaciones.
Para la selección de los bombarderos navales, una comisión de adquisiciones estudió tres tipos de aeronaves: El Martin 139W, el Junkers Ju-86 y el Savoia-Marchetti S.79B, que por entonces representaban lo más moderno disponible.

Se requería un bombardero capaz de transportar una bomba de 2.000 libras a una distancia de 1.000 kilómetros, para que resultaran eficaces atacando buques de gran porte como acorazados y cruceros pesados.
De los análisis de la comisión se concluyó que el Martin era el más apto para el cumplimiento de los objetivos mencionados.
Por lo tanto, se recomendó su compra por acta del 21 de noviembre de 1936 y el contrato con la fábrica fue firmado el 24 de diciembre del mismo año.

Uno de los aspectos favorables del B-10 lo constituía la posibilidad de que se le adosasen pontones para funcionar como hidroavión, si bien no se los utilizó localmente en esta modalidad.
Sus dimensiones eran: Largo: 13,63 m; envergadura, 21,49 m y alto: 3,48 m.
La velocidad máxima a nivel del mar era de 306 km/h y la autonomía de vuelo a 274 km/h era de 10 horas.

Los ejemplares construidos para nuestra Aviación Naval estaban equipados con motores Wright-Cyclone GR-1820-G2 de 850 HP en lugar de los originales GR-1820-F52 de 760HP.
Asimismo se los dotó de un equipo de comunicaciones RCA de 50W de salida, un radio compás Kreusi, un compás aperiódico Straightflite Type 790B para la navegación y un piloto automático Sperry.
El sistema de armas incorporado incluía tres ametralladoras Colt de 12,70 mm con 100 proyectiles cada una y tenía una carga máxima de bombas de 1.029 kg.

Las primeras máquinas llegaron al país por barco en octubre de 1937, siendo ensambladas en los Talleres de la Base Aeronaval Punta Indio y, para principios de 1938, se habían formado las nuevas Unidades dotadas de los Martin:
- La Escuadrilla Aeronaval de Bombardeo de la Escuadra Aeronaval Nº 2, constituida en 1938 con asiento en la Base Aeronaval Comandante Espora, cerca de Bahía Blanca. Integrada por seis máquinas matriculadas 2-B-1 a 2-B-6. Operó en el litoral atlántico y con la Flota de Mar y fue desactivada en 1945.
- La Escuadrilla Aeronaval de Bombardeo de la Escuadra Aeronaval Nº 3, constituida en 1938, con asiento en la Base Aeronaval Punta Indio; estaba formada por siete Martin 139 (seis WAN y el único W de instrucción) matriculados 3-B-1 a 3-B-7.

En 1945 recibió los aviones de la disuelta escuadrilla de la Base Espora, pasando a disponer de entre 11 y 12 Martin hasta finales de los años 40 para operar en el litoral fluvial, la Mesopotamia y el Río de la Plata.
En su paso por la Armada, estos bombarderos cumplieron eficazmente una actividad de patrullaje de nuestras aguas y de protección del comercio marítimo, en especial durante la Segunda Guerra Mundial.
Asimismo, antes del arribo de los DC-3 y DC-4, prestaron servicios como transportes aeronavales en el sur del país, llevando correo y esporádicamente pasajeros sin comodidades, debido a las limitaciones de espacio que tenían estas aeronaves.

El 10 de julio de 1938, en ocasión de los festejos por el Día de la Independencia Nacional, se realizó un gran desfile aéreo en el cual la Aviación Naval desplegó, entre otras aeronaves, seis de estos Martin 139.
Asimismo, en noviembre de 1939 y a pedido de la administración de Parques Nacionales, descargaron sus bombas sobre el Glaciar Perito Moreno en Lago Roca, para liberar el canal que lo une al Lago Rico.
En marzo de 1940 se realizaron en Mar del Plata importantes ejercitaciones aeronavales y una posterior revista presidencial, de la cual participaron cinco Martin 139.

En 1941, en homenaje a los 25 años de creación de la Aviación Naval, la Escuadrilla de Bombardeo de Punta Indio organizó un importante “raid” a lo largo del territorio argentino.
Tres Martin (los matriculados 3-B-1, 3-B-2 y 3-B-4) fueron destacados a la Estación Aeronaval Ushuaia y el 13 de febrero, a las 04:00 hs., despegaron con rumbo a la Base Espora, donde se reabastecieron de combustible y 45 minutos después reanudaron el viaje a Iguazú (Misiones), a donde llegaron a las 18 horas del mismo día.

Las tripulaciones estuvieron integradas por el siguiente personal:
- 3-B-1: Teniente de Navío Eleodoro Patrucchi (comandante); Suboficial 1º Aeronáutico Orestes Tassarolo; Suboficial 2º Aeronáutico Alfredo Planes y Cabo 1º Aeronáutico Ismael Blanco.
- 3-B-2: Alférez de Navío Eduardo Lanusse (comandante); Suboficial 1º Aeronáutico Roberto Blanco; Cabo 2º Radiotelegrafista Enrique Scotton y Cabo 2º Aeronáutico Mario Colombo.
- 3-B-4: Alférez de Navío Roberto Robles (comandante); Suboficial 1º Aeronáutico Domingo Giovanetti; Cabo 1º Radiotelegrafista Luis Deus y Cabo 1º Aeronáutico Luis Muñiz.
El 9 de julio de 1948, la Aviación Naval participó del desfile aéreo con 49 aeronaves, entre ellos cinco Martin.
Finalmente, estos bombarderos fueron oficialmente desactivados en 1949, después de haber prestado valiosos servicios durante varios años, y quedaron almacenados en Punta Indio.

Sus motores fueron utilizados para reemplazar los de los DC-2 llegados en 1946, que estaban en mal estado y sus miras y bombas pasaron a los Beechcraft AT-11 de Propósitos Generales, que pasaron a cumplir funciones de bombardeo liviano.
De los ejemplares sobrevivientes, uno fue cedido con fines didácticos a la entonces “Escuela Técnica de Oficios Industriales de Aviación y Afines”, posteriormente E.N.E.T. Nº 1 Jorge Newbery en Haedo, entidad muy relacionada con la Aviación Naval, ya que fue apadrinada por el ministerio de Marina en 1947 y cuyo primer director fuera por muchos años un integrante de aquélla, el suboficial principal y profesor Ovidio Juan Gene, egresado de la Escuela de Mecánica de la Armada en 1921, y que prestó servicios hasta 1945 como personal aeronáutico.
Continuará con… “La transferencia a los EE.UU.”
¡Gracias!
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