El que se quema con leche…

Austral, una empresa que invirtió en el país y aceptó las reglas del juego terminó siendo destruida por una conjura en la que participaron los sindicatos, la Fuerza Aérea y los gobiernos peronista y militar (imagen Archivo).

Como dicen los sindicatos aeronáuticos y otros conocedores, Argentina es un país que tiene un inmenso potencial para el desarrollo del transporte aéreo, pero la realidad muestra que muchos que creyeron en esta afirmación fueron perseguidos y terminaron mal.

Hubo varias razones para el fracaso de estos emprendimientos. Entre las principales, podemos consignar las siguientes:

  • Hostilidad del entorno. Hay un establishment aeronáutico que siempre va a buscar favorecer a la empresa estatal Aerolíneas Argentinas. Este grupo incluye a políticos, sindicalistas, factores de poder como los militares y los proveedores de la empresa. Cualquier empresa nueva tendrá que luchar contra eso.
  • La aviación es burocrática en todo el mundo, pero aquí eso puede ser un arma.
  • Economía delirante, inflación, inestabilidad cambiaria. Todos sabemos de qué se trata y es una cuestión que no puede soslayarse en ningún plan ni usarse como pretexto para explicar desventuras.
  • Mala administración. No basta con ser piloto o tener alguna experiencia empresaria o tener amigos en los lugares adecuados. Administrar una empresa aérea es muy difícil en cualquiera ambiente y más en un ambiente hostil como el argentino.
  • Capital inadecuado. Una empresa aerocomercial requiere de un capital muy importante para desarrollar un negocio que sólo puede dar frutos a largo plazo. Nuestras empresas generalmente carecieron de los fondos necesarios para eso, y se confiaron en promesas de subsidios antes que en una inversión que, en el mejor de los casos, siempre tendrá un rédito moderado.
  • Errores de escala. El negocio aerocomercial exige tener aeronaves adecuadas para operar en cada ruta. No es una cuestión de conseguir un avión barato y después ver qué hacemos con él.

Lo que dice la experiencia

En la Argentina han funcionado alrededor de 150 transportistas aéreos en algo más de un siglo. Casi todos fracasaron. Por lo general el desencadenante fue económico, pero detrás de eso generalmente estuvieron los factores que hemos citado arriba.

LAPA, que fue una empresa bien capitalizada, no pudo no pudo superar el golpe de la crisis económica de 2001 (imagen PLP).

Algunos tuvieron mejores herramientas para pelearla, algunos creyeron que pagando coimas estarían a salvo, otros pensaron que tendrían el favor de amigos políticos o empresarios pero, a la hora de la verdad, nada de eso funcionó, porque los enemigos fueron más fuertes que los amigos, y estuvieron en todas partes y muchas veces los ataques fueron inesperados o inesperables, como en la fábula del escorpión.

Nadie hubiera pensado que los sindicatos lucharían por la desaparición de las empresas que daban trabajo a sus afiliados, ni era concebible que las autoridades se mancomunaran para dificultar operaciones establecidas, ni que se iban a crear condiciones para limitar el acceso de las empresas al crédito internacional, pero todo eso ocurrió más de una vez. Tampoco parecen razonables infinitas acciones menores, procedentes de los ámbitos más inesperados, que pusieron piedras en un camino que nunca fue fácil.

LAN-Argentina sufrió todo tipo de agresiones de las autoridades aeronáuticas, que incluyeron, entre otras, el desplazamiento de sus mostradores de check in en Aeroparque, la denegación del uso de las mangas y un intento muy fuerte por privarla de su hangar (imagen archivo PLP).

Esta capacidad para espantar la inversión en empresas aerocomerciales mantuvo el mercado medianamente limpio para el desarrollo de una Aerolíneas Argentinas que, a nivel internacional, era claramente ineficiente, pero servía para satisfacer las aspiraciones de un país encerrado en sí mismo, con un sector aerocomercial con clara vocación de mediocridad. Si nadie venía a cambiar las cosas, los beneficiarios de la situación seguirían siéndolo y se pensó que la evolución era para los demás, porque aquí teníamos un sistema probado que, para nosotros, funcionaba.

Hasta fines del siglo pasado nadie pensó muy seriamente en establecer una empresa extranjera en la Argentina, y los intentos fueron de capitales locales (LAPA, Dinar, Cata), que convivieron con Austral. Pero en esa fecha hubo un cambio a nivel continental, que fue la decisión de LAN-Chile de expandirse en Latinoamérica, para lo que comenzó un proceso de fundación de filiales que comenzó por Perú y Ecuador. En un plan de este tipo no podía faltar Argentina, pero el gobierno local torpedeó todas las propuestas que hizo la empresa trasandina.

La aparición de las “narcovalijas” en Madrid y la subsecuente caída de Southern Winds abrieron la puerta para el ingreso de LAN-Chile en la Argentina (imagen C. García Laborde).

Hasta que algo falló, que fue la aparición de las narcovalijas y la caída de Southern Winds, en 2004, que causó una repentina desocupación en el sector aeronáutico argentino que el gobierno no pudo solucionar sin la apertura a un nuevo operador que se hiciera cargo del personal involucrado. Así se abrieron las puertas para la creación de LAN-Argentina, que resultó ser la primera empresa extranjera que ingresó al mercado argentino. Fue un proceso muy complejo, en el que el gobierno luego trató de estrangularla, y lo logró, porque en 2020, luego de haber sufrido ataques de todo tipo, LAN-Argentina anunció que se retiraba del país.

La versión libertaria de Milei

El atractivo innegable del mercado argentino ha interesado a muchos empresarios, a todos los niveles, pero las situaciones que hemos comentado han funcionado como freno para sus apetencias. La llegada del presidente Milei, con su ideología libertaria y sus intenciones —expresadas desde el primer momento— de abrir el mercado aerocomercial, parecían indicar que el momento había llegado.

El nuevo gobierno actuó rápido, derogó la ley 19.030, un anhelo antiguo del sector aeronáutico privado, y modificó el Código Aeronáutico, simplificando todo lo que tuviera que ver con la autorización de nuevas empresas y asignación de rutas. Todo esto se completó con una agresiva política internacional que firmó tratados de cielos abiertos con varios países de la región.

Realmente, parecía que todo estaba solucionado y que las compañías extranjeras se amontonarían por abrir filiales argentinas, al tiempo que los capitales locales no dudarían en crear nuevas empresas locales.

Nada de eso ocurrió.

Las empresas extranjeras demostraron una prudencia absoluta, lo que es fácil de explicar si se tienen en cuenta los antecedentes del país. El monstruo no está muerto, y goza de razonable salud, se llama peronismo, tiene múltiples rostros y está agazapado dispuesto a saltar en cualquier momento. Nadie puede asegurar que Milei será reelecto ni que tendrá el apoyo parlamentario necesario para continuar con los cambios que propone. La experiencia de la elección de Alberto Fernández que tronchó todas las esperanzas que había despertado el macrismo es muy cercana, al tiempo que el peronismo tiene ocho décadas de existencia en las que supo conocer momentos buenos y momentos malos, tuvo el poder y estuvo proscripto, pero siempre tuvo la misma ideología en materia de política aerocomercial y la posición de Aerolíneas Argentinas.

Es muy fuerte para no tenerlo en cuenta.

Las empresas aerocomerciales latinoamericanas han decidido, de modo unánime aunque con distintos grados de intensidad, aprovechar las ventajas que les ha dado Milei usufructuando derechos de quinta, sexta, séptima, octava y novena libertad, algo que pueden hacer sin tomar ningún compromiso con el país porque no tendrán el ancla —cada vez más endeble pero ancla al fin— que significa una empresa local establecida.

La chilena Sky ofrece vuelos de Argentina a Brasil y otros países sudamericanos aprovechando las libertades que abrió el gobierno de Milei, pero no tiene ninguna intención de abrir una subsidiaria aquí (imagen Carlos Ay).

Ya están ofreciendo rutas internacionales novedosas y no tanto, que sirven a los pasajeros argentinos. También están aportando nuevas ideas en materia de tarifas, pero su compromiso llega hasta ahí, porque conocen la experiencia de LAN-Argentina y las consecuencias de la improvisación que fue la revolución de los aviones. Es un país para andar con pies de plomo.

En lo que hace a las inversiones argentinas en el sector, el panorama sigue el mismo libreto. En algo más de un año de gobierno libertario, en el que se dieron todas las herramientas para el surgimiento de inversiones en el sector, no ha asomado ninguna empresa nueva. Lo más parecido a esto es Humming Airways, un emprendimiento que se autodenomina broker aéreo, que tiene un capital diminuto, que no tiene ni piensa tener aviones propios y que anuncia vuelos a pequeñas localidades adonde cree que podrá operar sin subsidios fiscales.

Francisco Errecart, fundador de Humming Airways, Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto, Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado y Daniel Scioli, Secretario de Turismo, Ambiente y Deporte. Detrás el Metro que usará Humming Airways, en Venado Tuerto. (imagen Diario La Guía).

 

7 comentarios sobre “El que se quema con leche…

  1. Hace muchos años era un regular lector de sus reseñas históricas, Pablo. Particularmente, nunca nadie pudo representar tan bien como ud. el eterno intento fallido que fue la aviación commuter en Argentina con una mezcla de humor, lenguaje técnico, mensajes entre líneas y sabiduría no sólo aeronáutica si no «de la vida en general» (notas memorables como «los aviones chicos en Argentina» etc, aún viven en mi recuerdo, junto con algunas anécdotas del Loco Valls). Me encuentro en su portal nuevamente, con la grata sorpresa de ver que su sagacidad continúa intacta y festejo ver que tiene el coraje para decir las cosas como son, maxime sabiendo la fuerza que ejercen los actores oscuros de este sector tan chico y tan responsables del ‘eterno fracaso’ anteriormente mencionado -> «Hostilidad del entorno. Hay un establishment aeronáutico (…)»
    Argentina es, hace casi un siglo, un coto de caza. Pero somos muchos los que desde adentro del sector ponemos nuestro granito de arena para que eso cambie, y no aflojamos. Un cordial saludo.

  2. Es saludable que alguien escriba sobre este metier. Si bien estoy de acuerdo en parte, hay que mencionar que el gobierno actual NO HIZO TODO LO POSIBLE por mejorar el mercado aeronáutico argentino. Firmo convenios con otros países (papel y tinta) pero no invirtió un solo peso en infraestructura aeroportuaria y de navegación aérea. Por lo que las supuestas nuevas empresas que “vendrían” (en potencial) a operar no harían más que abarrotar el espacio aéreo argentino y los aeropuertos, hablando desde lo operativo. Esto es debido a que ningún gobierno planifico a futuro una inversión que acompañe el crecimiento, de la mano de las tecnologías disponibles. En definitiva la política aerocomercial de las distintas administraciones, es de la boca para afuera nomas.

  3. PONGAN GENTE IDÓNEA EN LA AVIACIÓN CIVIL….. HAY QUE TERMINAR CON LOS IMPROVISADOS DE SIEMPRE….

    1. Es correcto. Mientras no exista gente idónea manejando la actividad aérea y se privilegie el amiguismo, no será viable ni rentable la actividad aeronáutica.

  4. Muy buena la nota, es una pena que este pais siga relegado en materia aerocomercial por la mala politica y el pesimo sindicalismo.

  5. Muy buena la nota. Clara y objetiva. Mientras siga el peronismo y su falso nacionalismo las cosas no van a mejorar.

Deja un comentario sobre esta nota

Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo