El sueño de Michael O’Leary

La historia de la aviación está llena de predicciones, anuncios, teorías y otros delirios, que después se cumplen o no se cumplen. La historia de la humanidad, también.

Hace algunos años yo trabajé en una empresa que era subcontratista de uno de los principales hoteles de Buenos Aires. En esa condición, debí hacer un curso introductorio que se dictaba para absolutamente todo el personal ingresante, en el que se explicaba, fundamentalmente, la filosofía empresaria y su historia. Lo primero nos dijeron fue que eran el mejor hotel de Buenos Aires, y el más caro, y que en el futuro serían más caros, porque iban a ser mejores.

En contraposición a esta idea, que es clarísima, está la de las low cost, que piensan que llenan sus aviones porque son las aerolíneas más baratas y que en el futuro tendrán más pasajeros porque serán más baratas aún.

Aunque en ninguno de los dos casos se dice explícitamente, detrás de estas dos posiciones hay un mismo objetivo ambos modelos piensan que así lograrán más beneficios para sus accionistas, que es lo que realmente interesa.

Ryanair

Ryanair nació en Irlanda en 1987, con un Bandeirante, mucho dinero en el banco y grandes aspiraciones, que pudo empezar a concretar con la liberación de los cielos europeos, que permitió un crecimiento brutal de la empresa. Asociada a este desarrollo estuvo, desde 1991, la figura de su CEO, Michael O’Leary.

En 1985 Ryanair sólo tenía este Bandeirante, y hoy es la empresa que más pasajeros transporta en Europa (imagen Wikipedia).

No vamos a describir aquí las diversas variantes del modelo low cost, que se extendió por el mundo y conmovió a toda la industria, al punto que varias empresas tradicionales generaron sus propias low cost, generalmente sin éxito (Ted, Song, Go, Level, Vueling, Hop!) o incorporaron a su funcionamiento muchos elementos del modelo low cost (Iberia, LATAM, Lufthansa), pero sí queremos destacar que O’Leary creó una versión extrema, muy agresiva, en la que no dudó en tener fuertes disputas públicas con todos, pero sus pasajeros siempre estuvieron encantados con sus tarifas. Con esta fórmula, en 2004, se convirtió en la mayor low cost europea.

Para poder tener su nivel de tarifas, no despreció ningún recurso. La página de Ryanair es un verdadero bazar digital que ofrece hotelería, alquiler de coches y muchos otros servicios. Sus tarifarios incluyen todos los servicios adicionales imaginables y en esta filosofía de cobrar todo como adicional ha tenido más de un conflicto sobre temas tales como si un diploma enrollado es un bulto que debe cobrarse como equipaje en cabina.

Algunos de los adicionales que pueden comprar los pasajeros de Ryanair en su página de internet.

Como si esto no alcanzara, también ha anunciado diversos servicios futuros, la mayoría imposibles de poner en marcha como suprimir los copilotos, llevar a los pasajeros parados y cobrar por el uso de los baños, que han cumplido con la función de lograr que la gente hable de Ryanair, que es gratis para la compañía, y así ahorrarse la publicidad paga en los medios tradicionales.

Recibe diversas ayudas financieras de sus destinos, que tienen mucho interés en acoger turistas y están dispuestos a subsidiar esto de algún modo compatible con la normativa de la UE, lo que también ha dado lugar a más de un conflicto.

Sus precios siempre fueron los mejores, con tendencia mejorar. Sus ofertas de pasajes por cinco euros o libras, si bien no son una cosa de todos los días, son cosas reales. También, a veces, tiene un dos por uno.

Promoción de pasajes a cinco euros, en septiembre de 2020.

Por supuesto, sus costos están ajustadísimos. Todas sus aeronaves son nuevas, y tienen especificaciones especiales: en particular se advierten salidas de emergencia adicionales para poder llevar más pasajeros y escalerillas integradas, para independizarse de ese servicio de handling cuando es menester. Para reducir costos (y aumentar su capacidad) no tienen asientos reclinables, ni cortinas. La empresa no hace mantenimientos programados complejos, Cuando llega ese momento reemplaza los aviones por otros nuevos para no gastar en eso.

Con la generalización de las mangas en los aeropuertos, las escalerillas incorporadas en los aviones se hicieron un costo innecesario para la mayoría de las aerolíneas, que las suprimieron, pero Ryanair, que necesita tener garantizado el embarque y desembarque rápidos en cualquier circunstancia, las sigue usando como elemento de norma en todos sus equipos.

Y, como broche de oro, sus tripulaciones están entre las peor pagas de Europa, y son reclutadas en todo el mundo buscando gente capacitada, dispuesta a cobrar poco. Como era de esperarse, el personal de cabina está más entrenado en vender cosas al pasajero que en atenderlo.

Campaña de búsqueda de personal en Argentina y Brasil en 2023 (imagen redes).

Dicen que es casi imposible dormir en un vuelo de la empresa irlandesa, primero porque los asientos son incómodos y segundo porque si el pasajero llega a conciliar el sueño lo van a despertar para ofrecerle algo en venta.

Sus competidores varias veces han anunciado el fin de Ryanair, por lo general aduciendo que su plan de negocios es imposible, pero la empresa irlandesa sigue funcionando como si nada. Ryanair también ha anunciado el fin de ellos, a veces con éxito, como en el caso de Alitalia.

A fines de 2021, cuando la desaparición de Alitalia era una realidad, Ryanair la despidió así (imagen Wikipedia).

O’Leary siempre habla y hace anuncios, por lo general espectaculares. Algunos se cumplieron, otros no. Quizás el más espectacular, y el que más entusiasmó a su público, lo hizo en 2004, cuando predijo que en diez años sus pasajeros podrían viajar gratis, porque la empresa obtendría su dinero de los hoteles, las empresas que alquilan coches, los comercios en los aeropuertos y de los aeropuertos propiamente dichos, que buscarán que la compañía opere en ellos.

En ese momento, los pasajes eran muy baratos, en algunos casos más baratos que las tasas y los impuestos que pesaban sobre los mismos, pero nadie pensaba en volar gratis.

En noviembre de 2016 volvió a la carga con la idea y, emulando a Martin Luther King, dijo en la conferencia de la Airport Operators Association, en Londres:  «Tengo la visión de que en los próximos cinco o diez años las tarifas aéreas de Ryanair serán gratis. En ese caso, los vuelos irán llenos y haremos dinero al compartir los ingresos aeroportuarios de toda la gente que pasa por los aeropuertos y consume en ellos», aunque dejó en claro que los adicionales se seguirían cobrando.

Como ocurre con todos los grandes administradores de líneas aéreas, O’Leary tiene libros que cuentan “cómo lo hizo”.

No es la primera vez que una empresa regala algo porque piensa que detrás de este aparente desprendimiento vendrán ventas de otras cosas. El transporte aéreo tiene la característica de tener para el pasajero muchos gastos asociados al viaje que, en teoría, son independientes del pasaje pero son indispensables para completar una experiencia que es compleja y que, hasta ahora sólo era posible integrarla a través de los servicios de un tercero comisionista, como es una agencia de viajes, que en el fondo no tiene nada y subcontrata todo.

La propuesta de Ryanair da protagonismo al operador aéreo, que se convierte en agente de viajes, una categoría distinta. Lo curioso es que piense en renunciar a cobrar por su actividad principal y se convierta en comisionista de todos los accesorios a partir de regalar lo único que le es propio, que es el transporte en sí, llevar una persona de un lugar a otro, y nada, absolutamente nada más, porque todo lo demás se cobra.

O’Leary lo propuso, y hasta dio fechas, pero hasta ahora no cumplió. No estaba entre sus planes que hubiera una pandemia. Veremos…


 

Deja un comentario sobre esta nota

Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo