Jornada de historia aeronáutica en el Museo Nacional de Aeronáutica

El Museo Nacional de Aeronáutica, que está pasando por una buena etapa de organización de actividades diversas, realizó el 24 de junio una jornada de historia aeronáutica, que incluyó la presentación de libros y una interesante feria del libro aeronáutico.

Un Museo es, fundamentalmente, su colección, que en este caso es muy importante a nivel mundial, pero no basta con juntar un lote de aviones y abrir las puertas, porque es necesario un trabajo de ordenamiento de los salones y clasificación del material que es fundamental para que el visitante pueda acceder de modo sencillo al conocimiento de lo que se exhibe, eventualmente a través de visitas guiadas, que tendrán variaciones según el tipo de público de cada una de ellas.

Vista general de la jornada. El Chinook es una de las incorporaciones más recientes que fue restaurado en el Museo (imagen Nicolás García Deiros).

Y en este sentido podemos decir que esta institución está pasando por uno de sus mejores momentos. En primer lugar se han incorporado nuevas aeronaves, algunas restauradas en las instalaciones propias con la colaboración de muchos entusiastas que, semana a semana, entregan su tiempo y su capacidad para estas tareas. También se han modificado los recorridos para que la visita sea más ordenada, lo que incluye más salas especializadas en temas o épocas puntuales que ponen en valor diversos elementos.

Como inevitablemente ocurre en una institución que está en permanente renovación, algunos sectores están clausurados, lo que indica que en el futuro habrá más novedades.

Pero además de la muestra estática el Museo realiza periódicamente eventos de divulgación técnicas y cultural y, en ese marco, el pasado 24 de junio, se realizó una jornada de historia aeronáutica, que consistió en la presentación y reseña de obras de contenido relacionado con la aviación y una feria del libro aeronáutico.

Las actividades que se realizaron en el auditorio comenzaron por la actuación del Ensamble de Música de Cámara de la Secretaria General de la Fuerza Aérea Argentina.

Ensamble de Música de Cámara de la Secretaria General de la Fuerza Aérea Argentina (imagen Nicolás García Deiros).

Las presentaciones de libros comenzó con la que hicieron el brigadier general (R) VGM Mario Callejo y el Comodoro Mayor (R) VGM Alejandro Vergara quienes presentaron la obra La Fuerza Aérea en Malvinas, tres tomos con el relato oficial del arma a cuarenta años del conflicto.

Brigadier general (R) VGM Mario Callejo y Comodoro Mayor (R) VGM Alejandro Vergara (imagen Nicolás García Deiros).

Seguidamente Jorge Núñez Padín presentó su monografía A-4C Skyhawk, que reseña la carrera de esta aeronave en la Fuerza Aérea, que abarcó un cuarto de siglo, desde 1975.

El suboficial mayor Walter Marcelo Bentancor, jefe del Departamento de Investigaciones Históricas del Museo, junto a Jorge Núñez Padín, autor de la monografía sobre el A-4C Skyhawk (imagen Nicolás García Deiros)..

Más adelante el periodista Agustín Ezequiel Boffi presentó su libro Malvinas las misiones aéreas que llegaron al blanco.

Agustín Ezequiel Boffi (imagen Nicolás García Deiros).

A continuación hubo una serie de homenajes a artistas plásticos especializados en la temática aeronáutica. Ellos fueron Exequiel Martínez, piloto de helicóptero y autor de numerosos cuadros sobre el conflicto, Luis Bianchi y Carlos Boissen, cuya obra está claramente identificada con la temática aeronáutica, y Walther Taborda, creador de la historieta El cielo es de los halcones, que fue editada en Francia y Argentina.

Fernanda Martínez, hija de Ezequiel, que recibió el reconocimiento ý leyó pasajes del libro de memorias del pintor, llamado El pincel que vuela (imagen Nicolás García Deiros).

La última actividad programada fue la presentación de la Biblioteca del Museo Nacional de Aeronáutica, que ha sido bautizada con el nombre de Antonio Biedma Recalde, un conocidísimo investigador y escritor sobre temas aeronáuticos del siglo pasado.

La feria del libro aeronáutico

En paralelo con estas actividades, se desarrolló en el hangar principal una suerte de “feria del libro aeronáutico” que, a partir de una apertura muy amplia a quien quisiera participar, permitió que se formara una oferta muy variada de libros, revistas, obras pictóricas y algunos otros objetos, nuevos y usados. Realmente nunca pensé que la literatura aeronáutica, hoy por hoy, pudiera convocar a tanta gente.

La oferta de libros sobre aviones al pie de los aviones (imagen PLP).

Y el público acompañó, porque la concurrencia fue importante, y de todas las edades, lo que muestra que el Museo puede convocar a la comunidad, y superar la función de museo puro que tuvo en tiempos pasados. Eso es lo importante.

Además de libros hubo una importante oferta de cuadros, dibujos y láminas de temática aeronáutica (imagen PLP).

En cuanto a la feria, como sucede con todas las ferias del libro, fue un buen lugar para completar colecciones conseguir libros agotados o difíciles, y enterarse de novedades del sector.

Fue un buen lugar para conseguir revistas difíciles, como los ejemplares de LV que se ven en primer plano (imagen PLP).

Concluida esta jornada, la actividad del Museo no se detiene, porque ya se anuncia la próxima Jornada de Puertas Abiertas del Grupo Técnico de Restauraciones Aeronáuticas, a realizarse el 15 y 16 de julio.

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