
La Biblioteca Nacional de Aeronáutica fue creada por Decreto 2209, del 5 de septiembre de 1927. Los considerandos de la norma, luego de destacar “la importancia que ha adquirido el desarrollo de la técnica y la aplicación de la aeronáutica” hablan de “la conveniencia de fundar un centro de investigaciones y consulta” para el profesional y el público en general.
En la misma norma también se dispuso la publicación mensual del “Boletín de Aeronáutica”, para satisfacer “la necesidad de disponer de un medio de publicidad propio para poner en conocimiento del público los Reglamentos, Disposiciones, y Decretos oficiales referentes a la institución aeronáutica nacional, como también la mayor difusión de las noticias y adelantos que a diario se establecen en la materia”. No eran objetivos sencillos.

Las nuevas organizaciones fueron asignadas a la Dirección de Aeronáutica Civil, que entonces dependía del Ejército y se les dio un presupuesto de 380 pesos moneda nacional, una suma difícil de estimar hoy.
Que esta decisión se haya tomado en 1927, bajo la presidencia de Marcelo T. de Alvear, no fue un azar, ya que Alvear fue el primer presidente argentino que legisló, en 1925, sobre temas aeronáuticos, creó la Fábrica Militar de Aviones, en 1926, y dio un marco para la operación de los servicios aéreos postales a Europa de la Compagnie Générale Aéropostale en 1927. En ese ambiente, la creación de estos entes confirmó un compromiso que el Estado estaba tomando con el progreso de la aviación.
Originariamente la Biblioteca no tuvo local propio. La primera intención al respecto correspondió a la Dirección de Aviación Civil, en 1928, comandada entonces por el coronel Jorge Crespo, que elaboró un bosquejo de aeropuerto en Palermo, cuya parte terrestre estaría entre las actuales calles La Pampa, Avenida del Libertador, Monroe y las vías del ferrocarril Belgrano, que preveía la construcción de edificios la Dirección de Aviación Civil, el Gabinete Nacional Psico Fisiológico, el Museo Nacional de Aeronáutica, la Biblioteca Nacional de Aeronáutica y el Servicio Meteorológico. El proyecto, como muchos de esos tiempos, no se llegó a concretar.
En 1945, cuando se creó la Secretaría de Aeronáutica, la Biblioteca fue puesta en el organigrama del Círculo de la Fuerza Aérea, al igual que su hermana, la Revista de Informaciones Aeronáuticas, antecesora de la actual Aeroespacio. A partir de entonces se dispuso de un ámbito adecuado (primero sobre la avenida Córdoba y luego en el local actual de Paraguay 748).

Hoy la biblioteca es un santuario de la información aeronáutica argentina, ya que alberga muchísima información que no está en otra parte y por lo tanto es única. Es habitual ver en su sala de lectura a investigadores argentinos y extranjeros de primer nivel, estudiantes, y público general. Cuenta con diversos servicios adicionales, como fotocopiado, scaneado y referencia.
Desde hace un tiempo, todos los años se celebra en la Biblioteca la fecha de su creación. Este año el acto fue el 27 de septiembre, ocasión en la que se realizó un acto en su salón principal.
En la oportunidad el comodoro Ricardo Benedetti, su actual director, se refirió a la trayectoria de la institución y se refirió a la necesidad de actualizar su infraestructura para ponerla a la altura de lo que hoy es una biblioteca del siglo XXI.

Seguidamente se hizo un reconocimiento al señor Algerio Nonis por sus donaciones de material filatélico a la institución, y también se agradeció un reconocimiento del Instituto Belgraniano a la Biblioteca.

Brillante con excelente contenido.