Los diputados secuestradores

Uno de los orgullos de los argentinos es que aquí pasan cosas que no ocurren normalmente en otros países. Hay bastante de cierto, y todos estamos acostumbrados a que nuestro devenir diario tenga algo o mucho de surrealista. Quizás no sea algo para jactarse.

Las investigaciones tradicionales dicen que en la historia del transporte aéreo argentino, entre 1966 y 1980, hubo once secuestros de aeronaves que cumplían vuelos regulares, nueve de Aerolíneas Argentinas y dos de Austral. Pero ésta no es toda la verdad, porque hubo otros hechos que pueden asociarse a este tipo de delitos.

Cuestiones de familia

El primer vuelo comercial realizado entre la Argentina y Brasil fue un charter organizado por la Misión Junkers el 8 de septiembre de 1926 entre el aeropuerto Presidente Rivadavia de Morón y Río Grande do Sul, con un Junkers F-13. Fue un vuelo aislado de demostración, en un momento en el que los alemanes estaban compitiendo con los franceses por los subsidios para establecer un correo con Europa.

Las crónicas periodísticas consignan que el piloto fue Franz Kneer, el jefe de los pilotos alemanes destacados en Buenos Aires y los pasajeros al doctor Conil Paz, presidente del Aero Club Córdoba y eterno pasajero de los vuelos inaugurales de los alemanes, un ciudadano alemán cuyo nombre no quedó consignado y sus dos hijos pequeños.

Un Junkers F-13 de la Misión Junkers en otro vuelo de demostración, esta vez a Tucumán.

El vuelo fue un éxito y cumplió con las expectativas de sus organizadores y de sus pasajeros, pero sin duda, no con las de la madre de los niños, que aparentemente ignoraba todo, porque terminó denunciando que el padre los había sacado del país sin su consentimiento.

No se sabe mucho más del caso pero, por lo que quedó registrado, se trató del primer secuestro de personas realizado en nuestro país con una aeronave comercial.

Cuestiones políticas y carcelarias

El 15 de octubre de 1970, durante el gobierno de la llamada revolución argentina, cuando las organizaciones guerrilleras ya habían empezado a hacerse visibles, dos pasajeros contrataron un taxi aéreo que sería operado por el Piper Comanche (LV-GLL), que partió del viejo aeródromo Granadero Baigorria. Una vez en el aire, intimaron con armas al piloto para que sobrevolara Rosario y alrededores, arrojando volantes políticos. Regresó al punto de origen, donde los secuestradores huyeron.

El Piper Comanche LV-GLL (imagen Michel Anciaux).

Hay algunas referencias confusas de otros hechos que involucran máquinas de aeroclubes y al lanzamiento de volantes políticos.

El que quizás sea el apoderamiento ilícito notable por el tipo de operación ocurrió el 8 de octubre de 1992, durante el gobierno de Menem, cuando el Dinfia IA-50 G-II LQ-JXY, del Servicio Penitenciario Federal, que trasladaba un grupo de detenidos de Resistencia a Buenos Aires, fue obligado por algunos de ellos, que previamente habían reducido a su guardián, a aterrizar en el Aero Club Zárate. Allí cuatro penados escaparon, mientras que los otros dos continuaron en el avión hacia Buenos Aires.

Cuestiones sindicales

Aerolíneas Argentinas, a partir de 1960, tuvo muchos conflictos sindicales en los que los perjudicados fueron siempre los pasajeros, que tuvieron que soportar demoras, cancelaciones y hasta suspensiones del servicio como consecuencia de este estilo de reclamos.

En junio de 1975, bajo la presidencia de María Estela Martínez de Perón, el ministro de economía Celestino Rodrigo lanzó su plan de ajuste que la historia bautizó como el Rodrigazo, que produjo una hiperinflación sin antecedentes. La empresa estatal debió convivir entonces con conflictos gremiales importantes, y la falta de capacidad de las autoridades nacionales y empresariales para encarar la situación resultó notable.

Aerolíneas, durante ese invierno, tomó compromisos salariales con sus sindicatos que no podía cumplir, lo que derivó en un conflicto de magnitud, que generó paros sorpresivos diversos.

El 1º de octubre se decidió su intervención, siendo designado para ese empeño el brigadier (RE) Amilcar Mario San Juan y el 3 de octubre se declararon en huelga los técnicos de vuelos (ATVLA). El 5 de octubre se produjo el secuestro del Boeing 737 LV-JNE, que fue desviado a Formosa como parte de una compleja operación guerrillera que, para el avión, terminó en la localidad de María Susana, (Santa Fe).

El problema de fondo era que Aerolíneas no podía cumplir con los aumentos salariales que ella misma había aprobado lo que motivó que APTA decidiera paralizar sus tareas, por tiempo indeterminado, desde las cero horas del viernes 10, lo que produjo la suspensión de los vuelos. La medida también alcanzaba simbólicamente a Austral, pero no afectaría sus servicios.

Los pasajeros que debían volar ese día a Tucumán y Jujuy en el vuelo AR528 de las 7:30, más otros que debían hacerlo a Salta en el AR524 de las 8:30 no pudieron viajar, pero no se retiraron de Aeroparque, recibieron informaciones contradictorias y, a las 18:30 fueron embarcados en el LV-JTO, donde se les informó que el vuelo partiría en aproximadamente una hora. Pero cuando se cumplió el plazo se les dijo que el vuelo estaba cancelado por el paro de APTA.

El Boeing 737 LV-JTO en noviembre de 1999, muchos años después de los hechos que se relatan, con el diseño corporativo impuesto por Iberia (imagen PLP).

El estado de ánimo del país, en esos meses, era pésimo. Es imaginable que el de este grupo, también lo haya sido. Lo que se sabe es que en vez de descender de la máquina optaron por permanecer en ella e iniciaron negociaciones con la empresa, las que fueron encabezadas por los diputados nacionales Juan Antonio Martínez —por Jujuy— y Matilde Vedia de Gil —por Salta—, ambos del FREJULI (el peronismo de aquel entonces). Pasaron horas pero, por la acción de los pasajeros y los legisladores, el vuelo despegó alrededor de la una.

El diputado nacional Juan Alberto Martínez (imagen Círculo de Legisladores de la Nación Argentina).

Fue un acto pacífico pero, en la medida en que los pasajeros no descendieron de la aeronave cuando se les indicó y usaron esto para presionar al operador, podría pensarse que la figura de apoderamiento ilícito de aeronave estuvo en este acto; sería más claro si hubiera la certeza de que se cerraron las puertas, que es una de las exigencias de la ley.

El conflicto siguió. El 12 de octubre Aerolíneas Argentinas publicó una solicitada intimando al personal a volver al trabajo, pero por cuerda separada se siguió negociando con el sindicato, que en la noche del 13 al 14 de octubre aprobó la nueva escala salarial propuesta por la empresa y retornó a su labor.

Solicitada publicada por Aerolíneas Argentinas el 12 de octubre de 1975, dos días después del amotinamiento encabezado por los diputados.

El LV-JTO tuvo otro secuestro, más prolongado, el 4 de julio de 1973, en el que llegó a Cuba luego de hacer escalas en Santiago y Lima. Estuvo operativo hasta 2004 y fue desguazado.

Programación de obras

En noviembre de 2010 era presidente Cristina Fernández de Kirchner, secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi  y Aerolíneas/Austral era una empresa estatal que vivía una interna sindical muy animada.

En este marco, las autoridades aeronáuticas y AA2000 planificaron hacer obras en Aeroparque que requerirían cerrarlo entre el 3 de noviembre y el 1º de diciembre. En ese momento, en la terminal porteña se realizaban algo más de 300 movimientos diarios que se derivarían a Ezeiza y El Palomar, pero muchos vuelos directamente fueron cancelados, porque se esperaba una caída del tráfico.

Carpas en El Palomar para atender el tráfico en noviembre de 2010 (imagen archivo).

Todos esperaban días difíciles, pero nadie se imaginó que el primer día se iban a cancelar casi todos los vuelos de Aerolíneas/Austral como consecuencia de la pelea entre un piloto UALA y un copiloto de APLA. Imaginemos el estado de ánimo de todos.

El viernes 5 de noviembre, aunque sólo se cancelaron quince vuelos en Ezeiza, no fue un día más en esta historia de desprecio total por los pasajeros en la que competían autoridades, empresa y trabajadores.

A las 18:15 Aerolíneas/Austral procedió al embarque de los pasajeros de un vuelo con destino a Tucumán y, media hora después, el piloto les pidió que se mantuvieran sentados unos minutos, pero pasaron dos horas. Sólo les dieron una gaseosa, no había aire acondicionado y llegó un momento en que los baños estuvieron comprometidos. Un tiempo después el piloto se declaró vencido e invitó a los pasajeros a descender, pero éstos, aparentemente capitaneados por un español que estaba tratando de volar desde el día anterior, se negaron. El caudillo habría dicho: “yo no me bajo, que me lleven preso”.

Inmediatamente se realizó una asamblea a bordo. Muchos decidieron bajar, pero 64 se mantuvieron en la posición de permanecer en la máquina.

Es difícil establecer cómo se gestó el hecho, ni quién o quiénes lo propiciaron pero, para las crónicas del momento, el vocero de los amotinados fue el diputado nacional por Tucumán Juan Casañas, del Acuerdo Cívico (una alianza de la UCR, la Coalición Cívica y el Partido Socialista), que utilizó, por primera vez en la historia argentina en un hecho de este tipo, una novedad tecnológica; el teléfono celular, con el que se comunicó con los diarios y puso en evidencia lo que estaba pasando. La mayor parte de la información que se conoce tiene ese origen.

El diputado nacional Juan Casañas (foto página del diputado Casañas).

Como hacía calor, abrieron las ventanillas de emergencia, lo que motivó la reacción del piloto que llamó a la PSA que cuando vio una protesta fundada encabezada por un diputado nacional, actuó amablemente y consideró que los pasajeros eran damnificados y se retiró.

En el pasaje había dos embarazadas, una mujer insulinodependiente, una pareja mayor y una niña de 14 años que había sido operada recientemente de la columna. En medio de la discusión, una ambulancia se llevó a una de las embarazadas, a los pasajeros de mayor edad y a una azafata que se había desmayado como consecuencia del calor y la tensión. Dos o tres pasajeros se organizaron para repartir sándwiches y alfajores del galley entre todos los viajeros.

Según declaraciones de Casañas a diarios de Buenos Aires, hubo dos negociaciones con personal de Aerolíneas, la primera a las 0:30 y la otra a las 2:30. Tras las conversaciones, se armaba una asamblea dentro del avión en la que se discutía lo conversado y se resolvía por mayoría. El interlocutor de la empresa era un gerente comercial de vuelos internacionales. “No tenía nada que ver, pero era una de las pocas personas de Aerolíneas que daba la cara”, explicó el diputado.

El planteo finalmente aceptado por la compañía alrededor de las cinco de la mañana fue hacer el vuelo a las 8.15 y extender un pasaje extra para cada uno de los pasajeros, a modo de compensación. Recién entonces se desocupó la máquina, no sin algunas dudas, porque el descrédito de la palabra de la compañía era alto.

“Hay que hacer valer los derechos”, dijo el diputado, ya en Tucumán, agregando que “no nos dejamos avasallar. Aerolíneas Argentinas es un agujero negro y es una vergüenza que sigamos manteniéndola todos”.

Ezeiza en marzo de 2010. Obsérvense las múltiples antenas de telefonía celular en la terraza del edificio principal (imagen PLP).

Al mismo tiempo el aeropuerto vivía una realidad delirante. Los pasajeros de otros vuelos cancelados reclamaban sin éxito la devolución de sus equipajes, y Aerolíneas/Austral despachaba ómnibus con destino a Córdoba, Iguazú, Salta, Mendoza y Tucumán para compensar sus deficiencias aeronáuticas.

El sábado 6 el ministro Schiavi admitió que el volumen de los vuelos había superado la capacidad de Ezeiza, y formó un comité de crisis en el que participaron la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la ANAC, Aeropuertos Argentina 2000, Aerolíneas Argentinas y el ORSNA.

Para contribuir a la confusión general, ATCPEA logro interrumpir algunos vuelos de LAN con una medida de fuerza, el lunes 8.

Ese día, con la idea de encauzar la situación, se canceló aproximadamente, el 40% de los vuelos programados y lo que quedaba del servicio funcionó razonablemente, por lo que se mantuvo el temperamento de ahí en más. El 9 de noviembre Aerolíneas anunció formalmente que se suspendían todos los vuelos a Rosario, Santa Fe y Mar del Plata. Todo esto se reflejó en la terminal de ómnibus de Retiro, donde hubo un mayor movimiento.

Y dado el cariz de lo que estaba pasando, Aeropuertos Argentina 2000 informó, el 10 de noviembre, que no se harían las obras anunciadas (que incluían un ensanche de la pista y un cambio en su balizamiento).

El 1º de diciembre, como se había anunciado originariamente, las operaciones volvieron a Aeroparque. El ensanche de la pista se encaró en 2019, durante la pandemia, por lo que el cierre del aeropuerto afectó muy poco a las operaciones.

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