
En sus últimos años Güiraldes, que había sabido crear un personaje muy fuerte con bastante exposición pública, siguió luchando por una idea de poder aéreo cada vez más superada por los hechos y, desde esa posición, debió enfrentar la Guerra de Malvinas y la privatización de Aerolíneas Argentinas, al tiempo que no le faltaron energías para crear un nuevo centro de interés, que fue un romántico sentimiento gauchesco.
El fin de Austral
La guerra entre las empresas privadas y Aerolíneas Argentinas, iniciada en 1956 y en la que Güiraldes tuvo participación destacada, vivió una suerte de tregua a partir de la sanción de la ley 19030, en 1971 y, pero con la llegada del peronismo al poder, en 1973, volvieron las hostilidades porque éste adoptó una posición hostil hacia la empresa privada. El gobierno militar que siguió mantuvo esta política, llevando a la compañía, en 1980, a una situación en la que sus acciones, en un trámite bastante extraño, pasaron a poder del Estado. De alguna manera parecía haberse logrado el sueño de los partidarios de que Aerolíneas Argentinas fuera la única empresa aérea importante del país, pero Güiraldes, en público, no dijo una palabra sobre el tema, quizás porque la empresa quedó en manos del Poder Ejecutivo y no de la Fuerza Aérea.
En abril de 1980 se decidió realizar otro Congreso de Economía del Transporte Aéreo, y nuevamente Güiraldes fue vicepresidente del comité organizador. Las deliberaciones comenzaron el 22 de septiembre. Fue un momento difícil, porque la bancarrota de Austral era la noticia del momento, y la teoría económica que se trató en los estrados difícilmente podía competir con la realidad que era el comentario de los pasillos. Esta vez hubo 270 inscriptos y se presentaron treinta trabajos. Güiraldes no presentó ninguna ponencia.

A esta altura de su vida Güiraldes se había convertido en el referente aeronáutico de los medios de comunicación, lo que lo convertía en el invitado obligado de los medios periodísticos cuando asomaba cualquier tema que tuviera que ver con la actividad civil o militar. Nadie le discutía el lugar, porque no había otro especialista conocido, en un ambiente muy chiquito, y él cultivó este personaje, algo parecido a lo que ocurre ahora con Enrique Piñeyro.
La guerra de Malvinas
Argentina ocupó las islas Malvinas el 2 de abril de 1982, tras lo cual se abrió un período en el que todos los comentaristas del país especularon sobre cómo seguiría el conflicto y, fundamentalmente, si habría un verdadero encuentro armado. Ahí estuvo Güiraldes, aunque es difícil saber con certeza qué dijo en radios y televisión.
Iniciados los combates estuvo presente en el programa televisivo 24 horas por Malvinas, emitido del 8 al 9 de mayo y conducido por Pinky y Cacho Fontana, donde fue entrevistado, como experto militar. Después de citar el Martín Fierro calificó de descabellada la “intentona de Margaret Thatcher de pretender que su fantasmal flota invadiera las Malvinas”. Y analizó el enfrentamiento desde la doctrina del poder aéreo (sin mencionarla por su nombre), diciendo que era “curioso que los ingleses… no recuerden las experiencias de la guerra que ellos otrora sufrieran, que es aquel principio que dice que ninguna operación de superficie es posible ante un cielo dominado por el adversario y, en este caso, el cielo dominado por los argentinos, con más la bravura de los soldados que ocupan las Malvinas, la capacidad de nuestros marinos, la aptitud de nuestros pilotos, ha hecho que nosotros, dominando el espacio, seamos absolutamente invulnerables a cualquier pretensión británica…”
Siguió hablando de la acción psicológica, culminando con la afirmación de que “este país nuestro, con las convicciones que tiene, con el coraje que tiene, con la aptitud que tienen nuestros militares de las tres fuerzas armadas, es absolutamente invencible, cualesquiera sean las pretensiones colonialistas de este león, que está un poco resentido y dolido, pero que va a tener que comprender que una vez más, con los argentinos no”.

Más o menos al mismo tiempo, cuando la prensa del mundo vino a la Argentina como consecuencia de la guerra, Güiraldes fue entrevistado (con traje de gaucho y montado) por la televisión canadiense, a la que manifestó que el 2 de abril era una fecha muy importante, no sólo para los argentinos, sino también para América Latina y todo el mundo latino, para Francia, Italia, España y para una buena parte de Canadá, porque los anglosajones no son buenos líderes para el mundo occidental.
Finalizada la guerra publicó en la ignota revista Participar un artículo titulado Seamos triunfalistas, donde, tras destacar su orgullo por ser comodoro de la Fuerza Aérea Argentina, sostuvo que “la gesta de las Malvinas no ha sido una derrota … (porque fue) gran victoria política….” Agregando que “hablar de la derrota de las Malvinas no sólo no es patriótico; tampoco es veraz”.
En los párrafos finales completó su idea de modo agresivo sosteniendo que “hay que seguir siendo triunfalista, hay que seguir pensando en el triunfo y hay que tatuar la marca del desprecio en la frente de quienes confunden un revés militar —por doloroso que sea— con una derrota, y también en la frente de los estrategas de micrófono que, en lugar de templar el espíritu argentino para la reivindicación y la reconquista, siembran derrotismo con una locuacidad que debe hacer las delicias de la Thatcher…”
El mismo texto fue publicado como solicitada en el diario La Nación unos días después. Probablemente sea el primer antecedente escrito y publicado en un medio nacional de lo que después se llamó “espíritu malvinero”

Los gobiernos democráticos
Con la llegada del gobierno de Alfonsín Güiraldes estuvo algo retirado de la exposición pública, pero se afilió a la Unión del Centro Democrático (UCeDe), el partido recientemente fundado por el capitán ingeniero Álvaro Carlos Alsogaray, su otrora adversario en el tema Aerolíneas Argentinas. Y así fue que en las elecciones de 1987 apareció nuevamente como candidato, esta vez a intendente de San Antonio de Areco.

La actividad aérea parecía haber desaparecido de su horizonte, ya que no participó públicamente de los dos grandes debates de 1987 y 1988, la privatización de Austral y el intento de venta del 40% de Aerolíneas Argentinas a SAS.
La privatización de Aerolíneas Argentinas
En 1990, bajo la presidencia de Menem, Aerolíneas Argentinas fue privatizada, haciéndose cargo de su administración la española Iberia. Como era de esperarse, el proceso generó un fuerte debate, que se prolongó varios años, como consecuencia de la desastrosa gestión de la empresa privada.
Un cambio de esta magnitud, más allá de que Aerolíneas había salido de la esfera militar durante el gobierno de Alfonsín, significaba un cambio doctrinario fundamental, ya que delegaba la cuestión del transporte aéreo a una empresa extranjera. Curiosamente, Güiraldes no participó del gran debate público, pero formó parte de un comité formado en la Cámara de Diputados para atender el tema cuando Aerolíneas, en el año 2000 se acercó a la quiebra.
Casi tuvo una oportunidad para expresar sus opiniones ante un público especializado cuando fue invitado a disertar en la exposición aeronáutica Airshow, realizada en la Rural en 1997, pero por esas cosas de la mala organización la conferencia se suspendió.
A partir de 1998 encontramos nuevamente a Güiraldes discutiendo temas aeronáuticos, pero con un formato distinto. No organiza conferencias de prensa ni edita fascículos, sino que ahora escribe artículos breves y, sobre todo, cartas de los lectores en el diario La Nación, donde mantiene la idea de que la aviación es sinónimo del progreso, pero ya no defiende a la Fuerza Aérea como ejecutora obligada de todas las tareas y sostiene que privatización será sinónimo de modernización, en lo que tácitamente reconoce un fracaso de sus antiguas ideas.
Con su tradicional vehemencia buscó promocionar la aeroísla, repitiendo el discurso del gobierno y el consorcio holandés que propuso la obra, sin ningún análisis propio, aceptando todo lo dicho como cierto, afirmando que “es un proyecto que mira al futuro”.
Pero, al mismo tiempo que acepta nuevas ideas, retoma algunas de las anteriores, como la unión de los transportadores aéreos latinoamericanos, y la defensa de la industria aeronáutica, pero su argumentación ahora parece antigua, poco convincente para la modernidad del cambio de siglo, que ya había olvidado la realidad de la postguerra de 1945.
Después del accidente de LAPA Güiraldes planteó en otra carta la necesidad de cortar “el nudo Gordiano” para alcanzar una aviación segura, lo que significaría, entre otras cosas, crear “la Administración Federal de Aviación Civil, equivalente a la Federal Aviation Administration de los norteamericanos, para ocuparse de todo lo aeronáutico no militar, excluida la seguridad del tránsito aéreo, que debe seguir, en jurisdicción de la Fuerza Aérea”. Una clara vuelta de página sobre sus ideas anteriores. Su última carta del año 1999 fue una nueva y encendida defensa de la aeroísla. Sobre el fin del siglo Güiraldes ya no hablaba de poder aéreo, y se acercó a grupos que buscaban separar administrativamente la aviación civil del comando militar.
El mundo gauchesco
A partir de sus cincuenta años se observa un aumento de su interés en las costumbres gauchescas, área en la que también buscó protagonismo. En 1970 se organizaron en San Antonio de Areco importantes actos para festejar el día de la tradición con, con la presencia del Presidente de la Nación, general Roberto Marcelo Levingston, y allí estuvo. Un año después era presidente de la Comisión Promotora del Día de la Tradición de San Antonio de Areco.
Dentro de este proceso de cambio, en junio de 1979, en el Círculo Militar y auspiciado por la Asociación de Expedicionarios al Desierto, pronunció una evocación sobre la Campaña del Desierto que luego, siguiendo su costumbre de toda la vida, publicó como fascículo con el título de Pampa, indios, gauchos y soldados, aunque esta vez con un formato distinto del tradicionalmente utilizado para sus publicaciones aeronáuticas y políticas.

La misma vehemencia que le había traído problemas en su carrera militar la aplico a los temas gauchescos. En 1981 fue querellado por el delito de injuria y calumnia a raíz de sus afirmaciones en ocasión del remate de los bienes y publicaciones que habían sido de su tío, Ricardo Güiraldes. Fue absuelto sobre la base de que »había actuado permanentemente bajo el propósito de defender un interés cultural, público y actual», a lo que se sumó a «el hecho concreto y público del fervor que el querellado tiene por la defensa y la exultación de la obra cultural gauchesca de su tío Ricardo Güiraldes».
En ese mismo año 1981 fue uno de los fundadores de la Confederación Gaucha Argentina, una organización destinada a nuclear a las entidades de todo tipo que tuvieran como objeto cultivar las destrezas criollas, usanzas gauchas, artesanías camperas, artes, música, canción y bailes tradicionales, siendo elegido su primer presidente, cargo que mantuvo hasta 1999, lo que le dio cierta exposición en los medios.

En 1996 sintió nuevamente la compulsión de publicar algo, y así nació Sobre la conducta, la moral y la ética de los argentinos, una serie de “reflexiones sobre los males que afectan a los argentinos… a partir de una clara y descarnada descripción de la sociedad actual”. En el fondo, un trabajo muy pesimista, para alguien que durante toda su vida había exaltado los valores de los argentinos, pero rescata los antiguos valores gauchescos y termina con la arenga “volvamos a la huella, sigamos haciéndola, sigamos buscando horizontes, aquellos horizontes éticos tras los cuales está la verdadera nación”.

En agosto de 1997 Güiraldes estuvo nuevamente en la controversia, esta vez en la Sociedad Rural Argentina, de la que era socio. El tema en discusión fue el reemplazo de los viejos boxes de equinos, de difícil mantenimiento, por otros más modernos. Por supuesto, estuvo con los que preferían conservarlos, por considerarlos un pedazo de la tradición. Estuvo a punto de llevar el tema a la justicia, pero desistió ante la intervención de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. En 1999 prologó un libro fotográfico de Aldo Sessa sobre temas gauchescos.

Lo que parece haber sido su última gestión escrita fue, en julio de 2003, una carta al rey de España, del que creía ser amigo porque en 1978 habían compartido un festival gauchesco protocolar.[1] En la misma, en un marco de eufemismos, habla de Iberia, SEPI y Marsans, y sostiene que la empresa debe argentinizarse, pero no dice nada concreto. Eran los tiempos de salvemos a Aerolíneas Argentinas, y éste fue su aporte secreto a la campaña.
La carta no tuvo respuesta, y él murió en San Antonio de Areco el 18 de septiembre de 2003.
Posteriormente un grupo de amigos decidió hacer público su gesto, y publicó la carta como solicitada en La Nación.

NOTA:
[1] El viaje del Rey a la Argentina fue muy discutido en España, porque muchos lo vieron como un acto de respaldo a la dictadura.
Anexo
Bibliografía aproximada de Juan José Güiraldes
(No incluye solicitadas)
- Poder aéreo como poder mundial. El nuevo campo de batalla (traducción con Rawson Bustamante), 1941.
- Tiro Aéreo, Buenos Aires, Biblioteca del Oficial, 1942.
- Poder Aéreo como poder mundial, Buenos Aires (Junto con Rawson Bustamante), 1942.
- Algunos aspecto s de la estrategia británica, en Revista de Informaciones Aeronáuticas, mayo de 1945 (es una traducción de Fortune).
- Poder beligerante (traducción) RNA ene feb 48.
- Poder Aéreo, sus factores, su indivisibilidad, en Revista Nacional de Aeronáutica, Buenos Aires(Junto con Rawson Bustamante), octubre de 1949.
- Predicciones opiniones y enseñanzas extractadas de algunos estudios del mayor Alexander P. de Seversky, (Autor presunto)sin pie de imprenta anterior a 1952.
- La crisis del transporte aéreo, Buenos Aires, 1958 reimpreso en 1961.
- Aerolíneas Argentinas al servicio de una política aérea nacional, Aerolíneas Argentinas, 1958.
- Aerolíneas Argentinas y la necesidad de una definida política aerocomercial de sentido nacional, Buenos Aires, Aerolíneas Argentinas, 1958.
- Aerolíneas Argentinas es la única empresa que debe llevar nuestra bandera, en Mayoría, Buenos Aires, 25 de agosto de 1958.
- Dos cartas y una nota – Mostrando el revés de la trama de una lucha por servir al país, Buenos Aires, 1958-1959.
- AEROLINEAS ARGENTINAS, Libro blanco sobre un falso dilema en política aérea, Buenos Aires, Aerolíneas Argentinas, 1959.
- El pueblo sabe ya de qué se trata, Buenos Aires, 1959.
- Aerolíneas Argentinas y la crisis del transporte aéreo, Buenos Aires, Aerolíneas Argentinas, 1959.
- Palabras pronunciadas por el presidente de Aerolíneas Argentinas en la ceremonia de bautizo del primer “COMET 4”, Buenos Aires, Aerolíneas Argentinas, 1959.
- Una tarea argentina, en Revista Nacional de Aeronáutica, marzo de 1959.
- Dos años después. Urgente necesidad de una política aeronáutica nacional coherente, Buenos Aires, conferencia de prensa, marzo de 1961.
- La quinta libertad. Ejemplo del dilema fundamental de nuestro comercio exterior, Círculo de la Fuerza Aérea, Dirección de Publicaciones, Buenos Aires, 1961.
- El Frente Nacional, Buenos Aires, 1963.
- Para que el pueblo sea gobierno con idoneidad, imaginación y coraje. Buenos Aires, Kraft, 1964.
- Poder aéreo y soberanía, en Clarín, Buenos Aires, 6-dic-70 y 13-dic-70 (Serie de dos artículos).
- Folletos sobre política y política aérea en su carácter de ex presidente de Aerolíneas Argentinas 1962-1970.
- El poder aéreo de los argentinos, Círculo de la Fuerza Aérea, Dirección de Publicaciones, Buenos Aires, 1979.
- Pampa, indios, gauchos y soldados, Buenos Aires, 1979.
- Los 35 años de la aeronáutica integrada (1945-1980 (disertación).
- Seamos triunfalistas, en Participar, 1982.
- 4 de Junio: golpe preventivo y semilla del peronismo, en Todo es Historia, Buenos Aires, Junio de 1983.
- Sobre la conducta, la moral y la ética de los argentinos, Buenos Aires, 1996.
- La grandeza del país y los aeropuertos, en La Nación, Buenos Aires, 17 de junio de 1998.
- A las puertas de un nuevo imperio, en La Nación, Buenos Aires, 9 de febrero de 1999.
- Las cosas por su nombre, Carta de lectores, en La Nación, Buenos Aires, 26 de noviembre de 1999.
- Aerolíneas Argentinas, carta de lectores, en La Nación, Buenos Aires 18 de enero de 2000.
- Cielos abiertos y empresas de bandera, Carta de los lectores, 29 de febrero de 2000.
- Aporte denegado, Carta de los lectores, 6 de marzo de 2000.
- Estupor, Carta de los lectores en La Nación, 18 de marzo de 2000.
- Futuro del Aeroparque, Carta de los lectores en La Nación, 10 de abril de 2001.
- La crisis de Aerolíneas, Carta de los lectores en La Nación, 24 de abril de 2001.
- El vaciamiento de Aerolíneas Argentinas, Transcripción de cartas a la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados, en Le Monde Diplomatique, junio de 2001.
- Cuento al caso, carta de los lectores en La Nación, 22 de julio de 2001.
- Del espíritu gaucho depende la nación, en La Nación, 15 de septiembre de 2001.
- Para que haya paz, Carta de los lectores en La Nación, 22 de diciembre de 2001.
- Facilitar el tránsito, carta de los lectores en La Nación, 30 de septiembre de 2001.
- Leyenda actual, carta de los lectores en La Nación, 17 de enero de 2002.
- Imposición postiza, carta de los lectores en La Nación, 17 de febrero de 2002.
- La clave de todo, carta de los lectores en La Nación, 8 de marzo de 2002.
- El cuchillo estuvo presente, para la defensa, pero también para el trabajo, en La Nación, 9 de marzo de 2002.
- Vi ahorcar a Villaroel, en La Nación, 5 de abril de 2002.
- Mi orgullo de ser argentino, en La Nación, 15 de octubre de 2002.
- El poder aéreo a través de un siglo de historia, en La Nación, 24 de junio de 2003.
Un hombre de profundas convicciones equivocada
Primero debo aclarar que me fui de la Argentina hace mas de 60 anos y no conocí a Guiraldes, su actividad y sus teorías y mis comentarios se refieren solo a lo que apareció en estos cuatro articulos.
La doctrina que presento Guiraldes en los anos 60 y 70 del siglo pasado era errónea, anticuada y obsoletA en aquella época y hoy en dia no tiene ninguna relevancia.
Puede ser que cuando tenia el cargo de la dirección de Aerolineas Argentinas hizo algunas cosas buenas, pero la compra de los Comet no fue una de ellas.
Con respecto a la doctrina, la Fuerza Aerea y los servicios aerocomerciales civil son dos cosas totalmente diferentes. Lo único que tienen en comun es el uso del espacio aéreo y algunos principios básicos de ingeniería y física.
La diferencia entre las dos actividades en mas pronunciada en los últimos anos, el desarrollo de la Fuerza Aerea se basa en el uso de misiles y otros elementos no tripulados y reduce la actividad de los aviones clásicos parecidos a los aparatos usados en la aviación civil. Pero no es tan nuevo y hace 50 anos Guiraldes ya lo tenia que prever.
El poder aéreo tiene que soportar la estrategia y la capacidad belica del país. La actividad aerocomercial de todo tipo tiene por fin ganar plata. En caso necesario el gobierno debe tener la posibilidad de movilizar bienes civiles que soporten a la actividad de las fuerzas armadas, en tierra (camiones), en el agua (barcos) y en el aire (aviones) incluso sus operadores. En muchos países hay leyes que cubren esa capacidad.
LADE fue creada hace mas de 80 anos como aerolínea de fomento, especialmente en la Patagonia. En todo estos anos el aporte de LADE al desarrollo de la zona fue muy limitado y aparecieron aerolíneas regionales que servían la misma función pero fracasaron (Kaiquen, en Neuquen y otros). En todo el mundo hay muchas aerolíneas de fomento, generalmente privadas que reciben subsidios del gobierno central o local. La Fuerza Aerea no tiene que hacerlo.
La Fabrica de Aviones es también una actividad civil y la Fuerza Aerea tiene que ser un cliente mas.
En la mayoría de los países el sistema del control del transito aéreo esta en manos del gobierno o contratistas civiles. Solo es necesario definir los espacios reservados a las fuerzas armadas y cerrados al uso civil. La fuerza aérea es solo uno de los usuarios del sistema general.
Los últimos 15 anos han probado que Aerolineas en mano del gobierno pierde plata, muchisima plata. Nadie la quiere comprar, no hay mas remedio que cerrarla y empezar de nuevo
Las Islas Malvinas. Las fuerzas argentinas ocuparon las islas. Las fuerzas del Reino Unido las recupero y las fuerzas argentinas se rindieron. Las islas quedaron en mano del Reino Unido. Fin del cuento. Opinar que en la guerra de las Malvinas Argentina salió victoriosa es una estupidez.
Si la memoria no me falla, ese fue el segundo encuentro armado de la Fuerza Aerea. El primero ocurrió durante un golpe de estado que fracaso el 16 de junio de 1955 y fui testigo visual. Subi a la azotea de nuestra casa en el barrio de Belgrano y vi, probablemente sobre Vicente Lopez, a un Meteor tratando de derribar a un AT-6 amarillo de la Armada. El AT-6 maniobro y se escapo.
Es hora que el patriotismo falso del pueblo argentino abra los ojos, deje de lado el asunto de las Malvinas y la aerolínea estatal y se ocupe de los problemas verdaderos del país. El patriotismo verdadero tiene que ocuparse de la pobreza, el hambre, la corrupción, la desigualdad del ingreso familiar, la modernización de la agricultura, mejorar la salud publica, el desarrollo de la investigación científica y las nuevas tecnologías, inversiones extranjeras que introduzcan hi-tec y den trabajo a muchos academicos y también permitan abrir nuevos mercados evitando la huida de ellos a otros paises, etc.
Solo asi podrá la Argentina tratar de ser de nuevo una nación moderna, avanzada como lo fue hasta la caida de Yrigoyen en la revolución de septiembre de 1930 y asi podrá cantar la ultima línea del himno: Al gran pueblo argentino, Salud!