
Gilberto Julián Riega, fue un “dirigente” de la aviación civil argentina, que siempre mantuvo la idea de que la actividad civil debía ser manejada por civiles.
Como tantos se inició, de niño, en el aeromodelismo. Fue uno de los fundadores del Club Aeromodelista Buenos Aires y presidente de la Federación Argentina de Aeromodelismo en 1956. Llegó a hacer una demostración para Perón y Evita en la quinta de San Vicente, pero siempre recordaba que a la primera dama el tema no le interesó y no participó.
Piloto civil, de planeador y años más tarde de globo, fue presidente de la Federación Argentina de vuelo a Vela, la Federación Argentina de Aeroclubes y el Círculo de Escritores de Aeroastronáutica, socio fundador de la Asociación Aerostática Argentina, director de la Revista de Aviación y Astronáutica y participante activo del grupo redactor de Aerodeportes. Participó en numerosos congresos y encuentros relacionados con la aviación y también actuó en la EAA Argentina.
Probablemente su actuación más recordada fue como director del IX Campeonato Mundial de Vuelo a Vela, realizado en Junín, en 1963. También hizo, con Rolf Hossinger, el primer vuelo moderno en aeróstato de aire caliente sobre Buenos Aires y realizó diversos ferries para traer aviones livianos al país.
También actuó en el ambiente automovilístico, habiendo participado en la carrera panamericana realizada en 1953, en México, con un Lincoln Capri con el que luego tendría alguna actuación en Argentina. También fue director de la revista Velocidad.
En 1980 la FAI le otorgó el diploma Paul Tissandier, reservado a personas relevantes de la actividad aerodeportiva.