El fin de una línea de tercer nivel inexistente

Obra de la nueva ruta entre Chilecito y La rioja (imagen Vialidad Nacional).

La ciudad de La Rioja, fundada en 1591, es una de las más antiguas del país. A pesar de que no pasó de ser un caserío, fue reconocida como la capital de lo que luego sería la provincia de La Rioja.

Chilecito, que es la segunda ciudad de la provincia, reconoce antecedentes como centro administrativo minero de la época incaica, y fue visto con interés por los españoles a causa de las vetas de oro del vecino cerro Famatina. La ciudad fue fundada en 1715, y cambió de nombre varias veces. El lugar es un valle de aceptables condiciones para la agricultura, pero el principal interés de los conquistadores siempre estuvo en la producción minera, que se explotó en pequeña escala.

Entre ambas ciudades se extiende la sierra de Velasco, lo que complica su comunicación. En línea recta hay algo más de 70 kilómetros, pero el camino entre ambas, (que hoy es parte de las rutas 38 y 74) implica un recorrido del orden de los 200 km. Al principio de esta historia, no se había inventado el avión, pero hoy la teoría nos dice que se trata una ruta ideal para un enlace aéreo.

Hacia fines del siglo XIX una compañía británica obtuvo una concesión para explotar la mina La Mexicana, en el Famatina. Se hicieron obras de ingeniería muy importantes para refinar el mineral y transportarlo desde el cerro hasta Chilecito, que creció mucho en esa época. La principal fue un cablecarril de 36 kilómetros de largo y un desnivel de alrededor de 3.500 metros.


Vagonetas transportando madera y pasto durante la construcción del cablecarril. El pasto servía de alimento a mulas y asnos usados en la obra. Vagonetas similares fueron las que transportaron el mineral cuando se terminó la obra (imagen Max Cooper).

Para sacar el producto hacia los puertos del litoral la solución obligada del momento fue el ferrocarril, que a pesar de diversos proyectos financieros de empresas privadas terminó construyendo el Estado. Fue un ramal de trocha métrica entre Córdoba y Patquia, donde se abrían dos ramales, uno a La Rioja y otro a Chilecito. Se lo conoció como ferrocarril Argentino del Norte y se inauguró en 1898 (hay fechas contradictorias según las fuentes). Llegó a haber trenes directos a Buenos Aires.

La mina funcionó razonablemente hasta fines de la Primera Guerra Mundial y luego con altibajos y en manos de otros concesionarios hasta que se cerró en 1926. Hoy está abandonada y el imaginario de Chilecito tiene mil historias para explicar qué pasó.


Estación Chilecito circa 2011 (imagen Pte. Derqui en Tren).

Chilecito llegó a ser el mayor centro minero del país, lo que significó la llegada de población y el desarrollo de muchas otras actividades. Hoy tiene más de 50.000 habitantes, es el principal productor de vid de la provincia y también tiene cultivos de olivares, nogales y, últimamente, jojoba. Tiene atractivos turísticos y una universidad nacional.

Los servicios aéreos

En la historia de la aviación comercial hay varias cosas complicadas para explicar. Una de ellas es por qué en el momento de creación de las sociedades mixtas (1946) que supuestamente deberían haber volado a todas las provincias, quedaron en el tintero Catamarca y La Rioja, al punto que ni siquiera tuvieron aeropuerto. La creación de Aerolíneas Argentinas, en 1950, no cambió la situación.


Red de Aerolíneas Argentinas en 1951, según publicaciones de la empresa. Catamarca y La Rioja no figuran.

Recién en 1948 se inauguró un aeropuerto en La Rioja, con una pista de tierra de 1.200 metros de longitud, que luego fue alargada para permitir la operación semanal de los Viking de LADE. El edificio de la terminal se inauguró en 1951, en coincidencia con la operación de Aerolíneas.

En 1957 Aerolíneas volaba a La Rioja y LADE a Catamarca pero, en 1960, el servicio a la primera estaba suspendido y ALA reemplazó a la línea de la Fuerza Aérea. Con la llegada de los Avro Aerolíneas, por fin, estableció un servicio a La Rioja y Catamarca que, en 1963, era un lechero que salía a las 4:30 de Aeroparque y hacía escalas en Río Cuarto, San Luis, San Rafael, Mendoza y San Juan, para llegar a La Rioja a las 11:20. Después seguía para Catamarca y Tucumán, donde terminaba el vuelo denominado AR580. Si la idea era ir a Chilecito, había que seguir en bus, lo que llevaba cuatro o más horas.

En 1969 la pista de La Rioja se amplió y asfaltó y en 1972 se inauguró un nuevo aeropuerto en Catamarca. El pico del tráfico riojano se dio durante la presidencia de Menem (1999-2009) cuando fue destino de LAPA y Southern Winds, además de Aerolíneas.

Hoy el aeropuerto de La Rioja tiene seis servicios semanales de Aerolíneas Argentinas a Aeroparque y otros seis de la provincial Alas La Rioja, que es American Jet. Es interesante anotar que la acción provincial se destinó a volar a Buenos Aires, hacia donde ya hay una línea instalada con capacidad disponible, antes que a cualquier otro lugar del país o el extranjero.

¿Y Chilecito?

A fines de los años setenta del siglo pasado se construyó en Chilecito un aeropuerto, con una pista asfaltada de 2.200 metros de largo, y era de esperar que alguien intentara un enlace aéreo con La Rioja. La provincia tomó el desafío y, luego de algunas pruebas, creó en 1979 la Línea Aérea Experimental Riojana, que hacía dos servicios semanales con dos aviones Piper Navajo para seis pasajeros y otras máquinas de la gobernación. La regularidad —influida por la disponibilidad de buenos aeródromos en las dos ciudades— fue razonable, y el público recibió bien el emprendimiento que hacía ahorrar mucho tiempo, aunque hay que reconocer que la oferta fue mínima.


Piper Navajo Chieftain de la Provincia de la Rioja, con la que explotó su línea aérea (imagen Alberto Domínguez/Toda la aviación).

Pero en marzo de 1981 un avión se accidentó, muriendo todos sus ocupantes, lo que alejó a los pasajeros del servicio aéreo, que dejó de operar en agosto de 1982 por falta de demanda.

Desde entonces la unión entre las dos ciudades es exclusivamente terrestre por un camino de montaña de diseño antiguo que demanda 2:20 horas en auto o bastante más en bus o combi. Algunas fuentes hablan de un servicio de Andesmar a Chilecito en los años noventa, pero no hemos encontrado ninguna referencia concreta a su explotación sostenida.

Pasaron los años, y una vez más fue el Estado Nacional el que tomó cartas en el asunto, rediseñando la traza de la ruta nacional 73 por la sierra de Velazco, con una reducción del recorrido a alrededor de la mitad del anterior y, muy importante, un trazado moderno y seguro de camino de montaña que evitará el largo rodeo actual. El presupuesto supera los 22.500 millones de pesos.

Sin que nadie lo lamente específicamente, esta obra es el punto final de todas las propuestas para que alguna línea aérea una ambas ciudades. Como dijimos al principio, la ruta es teóricamente apta para la aviación, porque un gran escollo geográfico se extiende entre ambas ciudades y, por eso, se habla de ella desde los años treinta del siglo pasado. Alguna vez se explotó, y como casi todas las rutas del interior, fracasó.

No habrá un nuevo fracaso, es un signo del paso del tiempo y de las limitaciones que tiene la aviación.


 

3 comentarios sobre “El fin de una línea de tercer nivel inexistente

  1. Hola.¿Terminaron de asfaltar los kilómetros que faltaban de chilecito a Tinogasta? ¿Hay algun bus que haga ese recorrido ahora?

  2. Siempre lo dije, faltan líneas de conexión, o las antes llamadas «commuter», que conecten con turbohélice las ciudades pequeñas.

  3. No es un caso de limitaciones de la aviación si no de la escasez de demanda que justifique una operación aérea.

Deja un comentario sobre esta nota

Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo