Los escritos de Güiraldes (1/4): Poder aéreo y Aerolíneas

El subteniente Güiraldes al comienzo de su carrera, sin los bigotes que luego serían inseparables de su rostro (imagen archivo).

Juan José Güiraldes, también conocido como el comodoro Güiraldes y el cadete Güiraldes, fue una de las personalidades más ricas en la historia de la aviación argentina del siglo XX y uno de los ideólogos más destacados de la misma. En una época en la que la comunicación era sólo gráfica, cada vez que lo consideró necesario encontró el modo de comunicar sus ideas, tanto sobre aviación como sobre política y otros temas.

Podría decirse que ésta es la historia de un hombre encandilado por ideas que tomaba como causas fundamentales de su vida y, sin analizarlas demasiado, salía a divulgarlas con todos los medios a su alcance, que nunca fueron pocos. Así inventó una realidad personal que no siempre coincidió con la realidad objetiva pero era muy seductora, con lo que logró muchos seguidores. En una entrevista que le hice en 1997 me dijo textualmente: “lo único que yo sé es lo que yo quiero que suceda. Y normalmente ha sucedido lo que yo he querido en materia aerocomercial”. Esto último no era cierto, pero él actuaba como si lo fuera.

Aparentemente, la primera idea salió del número de marzo de 1941 de la revista Fortune, que analizaba las posibilidades de la aviación. Allí se acuñaba la expresión poder aéreo (air power) y se planteaba la importancia que había logrado la aviación, tanto en lo militar como en lo comercial. No eran teorías nuevas, pero la publicación norteamericana, en ese momento, tiene que haber sonado a música para un piloto militar argentino, porque aquí las fuerzas aéreas eran un arma de segunda y, repentinamente, desde Estados Unidos, venía una fuerte argumentación que sosteniendo que serán el futuro, no sólo de la guerra, sino también de la política y el comercio en tiempos de paz.

Todo empezó con el número de marzo de 1941 de la revista Fortune.

En noviembre de 1941, ocho meses después, apareció en Buenos Aires un fascículo con la traducción del primer artículo de la revista realizada por el mayor (RA) Juan Rawson Bustamante y el teniente Juan José Güiraldes, con el título Poder Aéreo como poder mundial, editado el Ejército.

Poder Aéreo como poder mundial, (imagen Biblioteca Nacional de Aeronáutica).

El texto se complementa con una serie de comentarios de los traductores, que plantean el concepto de “defensa nacional”, más amplio que la preparación militar para la guerra, utilizando todas las fuerzas de la nación, mencionando a la producción, la distribución, el comercio y la industria. Güiraldes, que en ese momento tenía veinticuatro años de edad también publicó en ese año un libro titulado Tiro aéreo, editado por la Biblioteca del Oficial dependiente del Círculo Militar.

Fortune se había nutrido del pensamiento del mayor Alexander Prokofieff de Seversky, un militar ruso radicado en Estados Unidos que, en ese momento, publicó un libro llamado Victory Through Air Power, donde planteaba la necesidad de que los Estados Unidos tuvieran una fuerza aérea estratégica de alcance mundial, independiente del ejército y la marina. Güiraldes a partir de entonces se convirtió en un agudo defensor de estas ideas y, probablemente, haya sido el traductor del libro, que fue publicado en el Boletín de Informaciones Aeronáuticas en varias entregas entre 1942 y 1943.[1] En 1942, junto con Rawson Bustamante, publicó un libro en la colección Biblioteca del Oficial, denominado Poder aéreo como poder mundial, que es una traducción ordenada y comentada de los artículos de Fortune.

La carrera militar de Güiraldes tuvo con muchos sobresaltos debidos a su carácter (varias veces fue sancionado por discutir con sus jefes) cambió permanentemente de destino y es difícil definir su pensamiento político en esos tiempos de peronistas y gorilas, pero logró prestigio intelectual dentro de la Fuerza y en 1947/48, siendo comandante, fue convocado para redactar el libro La aeronáutica nacional al servicio del país, que fue algo así como la presentación en sociedad de la nueva Secretaría de Aeronáutica.

La Aeronáutica Nacional al servicio del País fue un libro de gran formato por medio del cual la Secretaría de Aeronáutica buscó mostrar su historia y su actividad a tres años de su creación (imagen archivo).

En octubre de 1949 se publicó en la Revista Nacional de Aeronáutica, un trabajo titulado El Poder Aéreo, sus factores, su indivisibilidad, firmado por los comandantes Güiraldes y Juan Rawson Bustamante, que probablemente sea su obra más importante y clara, que a pesar de algunos intentos, nunca pudo mejorar.[2]

En su estrategia personal siempre tuvo presente que debía estar cerca de la capacidad de publicar y así fue que desde el principio estuvo vinculado a la Comisión de Cultura del Círculo Aeronáutico, responsable de todas las ediciones de la Fuerza. Fue director de la Biblioteca Nacional de Aeronáutica en 1950/51 y luego director de la Revista Nacional de Aeronáutica.

Placa en la Biblioteca Nacional de Aeronáutica recordando el paso de Güiraldes por dicha institución (imagen PLP).

Por esas cosas del peronismo imposibles de demostrar o aclarar, el 16 de agosto de 1951 fue declarado en disponibilidad, y el 12 de octubre pasado a situación de retiro efectivo, tras algo más de diecinueve años reales de servicio. Tenía 34 años de edad y el grado de vicecomodoro.

El 15 de abril de 1953 hubo un acto en Plaza de Mayo en el que explotó una bomba que dejó un saldo de cinco muertos y más de cien heridos. Durante la desconcentración fueron incendiadas las sedes del Socialismo, la UCR, el Partido Demócrata y el Jockey Club. Dentro de los múltiples procedimientos que se generaron seguidamente, Güiraldes fue detenido por efectivos de Coordinación Federal, hecho que fue relatado por el propio Güiraldes en una solicitada publicada en 1955, después de caído Perón, con la clara intención de demostrar que no había sido peronista.

No obstante su desvinculación de la Fuerza, Güiraldes siguió desempeñando cargos dentro del arma durante el gobierno justicialista. En noviembre de 1954 era Director de Publicaciones del Círculo Aeronáutico y el 7 de junio de 1955 fue designado Jefe del Centro de Producción Industrias Gráficas Aeronáuticas.

El postperonismo

Poco después de la caída de Perón Güiraldes fue reincorporado al servicio activo e, inmediatamente, se lo ascendió a comodoro pero, casi en seguida, se lo pasó a disponibilidad. Evidentemente hubo algún tipo de conflicto personal, porque el 24 de noviembre de 1955 solicitó su pase a retiro en una nota llena de sobreentendidos difíciles de desentrañar.

Solicitud de retiro de Güiraldes, fechada el 24 de noviembre de 1955 (imagen legajo personal).

El ministro de Aeronáutica era entonces el vicecomodoro Ramón Amado Abrahin por el que Güiraldes siempre guardó un gran encono porque tenía una visión diametralmente opuesta de lo que debía ser el transporte aéreo argentino.

Sin más posibilidades de continuar su carrera militar, Güiraldes decidió iniciar una nueva carrera política, acercándose a la Unión Federal, un movimiento que se estaba gestando en ese momento, en el que actuaban diversos grupos nacionalistas y católicos, y que no era especialmente antiperonista.

El 23 de febrero de 1958 hubo elecciones presidenciales en la Argentina, en las que se impuso la fórmula Arturo Frondizi – Alejandro Gómez, con el 52% de los votos. La asunción se produjo el 1º de mayo.

El frondizismo

Durante el gobierno de Aramburu se había permitido la operación de empresas privadas de aviación, que competían con Aerolíneas Argentinas, lo que había dividido las aguas en el ambiente aeronáutico. En este entorno, Frondizi designó a Güiraldes como nuevo presidente de Aerolíneas Argentinas, con el apoyo del ministro de Aeronáutica, comodoro Roberto Huerta, otro militar que había pasado a retiro durante el peronismo y reincorporado luego y ascendido a comodoro.

En su nuevo cargo, Güiraldes tomó la posta de luchar por el afianzamiento de la empresa como línea estatal monopólica, combatiendo a las nuevas aerolíneas privadas y retomó su costumbre de publicar sus ideas, y así fue que aparecieron por lo menos seis fascículos editados por la empresa.

Los cuatro primeros fueron impresiones de discursos y una conferencia de prensa, en los que retomó su ideario de 1942 reivindicando la doctrina del poder aéreo indivisible, la aerolínea estatal controlada por la Fuerza Aérea como herramienta práctica para ejercer la “indelegable función reguladora” del Estado en el transporte aéreo. También sugiere que la empresa debe proponer la futura política aerocomercial.

Los cuatro primeros fascículos publicados por Güiraldes como presidente de Aerolíneas, recopilan discursos y una conferencia de prensa (imagen Biblioteca Nacional de Aeronáutica).

Los dos últimos, en cambio,  son trabajos especialmente preparados para su publicación, uno sobre la crisis del transporte aéreo, en el que relata su participación en la Conferencia de IATA en Nueva Delhi y concluye destacando la conveniencia de la regulación de los servicios, habida cuenta de la sobreoferta que habrá con la llegada de los reactores.

El quinto fascículo publicado por Aerolíneas es un trabajo más elaborado que plantea una visión sobre la sobreoferta que traerán los jets al mercado aerocomercial (imagen Biblioteca Nacional de Aeronáutica).

El último trabajo, que tuvo una presentación gráfica más cuidada, se llamó Libro blanco sobre un falso dilema, y planteó la posición asumida por la empresa frente a la competencia de los transportistas privados: Aerolíneas debería hacerse cargo de los servicios troncales, que ya estaba haciendo, y los privados de los de alimentación con aeronaves pequeñas, sin que hubiera ninguna competencia real entre ambos sectores. El planteo fue ignorado por los privados y coincidió con un cambio en el ministerio de Aeronáutica, cargo que volvió a ser ocupado por Abrahin, un adversario de Güiraldes que defendía a los privados.

Durante su gestión en Aerolíneas Güiraldes se convirtió en un personaje de gran exposición pública, lo que dio lugar a caricaturas como ésta, de Faruk (imagen Tía Vicenta 25 de diciembre de 1958).

Como consecuencia de esto Güiraldes dejó la presidencia de la empresa, donde había logrado un significativo conocimiento público, algo importante para un hombre que hasta entonces no había actuado fuera del ámbito militar.

Lo primero que hizo, en octubre, fue citar a una conferencia de prensa en la que relató con detalle las acciones de Abrahin (sin nombrarlo) para dificultar su acción como presidente de Aerolíneas y su intención de cerrar la empresa. Esto salió en los diarios y fue publicado en un nuevo fascículo, esta vez impreso por su cuenta, denominado El pueblo sabe ya de qué se trata, en el que además adoptó un formato gráfico que mantendría por décadas.

En «El pueblo sabe ya de qué se trata» Güiraldes detalló su conflicto con Abrahin. Fue el primer fascículo publicado con un formato que se hizo clásico en la bibliografía de Güiraldes (imagen Biblioteca Nacional de Aeronáutica).

Desde el llano

Como militar retirado y sin un cargo público relevante, Güiraldes perdió gran parte de su capacidad de influir en la política aérea del país, pero no bajó sus banderas y comenzó un ciclo en el que dio varias conferencias en los foros que tuvo a su alcance, lo que desencadenó una respuesta, también vía conferencias, de los defensores de las aerolíneas privadas en la que hasta se involucró, con poco brillo, el brigadier Zuloaga, a sus 73 años de edad.

En marzo de 1961 dio una conferencia de prensa, donde planteó que el tiempo había dado la razón a sus afirmaciones, recalcando que éstas eran “consubstanciales” con la Fuerza Aérea, lo que parece un nuevo intento de acomodar los hechos a su pensamiento, porque en ese momento, dentro de la Fuerza se libraba una batalla sobre la política aerocomercial a seguir. Volvió a plantear que había una crisis causada por la sobreoferta, que las empresas funcionaban a pérdida, y que la aventura la pagarían los contribuyentes. Todo esto fue publicado en otro fascículo titulado Dos años después.

Dos años después, publicado en marzo de 1961 (imagen Biblioteca Nacional de Aeronáutica).

El 25 de mayo publicó un nuevo opúsculo, en el que dio a conocer dos largas cartas enviadas en 1958 y 1959 a Huerta y a Frondizi, y el detalle completo de la respuesta que el directorio de Aerolíneas Argentinas había dado a Abrahin, en agosto de 1959, cuando se discutía el proyecto de lo que luego sería el Decreto 11.920/59. Son documentos interesantes para evaluar la interna de una guerra que ya había perdido.

Dos cartas y una nota aporta antecedentes interesantes de una guerra en la que Güiraldes había sido derrotado (imagen Biblioteca Nacional de Aeronáutica).

En junio de 1961 dio una conferencia en el centro de Abogados de Buenos Aires, una institución inocultablemente filoperonista. La temática era siempre la misma pero aquí trajo a la palestra la idea de la Unión de Transportadores Latinoamericanos, una asociación de aerolíneas nacionales muy regulada. En agosto reeditó el trabajo publicado por Aerolíneas sobre la crisis del transporte aéreo.


NOTAS:

[1] El Boletín de Informaciones Aeronáuticas fue precursor de la actual revista Aeroespacio.

[2] “Poder aéreo indivisible” es una definición política estratégica, pero también tiene un componente corporativo, por lo menos en la concepción de Güiraldes de aquel entonces, porque asignaba toda la autoridad a la Fuerza Aérea, por encima de cualquier otra consideración.


 

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