Homenaje en el Marjory Glen

El pasado jueves 3 de marzo tuvo lugar en Punta Loyola, Santa Cruz, la ceremonia de inauguración de la ampliación del memorial que recuerda al personal del Grupo 5 de Caza (G5C) y Grupo Técnico 5 (GT5), situado junto a los restos del buque Marjory Glen, que en 1982 fuera empleado para entrenar a las tripulaciones de la FAA en el ataque a objetivos navales.

Por tal motivo temprano en la mañana partió desde el Aeroparque Jorge Newbery, Buenos Aires, el Boeing 737-76N T-99 con veteranos de guerra, familiares de caídos, autoridades e invitados especiales con destino al Aeropuerto de Río Gallegos. Aeropuerto patagónico que los recibió con un día nublado, frío y gris, que trajo a la memoria a aquellas jornadas de 1982. Desde allí se produjo el traslado en micros y combis hacia Puta Loyola, donde se encontraba todo listo para dar inicio a la ceremonia.

El Marjory Glen

Esta embarcación fue construida en 1892 por la firma británica The Grangemonth Dockyard Company en  Grangemonth, Escocia, siendo su propietario la firma Barque Marjory Glen Co. Ltd. (J. M. Campbell & Son, manager).

Estado actual de los restos del Marjory Glen, que descansan sobre la costa de Punta Loyola. (Foto: E. Brea)

La misma estaba ubicada en el puerto de Newcastle y fue fletada para trasladar 1.701 toneladas de carbón hacia el puerto de Río Gallegos sin realizar escalas, hacia donde zarpó el 12 de junio de 1911. Esta nave contaba con una tripulación compuesta por dieciséis hombres al mando del Capitán Martin Holmsen.

En plena navegación se produjo el incendio de la carga, al percibir emanaciones de gases de carbón se abrieron las escotillas para verter agua al carbón, volviéndose a cerrar. La navegación prosiguió hasta el día 13 de septiembre cuando se fondeó en el puerto. El capitán Holmsen se dirigió a tierra donde se encontró con el cónsul inglés Sr. Duncan, a fin de acordar con la firma Braun y Blanchard, que era quien había adquirido la carga, el lugar de descarga de la misma.

Durante la noche del 13 o madrugada del 14 de septiembre se tuvo lugar el fallecimiento de G. Henriksen, segundo piloto y N. M. Gunnevussen, mayordomo, por asfixia con ácido carbónico, siendo encontrados sin vida por uno de sus compañeros encargados de la guardia.

Las entrañas del Marjory Glen. En esta imagen puede apreciarse el interior de los restos del buque que ha sido víctima del paso del tiempo y los elementos. (Foto: E. Brea)

Viendo la complicada situación se recomendó abrir un rumbo (abertura en el casco de la embarcación) para que la misma se fuera a pique, esto fue desestimado y solo se quitaron algunos remaches, acción insuficiente para generar una inundación. Como era de esperar el fuego continuó por lo que se procedió a abrir las escotillas, lo que facilitó una mayor combustión y propagación del incendio que motivó a evacuar a la tripulación. En ese momento la Subprefectura no contaba con los medios para combatir el incendio, obligando a dejar una guardia que impidiera que la gente se acercara al buque, lo que resultaba muy peligroso.

El Marjory Glen, a la deriva comenzó a trasladarse erráticamente por la ría provocando un incidente  con una barcaza y la rotura del sistema de desagües del pueblo.

La marca de los «Halcones» en el casco del Marjory Glen. Impacto que por el diámetro parece ser de una bomba de práctica lanzada antes de comenzar las acciones bélicas de 1982. (Foto: E. Brea)

Posteriormente José M. Rivera adquirió los restos del navío que donó al gobierno del territorio siempre y cuando fuesen empleados para efectuar obras oficiales, lo que no sucedió. Este buque continuó deteriorándose y luego se encalló en proximidades de Punta Loyola, desconociéndose si esto fue por efecto de una de las altas mareas en coincidencia con un fuerte temporal o si fue intencionalmente trasladada con la ayuda de otros buques.

Desde ese momento fue siendo despojada de varios elementos y la acción del salitre y la oxidación natural fue corroyendo los restos, con el correr del tiempo también fue víctima de los grafitis y otras prácticas que agravaron su deterioro.

Cuando todo hacía pensar que estos restos estaban destinados a pasar al olvido, el Conflicto del Atlántico Sur hizo que sobraran una nueva relevancia. La recuperación de las Islas Malvinas por parte argentina motivó que el Reino Unido enviara una poderosa fuerza de tareas en el marco de la operación “Corporate” con el objetivo de retomar los archipiélagos. Este escenario predominantemente aeronaval obligó a que la Fuerza Aérea Argentina (FAA) debiera adaptarse a este tipo de combates, por tal motivo los Escuadrones del G5C desplegados en Río Gallegos emplearon estos restos, con una disposición inmejorable, para perfeccionar sus técnicas de ataque a unidades navales. Cuyos resultados con el tiempo quedarían plasmados en severas pérdidas y daños a la Task Force.

EL Brigadier Isaac, los pilotos que conformaron los dos Escuadrones Aeromóviles que combatieron en 1982 y el personal del COAM y CGC responsables de llevar a cabo este memorial posan para la foto. (Foto: E. Brea)

En 2019 la empresa Compañía General de Combustibles (CGC) comenzó la creación de una referencia histórica y la puesta en valor del Marjory Glen que fue declarado monumento histórico por la provincia de Santa Cruz en 2011. Este memorial contiene la imagen de los pilotos que cayeron durante el conflicto del Atlántico Sur, una reseña histórica y tres tótems con la imposición de las manos de los pilotos sobrevivientes.

La Ceremonia en el Marjory Glen

Esta importante ceremonia estuvo presidida por el Vicegobernador de la Provincia de Santa Cruz, Eugenio Quiroga, el Presidente de CGC, Hugo Eurnekián, el Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina (JEMGFAA), Brigadier General Xavier Isaac, el JEMGFAA, Brigadier General VGM (R) Mario Callejo y el Intendente de la ciudad de Gallegos Pablo Grasso. Junto a ellos también se congregaron en el lugar veteranos de guerra, familiares y parte del Escuadrón Aeromóvil A-4B del G5C que combatió durante el conflicto del Atlántico Sur.

Los Brigadieres Callejo e Isaac, junto a Eugenio Quiroga, Vicegobernador de la provincia de Santa Cruz presidiendo la ceremonia. (Foto: E. Brea)

Este acto se inició con la entonación de las estrofas del Himno Nacional Argentino, tras ello el Brig. Isaac y Hugo Eurnekian procedieron a realizar el descubrimiento del primer tótem memorial, luego el Brig. Mayor VGM (R) Gustavo Zini, Jefe del Primer Escuadrón Aeromóvil A-4B y el Suboficial Mayor VGM José Ángel Maidana, mecánico del Escuadrón Aeromóvil en 1982, efectuaron el descubrimiento del segundo tótem, mientras que un tercero fue descubierto por el Vicegobernador Quiroga y  Jefe de la X Brigada Aérea, Comodoro Gabriel César Verdina.

Seguidamente se dispusieron frente al memorial que recuerda a los pilotos del G5C dos ofrendas florales, la primera por parte de los familiares de los caídos, mientras que la segunda fue colocada por representantes del CTPAN (Curso de Trascendencia del Poder Aeroespacial Nacional) de Río Gallegos en reconocimiento a la memoria de los caídos. Posteriormente tuvo lugar un minuto de silencio en honor a aquellos que ofrendaron su vida durante el conflicto del Atlántico Sur.

La ceremonia continuó con las palabras del Gerente de CGC, Pablo Aversano, quien expresó lo siguiente:

“Es un honor estar aquí compartiendo esta jornada junto a veteranos, pilotos, mecánicos y técnicos que lograron lo que parecía imposible. Y muy especialmente a las familias de los héroes homenajeados y recordados acá en este memorial.

El Brigadier Gustavo Zini, Jefe del 1er Escuadrón Aeromóvil en 1982 junto alSuboficial Mayor VGM José Ángel Maidana, mecánico del Escuadrón Aeromóvil descubren uno de los totems que conforman este memorial. (Foto: E. Brea)

Hace un tiempo nos enteramos que había pilotos veteranos, los mismos que habían ejercitado acá en el Marjory Glen que ocasionalmente venían en privado a acompañados de su círculo íntimo a rendir homenaje a la historia y a sus compañeros caídos. Incluso familiares de pilotos caídos que recorrían grandes distancias para venir hasta acá y dar un homenaje silencios. Hoy es un orgullo darles una voz en la forma de este memorial, memorial que fue diseñado con ellos que nos aportaron el contenido, las vivencias y hasta las fotos que están acá plasmadas.

Hugo vos siempre nos decís que tenemos que dejar huella en la comunidad en la que operamos, en esta oportunidad muchísimas gracias por el soporte para que otros dejen su huella acá.

El primer elemento que se instaló acá en el año 2019 recuerda a los pilotos caídos, a los héroes y contiene también una reseña histórica de lo que ocurrió, del buque y de su vínculo con la Fuerza Aérea. Creo que fue Ernesto Dubourg, Ernesto “Conejo” Dubourg cuando en noviembre del año pasado tomamos su impresión de manos el que lo definió mejor, lo que representa este primer elemento acá. Después de tomarle las manos hicimos una ronda y cada uno dijo unas palabras y Dubourg Jefe del 2do Escuadrón inmortalizado acá en este memorial dijo en relación a una vivencia que había tenido que lo llevaba a reflexionar acerca de sus pilotos, como los llamaba, sus pilotos, caídos, dado que por las circunstancias del combate aeronaval mayormente descansan en el Mar Argentino. Me contó que en una oportunidad asistiendo a una misa en el convento de Santo Domingo, Buenos Aires, finalizada la misma recorrió las paredes de la iglesia y encontró una placa, muy antigua, casi bicentenaria, que todavía está para el que la quiera ver que dice lo siguiente, “a los héroes de la patria en sus comienzos, de intrépido deber, sublime ejemplo, buscad su tumba y encontrareis un templo.”

Ofrenda Floral en memoria de los caídos colocada por sus familiares. (Foto: E. Brea)

Cuando estábamos todavía terminando esta primera pieza del memorial en el 2019 junto con la de los operarios de COAM, Corredor Americano e interesó y la gente de obras de CGC tuvimos la visita del primer piloto que venía a verlo personalmente, si bien ya habíamos trabajado los contenidos vino a conocerlo personalmente, en esa oportunidad sucedió un hecho que quizás en otro lugar, de otra forma hubiera sido casual pero fue trascendental. Fue que los operarios, fueron los operarios de COAM, el supervisor quienes conmovidos por la imagen de ese piloto que apoyaba sus manos contra el memorial en homenaje a sus compañeros caídos quien los inspiró para que dejaran una parte del cemento fresca para que grabara sus manos, una vez que se fuera esparcir su presente acá como firma de vital importancia que tiene este sitio histórico en relación a esta persona de la historia argentina como forma también de estrecharle la mano a ese visitante que llega hasta acá y se interesa en conocer su historia y que hoy es un hecho que todos los visitantes que vienen apoyan sus manos y de alguna manera se están estrechando la mano piloto y visitante.

Yo quisiera hacer un paréntesis en este momento porque la cuadrilla de los operarios de COAM que levantaron este memorial en el 2019 y ahora, entre el año pasado y este, el supervisor y la gente de obras de CGC, se encuentra acá presentes y creo que se merecen un sentido aplauso.

Este hecho que resultó trascendental cosechó adhesiones entre los pilotos y hoy nos encontramos ampliando ese memorial porque no ingresarían todas esas manos en este memorial y todos los pilotos que realizaron sus prácticas, sus ejercicios previos al bautismo de fuego acá en el Marjory Glen nos están dejando su marca en esos dos elementos que se han agregado y cobra una significancia mayor porque podemos ver en el monumento que es el buque la primera marca que dejaron esas mismas manos de esos mismos hombres, en este mismo lugar, con toda su virulencia en un tiempo de guerra y al lado podemos ver también como hoy nos volvieron a dejar una marca en este lugar esas mismas manos en un tiempo de paz en un memorial que homenajea su historia y a sus caídos y adicionalmente se agregó este elemento que contiene un homenaje a ellos, a su patriotismo, una infografía que da cuenta que hay otras historias vinculadas a Malvinas, vinculadas al Marjory Glen dispuestas en forma de mapa y en las que también les rendimos homenaje. Un reconocimiento a pedido de los pilotos, al personal, al Grupo Técnico de apoyo, esos hombres que fueron, además de que fueron los últimos en ver con vida a los pilotos homenajeados acá que los alistaban en sus cabinas realizaron lo imposible. Tener operativos los aviones durante todo el conflicto aviones que venían diariamente con daños de distinta consideración y eran reparados en la plataforma de acá, del aeropuerto durante la noche, con temperaturas bajo cero, por horas, reparaciones complejas de aeronaves y al otro día el avión estaba listo, incluso repintado para que volvieran a salir. Esos pilotos depositaron sus vidas en las manos de los mecánicos y durante todo el conflicto no hubo que lamentar una perdida por falla técnica y es un hecho extraordinario.

Pablo Aversano, Gerente de CGC y uno de los principales impulsores de la ampliación de este memorial durante su alocución. (Foto: E. Brea)

Además reconoce, rinde homenaje y reconoce a las familias de los pilotos caídos, esas mujeres, madres, viudas, hijas, padres e hijos que tuvieron que superar la adversidad, a ellos todo nuestro afecto y también un reconocimiento a la ciudadanía de Río Gallegos por el impecable gesto que tuvo con todos estos hombres en esas circunstancias. Todo eso abarca este memorial y homenajeando todo eso también pone en valor la profesión del personal hoy en actividad, gracias por la profesión que eligieron.

Los invito a que con un fuerte aplauso abracemos a todos los veteranos por su patriotismo, su valor y su entrega. Gracias.”

Posteriormente el Brig. Zini se refirió a esta ceremonia de la siguiente manera:

“La historia del Marjory Glen y los halcones de Reynolds comenzó exactamente el 18 de abril de 1982 cuando al regresar de una misión de reconocimiento divisamos en este lugar la silueta de un viejo navío encallado sobre la orilla del mar, tal cual lo ven ahora, pero desde nuestros aviones, inmediatamente surgió la idea que era el blanco adecuado para adaptar nuestro adiestramiento a la particularidad de los objetivos que debíamos atacar, lanzar nuestro armamento a gran velocidad, aproximadamente 900 kilómetros por hora y a muy baja altura, debajo de los 10 metros y en el menor tiempo posible explotando en futuras operaciones el factor sorpresa como nuestra única defensa.

Nuestro adiestramiento hasta ese momento estaba orientado hacia la ejecución de operaciones aeroterrestres, nunca que yo recuerde siendo el más viejo de los Halcones hicimos una práctica sobre un buque en el medio del mar, pero sabíamos y presentíamos que cuando el conflicto comenzara esa tarea la teníamos, y la debíamos hacer.

El Brig. Zini pronunciando palabras alusivas durante la ceremonia. (Foto: E. Brea)

Todos los sistemas operativos ofensivos de la Fuerza Aérea lo hicieron con un gran profesionalismo, con una gran entrega y con mucho valor, luego de los permisos pertinentes de las autoridades locales de ese entonces, todos los pilotos de los Escuadrones A-4B comenzamos nuestras prácticas con bombas de ejercicio para no dañar la estructura de este viejo navío que al fin fue nuestro hermano, porque nos ayudó en un momento difícil, esta práctica la hicimos antes del 1° de mayo y luego cuando se iniciaron las hostilidades, y cuando las exigencias de nuestras misiones de combate lo permitían.

El Marjory Glen contribuyó a lograr una mayor eficacia y también eficiencia en las misiones de ataque y también nos permitió a cada uno de nosotros obtener la confianza necesaria para llegar a los buques, impactar nuestras bombas a pesar de una gran tecnología que poseían las naves inglesas, especialmente en las armas antiaéreas dirigidas por radar, cañones de 20 y 40 milímetros y fuego de armas livianas, una verdadera barrera de fuego muy difícil de traspasar.

Iniciadas las hostilidades y en el transcurrir de la guerra se fue demostrando la efectividad de nuestros pilotos, de nuestros ataques reflejada en las pérdidas y daños ocasionados a la flota británica. Al mismo tiempo también sufríamos la efectividad de las armas antiaéreas de las fragatas y destructores y la letalidad de los misiles lanzados por los aviones Harrier, era un callejón sin salida, debíamos seguir al frente y adelante.

Los Halcones junto a familiares de los pilotos caídos y sus seres queridos posan para la foto. (Foto: E. Brea)

El Sistema de Armas A-4B fue temido y respetado causando mucho daño al enemigo pero también sufriendo muchas pérdidas.

La guerra nos dejó en nosotros sus momentos de gloria y alegría, pero también de dolor y tristeza, sus heridas son muy profundas. Por esta razón este memorial es el lugar indicado para expresar una vez más nuestro reconocimiento a los hombres que cayeron en combate y permítanme en esta oportunidad pronunciar sus nombres, Mayor Ángel Hugo del Valle Palaver, Capitán Manuel Oscar Bustos, Capitán Luciano Guadagnini, Capitán Fausto Gavazzi, Capitán Danilo Rubén Bolzan, Primer Teniente Mario Víctor Nivoli, Primer Teniente Jorge Rubén Ibarlucea, Primer Teniente Juan José Arraras y Teniente Jorge Alfredo Alberto Vázquez. Sus figuras están en este memorial de 1982. Esa fue la obligación para los pilotos que quedaron, ellos fueron los artífices que causaron tanto daño pero con un compromiso que cuando uno veía que caía un piloto aumentaba su necesidad de participar y actuar en la misión para lograr el objetivo pero para ser solidario con ese compañero que cayó, así lo sentíamos, así ellos lo sintieron.

Se extiende el reconocimiento a los Halcones que partieron después de Malvinas, ellos son el Capitán Omar Darío Gelardi, el Capitán Carlos Manuel Varela, el Brigadier Manuel Augusto Mariel y muy recientemente en su vuelo final quien fuera el Jefe del 2° Escuadrón, el Comodoro Ernesto Ricardo Douboug.

Escuadrilla conformada por los, en ese entonces, Cap. Carballo, el Alf. Carmona, el 1er Ten. Cachón y el Ten. Rinke antes de salir a una misión en 1982. (Foto: FAA)

Las heridas son profundas pero creo que es la fortaleza y el recuerdo hacia ellos que nos dan el ejemplo de cómo debemos honrarlos. Pero como siempre lo hicieron destaco que nos acompañan las familias de nuestros héroes y participan de esta ceremonia sus esposas, hijas, hijos, hermanos, hermanas y nietos.

El reconocimiento comprende a los hombres que lograron volver de la guerra y hoy están acá presentes luciendo su uniforme de vuelo y ese pañuelo amarillo que los identifica en todo el mundo. Que honrado estaría el “Conejo” Doubourg, y que honrado estoy de ustedes por lo que hicieron y lo que son.

Este reconocimiento como decía están presente (ilegible) a nuestros valientes Halcones todos los cuales impusieron sus manos en los tótems de este memorial, como testimonio de su accionar y su entrega en la lucha por la soberanía de nuestras islas y para estar siempre en contacto con la población de Río Gallegos que siempre estuvo con nosotros.

Creo necesario hacer una breve referencia a las características particulares de este grupo humano que conformaron los Halcones de la V Brigada, individuos heterogéneos pero que se destacaron por su profesionalidad, arrojo, astucia, y unidos en un profundo espíritu de equipo, verdadero amor a la patria y una gran fe en Dios, lo que le otorgó la fuerza necesaria para pelear una lucha que desde el principio fue desigual.

La misma escuadrilla reunida casi 41 años después del conflicto frente al casco del Marjory Glen. (Foto: E. Brea)

En este gran equipo que conformaron los Escuadrones Aeromóviles no puedo dejar de nombrar el recién destacado por Pablo con total justicia, el Escalón Técnico compuesto por nuestros apreciados oficiales y suboficiales que nos brindaron el esencial apoyo técnico para que nuestros aviones siempre estuvieran para cumplir la próxima misión. Hoy lucen elegantes con sus pañuelos amarillos y en sus rostros siempre ese gran espíritu que aglutinó a los Escuadrones Aeromóviles, gracias por estar presentes, que se vinieron desde Villa Mercedes, gracias a la colaboración del Jefe de la V Brigada y de la Fuerza Aérea que puso los medios. Durante toda la campaña como decía Pablo que sacó parte de mis palabras sin saberlo nunca se perdió un avión por falla técnica, todos lograron regresar a pesar de las averías del fuego enemigo, la nobleza de nuestro avión y la profesionalidad de nuestros mecánicos y medios de apoyo técnico, gracias nuevamente.

La famosa trilogía, piloto, mecánico, avión fue la base de este grupo que afrontó con profesionalismo, sacrificio dedicación a las exigencias de una guerra en la cual existía una gran diferencia tecnológica.

Aviones de la década del cincuenta contra buques algunos de ellos de la década del ochenta. No obstante el protagonismo del Sistema A-4B se puede apreciar en las siguientes cifras y datos, perdimos nueve pilotos caídos en combate, diez aviones destruidos en acción, fue uno de los Sistemas de Armas de combate que más misiones cumplió, 133, también, quizás los que más daños ocasionaron a la flota británica y allí en los libros del Comandante de la Flota siempre hizo una mención a los pilotos argentinos. Los daños ocasionados fueron los siguientes, cinco buques hundidos, Antelope, Coventry, Sir Galahad, lanchón de desembarco Foxtrot y fragata Ardent. Esta fragata Ardent el grado de participación junto con los Mirage M-5 y los A-4Q de nuestros camaradas de la Armada, tres buques fuera de combate, Glasgow, Argonaut, Sir Tristam. Tres busques averiados, Brilliant, Broadsword y Sir Lancelot.

El Cap. (R) VGM Luis «Tucu» Cervera en el totem donde se encuentra la reproducción de sus manos. (Foto: E. Brea)

El 8 de junio en Bahía Agradable ocasionaron el día más negro de la flota y esos pilotos están presentes y otros ya partieron, en la razón de los buques destruidos y las bajas ocasionadas a los británicos.

El 13 de junio el ataque exitoso a las fuerzas terrestres británicas en Monte Dos Hermanas el puesto de comando del General inglés Jeremy Moore. Lo anteriormente expresado es una breve síntesis de la tarea cumplida por los Halcones de Reynolds en la guerra de Malvinas.

Ahora en nombre de todos los integrantes de los Escuadrones Aeromóviles de 1982 deseo hacer llegar mi agradecimiento a las autoridades nacionales que están presentes en este acto, a las autoridades principales, al señor Intendente,  los jefes militares y Fuerzas de Seguridad de la zona y en una manera muy especial a la comunidad de Río Gallegos que siempre estuvo con nosotros desde 1982 hasta el presente, gracias sinceramente por el apoyo fundamental que dieron a nuestros pilotos en 1982, gracias.

Reconocimiento y agradecimiento, los dos conceptos de estas palabras a la Compañía General de Combustibles y a la empresa Corredor Americano Sociedad Anónima (COAM) quienes son los hacedores de esta obra donde apreciamos la dedicación, el esfuerzo y sobre todo el sentimiento que pusieron sus directivos, ingenieros, técnicos y operarios y a todo el personal que intervino en la ejecución de este memorial y por supuesto al público y también a la prensa que hoy nos acompaña. Por último a nuestra institución la Fuerza Aérea Argentina de la cual estamos orgullosos de pertenecer y también orgullosos de ser veteranos de nuestra querida Fuerza Aérea que nos brindó todo su apoyo para que hoy podamos estar presentes en este lugar, al Brigadier General Isaac. Al Comandante de Adiestramiento y Alistamiento, al Secretario General, al Jefe de la X Brigada y a todo el personal interviniente en la organización y ejecución de este evento y pido disculpas si de alguien me olvido.

Los recientemente refundados Guerreros del Hielo se hicieron presentes al final de la ceremonia rememorando las prácticas realizadas durante 1982. (Foto: E. Brea)

Como reflexión final y con esto termino, deseo expresar un pensamiento y es que cuando las actuales y futuras generaciones se preguntan, o se pregunten como deberían ser y que valores deberían poseer los hombres, mujeres y patriotas del futuro, deberíamos responder como lo fueron los próceres que lucharon por nuestra independencia y aquellos hombres y mujeres que organizaron esta nación y agregar como los hombres héroes que lucharon y murieron por Malvinas, gloria y honra por siempre a todos ellos, viva la patria, muchas gracias.”

Finalmente el Brig. Isaac hizo uso de la palabra expresando lo siguiente, “La verdad que un día como hoy, viento frío, tierra, mucho mar y nuestros halcones, nada más patagónico, nada más argentino que este momento, sinceramente.

Si al Brigadier Mayor le quitaron las palabras con lo que dijeron antes poco me queda a mí por decir sinceramente. Pero quiero hacer un par de reflexiones, lo que ocurrió hace casi 41 años fue producto de un espíritu y una formación muy especial que tuvo la Fuerza Aérea, esa gesta que aun hoy perdura está presente en los familiares, en la sangre de la sangre que quedó en el Atlántico Sur y que hoy especialmente para quienes tenemos la responsabilidad de conducir la Fuerza Aérea lo queremos transmitir a nuestros jóvenes pilotos, no es casual que hayamos traído jóvenes de Reynolds, herederos de estos halcones porque ellos son los que tienen que llevar adelante el testimonio.

El JEMGFAA pronunciando palabras alusivas durante la ceremonia. (Foto: E. Brea)

No nos equivoquemos en la guerra del 82 el material algo tuvo que ver, el personal todo lo tuvo que ver. Sin ellos, sin ustedes que apoyaban, sin nuestros mecánicos que arreglaban, nada hubiera sido posible.

Hoy quienes estamos en actividad en la Fuerza Aérea podemos dar testimonio que cuando salimos por el mundo somos reconocidos, somos respetados por lo que hicieron ustedes, no importa si hay más o menos material, más rápido o más lento, que vuele más alto o más bajo, lo importante es lo que llevamos acá adentro, ese espíritu que forjaron especialmente nuestros halcones, los halcones que no están físicamente hoy con nosotros pero están siempre presentes en la Fuerza Aérea y que hacen que hoy y siempre. Antes esta Fuerza Aérea no se rindió, no se rinde ni se rendirá jamás, gracias a ustedes, muchas gracias.”

Tras estas palabras se entonaron las estrofas de la Marcha de Malvinas y luego se procedió al enfundado de la Bandera de Guerra dando por concluida esta ceremonia.

A continuación el IA-63 Pampa III Bloque 2 A-701 del recientemente recreado Escuadrón “Guerreros del Hielo” trajo a la retina aquellos lejanos días de 1982 efectuó varios pasajes simulando un ataque a los restos del Marjory Glen, como lo hicieran los A-4B Skyhawk.

Finalmente se produjo el traslado a la X Brigada Aérea donde tuvo lugar un ágape durante el cual se efectuó la entrega de presentes a los Veteranos de Guerra y responsables de erigir este memorial.

Los Guerreros del Hielo atacando al Marjory Glen como en 1982. (Foto: E. Brea)

Agradecimientos: Secretaría General de la Fuerza Aérea Argentina


Fuentes Consultadas: 

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