
La publicidad tradicional de las líneas aéreas posteriores a 1945 incorpora normalmente imágenes de aeronaves, mapa de rutas, pasajeros, comida y tripulantes.

Cualquiera de ellos puede servir para identificar a una compañía. Hay algunos otros menos comunes, pero el punto más alto de la figura humana como símbolo siempre fue una cara de mujer.
Las empresas argentinas no escaparon a esta regla. FAMA editó, en fecha que no conozco, un horario con una figura femenina. Hay que reconocer que en aquellos años la publicidad aeronáutica estaba más centrada en mostrar sus aviones y sus destinos, y una cara bonita era todavía una rareza en ese mensaje.
Las primeras figuras humanas que utilizó Aerolíneas Argentinas en sus anuncios fueron masculinas. Fue un caso particular, fuera de toda campaña, y la imagen corresponde al “personal navegante” de un vuelo especial a Nueva York con una única escala.
Como dato adicional, digamos que a esa fecha Aerolíneas Argentinas todavía no había sido creada legalmente, no existía el cóndor y el avión de la foto tiene el esquema de FAMA, aunque el dibujado ya tiene el definitivo de la empresa.

En los años siguientes el factor humano no fue importante en el mensaje empresario, presidido por los aviones y los destinos. Recién en la segunda mitad de 1953 encontramos algunas publicidades en las que aparecen tripulantes, un piloto y una auxiliar, esta última oficiando claramente de anfitriona de un grupo de pasajeros, pero la imagen es secundaria dentro de la pieza, que está claramente dominada por la figura de un avión.


En el invierno de 1957 apareció la campaña “SU compañía”, en la que volvieron a verse escenas a bordo de aviones con imágenes femeninas atendiendo al pasaje.

Pero esta campaña fue más allá, con una pieza que dice “usted está en lo suyo” y muestra la foto de una camarera uniformada sonriendo al lector. Se buscó una modelo relativamente neutra, que no es una belleza pero sonríe de modo agradable. Por primera vez, Aerolíneas Argentinas tuvo una cara de mujer, que apareció en otros anuncios de la misma serie.

Las campaña que siguió, que fue la de presentación del Comet 4, hizo referencia a la preparación de los mecánicos y la experiencia de los pilotos, con algunas figuras dibujadas sin mucho detalle, pero habrá que esperar años para que una figura femenina protagónica vuelva a la publicidad de la empresa.
Las empresas privadas
A partir de 1958 irrumpieron nuevas empresas privadas en los cielos argentinos y algunas de ellas buscaron mostrar una cara en sus publicidades.
Austral, mostró una chica de cuerpo entero, en una actitud dinámica, con un texto que habla de “jóvenes sonrisas” y se jacta del “grupo más eficiente de jóvenes camareras”. No es el mismo mensaje de Aerolíneas, pero está totalmente dentro de la formalidad, con la pollera bien debajo de la rodilla.

No hubo mayores novedades hasta diciembre de 1964, cuando la misma empresa mostró una imagen bastante extraña, con una chica sonriente con un vestuario llamativo que trata de identificarse con la empresa pero sin uniforme de tripulante y una definición que responde claramente al “SU compañía” de Aerolíneas Argentinas, “buena compañía” (ver Aerolíneas Argentinas, Austral y Mafalda: SU compañía, la buena compañía, y una compañera inesperada que después sería famosa).

Un año después, las “bellas azafatas de Austral” tomaron un papel todavía más protagónico en la publicidad, que destacaba sus nuevos “uniformes muy elegantes, en la líneas que han impuesto las grandes compañías internacionales de aeronavegación.

El paso siguiente, dentro de una campaña que buscaba resaltar el carácter argentino de Austral, se buscó destacar la experiencia internacional de las azafatas.

En la misma época, ALA fue mucho más clara en el juego de identificar a la empresa con sus azafatas. Al principio, como lo había hecho antes Aerolíneas, con una imagen demasiado formal.

Pero muy pronto optó por un mensaje en el que las chicas de uniforme eran quienes hablaban en primera persona, como si fueran la empresa, incluso en temas muy personales, como la mudanza de las oficinas o el concurso que se hizo para elegir el símbolo de ALA.

En 1970, cuando ALA y Austral estaban asociadas y hacían publicidad en conjunto volvemos a ver personalizaciones con una figura femenina, ahora muy a la moda del momento porque los uniformes habían evolucionado de modo notable, dejando de ser variantes de las prendas de los cuerpos militares femeninos.

Al mismo tiempo se buscaba mostrar, con piezas que hoy serían impensables, que las chicas estaban a la altura de los tiempos (eran los inigualables años sesenta de los Beatles), y que las “antiguas”, las que todavía estaban en el cha cha cha, no tenían lugar en las compañías.

Esa misma campaña, realizada en un momento en el que las minifaldas de las azafatas de estas empresas daban que hablar, apareció una pieza que era un canto de alabanzas a las piernas de las comisarios de Austral y ALA, en el que se destacaba que eran “jóvenes, ágiles y fuertes, pero también bonitas”. Un homenaje a un trabajo agotador, pero también un mensaje que hoy sería cuestionado.

El resto de las empresas privadas de aquellos años también tuvieron algunos mensajes en el que la imagen femenina de sus camareras fue central.
