¿Lowcost, si o no? (2/2): Porqué no

El grupo Air France – KLM se inventó una filial lowcost, Transavia, para competir de igual a igual con las grandes operadoras de precios bajos europeas (foto: Fernando Puppio).

Existen muchas buenas razones por las que los viajeros deberían elegir una aerolínea de bajo coste para volar, y las enumeramos en la primera parte de esta serie de artículos. Pero ahora vamos a analizar la otra cara de la moneda, y las razones por las que las tarifas bajas de las lowcost pueden no valer la pena.

Ubicaciones de aeropuertos remotos

Una forma en que las lowcost mantienen bajos sus costos operativos es volar a aeropuertos más pequeños que cobran tasas aeroportuarias más bajas. Cuando se trata de ciudades europeas grandes, es probable que la aerolínea opte por operar en aeropuertos secundarios, que no solo están ubicado lejos del centro de la ciudad, sino que también están mal conectados con ella. De hecho, cuando se trata de estas ciudades más grandes, es posible que los aeropuertos a donde vuela la aerolínea ni siquiera se consideren parte del área metropolitana de la ciudad principal, pero el marketing agresivo puede engañar a los viajeros para que piensen lo contrario.

Easyjet es la segunda mayor lowcost a nivel europeo (foto: Fernando Puppio).

Ejemplos de esto incluyen: París Beauvais, Aeropuerto de Charleroi Bruselas Sur, Aeropuerto de Milán Bérgamo, y por supuesto, Londres Stansted y Londres Luton.

El el caso de regiones con menos desarrollo de infraestructuras aeroportuarias, y por tanto menor disponibilidad de aeropuertos alternativos, esta opción desaparece y todos, legacies y lowcosts, operan en los mismos aeropuertos.

Horarios incómodos

Relacionado con lo anterior y con la operación punto a punto, las aerolíneas de bajo coste a menudo eligen horas del día menos populares para muchos de sus vuelos. Si bien hay muchos servicios con horarios razonables, también hay muchos vuelos en los que los viajeros llegan a su destino en medio de la noche, cuando hay pocos servicios de transporte terrestre disponibles.

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La lowcost turca Pegasus opera a caballo entre oriente y occidente (foto: Fernando Puppio).

Publicidad por doquier

Ya es bastante malo que las aerolíneas intenten venderte continuamente extras de viaje durante el proceso de reserva, pero también es habitual tener publicidad en la parte inferior de algunos de sus correos electrónicos de confirmación y recordatorios. Desde la franquicia de equipaje adicional hasta el alquiler de automóviles, paquetes de hotel y más, no hay escasez de oportunidades para que gastes más dinero.

Las promociones en la propia cabina de pasajeros completan la invasiva experiencia, con promociones en los respaldos de los asientos y en las puertas de los compartimentos superiores para el equipaje. Además de estos anuncios visuales, los asistentes de vuelo pueden vender desde artículos libres de impuestos a boletos de lotería durante el vuelo, además del catering.

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El abuso de la publicidad es notorio en algunas aerolíneas (foto: Fernando Puppio).

Tarifas para todo

Algo relacionado con la gran cantidad de anuncios es el hecho de que las tarifas aéreas publicadas por las lowcost incluyen poco más que el vuelo en sí mismo. De hecho, la tarifa básica incluye su asiento y la posibilidad de llevar un artículo personal lo suficientemente pequeño como para caber debajo del asiento frente al pasajero.

Por tanto, toca pagar por todo lo que exceda esto. Pagarás extras por todo lo demás: una maleta pequeña para llevar en el compartimento superior, cualquier equipaje facturado, selección de asiento, comidas abordo y más. Quizás el coste oculto más desagradable es el derivado de no hacer el checkin on-line, pues al llegar al aeropuerto deberás pagar un buen dinero solo porque que la empresa te extienda el boarding pass necesario para pasar el control de seguridad y abordar el avión.

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Un boarding pass the Ryanair. No solo se observa la publicidad de lo que se vende abordo, si no también la condición de «PRIORIDAD» lo que implica en el caso de esa compañía la posibilidad de llevar un carry on como equipaje de mano y de seleccionar asiento.

Relacionado con la existencia de las “tarifas para todo”, está el hecho de que a aquellos que no estén dispuestos a pagar por la selección de asientos se les asignará un asiento al azar. Por mi parte tengo la sospecha que esto no es completamente aleatorio, y dependiendo de las aerolínea, los asientos intermedios se asignan a aquellos que deciden arriesgarse y no pagar por elegir asiento. ¿Será asi?

Disfrutando del aire libre

Para reducir sus costes en los aeropuertos, muchas lowcost operan desde posiciones de estacionamiento remotas. Por tanto, para aquellos a quienes no les guste estar de pie en temperaturas frías, calor extremo o lluvia, el método de embarque por escaleras al pie del avión puede ser otra experiencia desagradable.

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Los procedimientos de embarque de Ryanair implican que los pasajeros pasen bastantes minutos al aire libre, sin importar mucho las condiciones meteorológicas. En la imagen un embarque en el aeropuerto inglés de Standsted (foto: Fernando Puppio).

Para más inri, y por reducir el tiempo de escala, algunas lowcost hacen el embarque anticipadamente mientras los pasajeros del vuelo anterior aún están bajando del avión. Esto implica que los pasajeros del siguiente vuelo se quedan esperando en algún lugar de la plataforma y ya fuera de la terminal.

A suerte o verdad

Finalmente, parecería que si puede soportar todo lo anterior, todavía existe la posibilidad de que algo salga mal con tu vuelo. Y, sea o no culpa de la aerolínea, muchas veces el servicio de atención al cliente está desaparecido y la comunicación frente cualquier problema operativo es escasa o nula.

Ya sea que haya de una huelga en el aeropuerto o de una gran tormenta, es posible que los pasajeros se queden esperando durante horas sin que la compañía les informe sobre el estado de su vuelo. Por lo tanto, en las raras ocasiones en que algo sale mal, sale mal del todo con las lowcost.

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Si las cosas se tuercen, quizás esta sea la única fuente de información que el pasajero obtenga de una lowcost… o de una legacy (foto: Fernando Puppio).

Muchos de los problemas que mencionamos no son exclusivos de las aerolíneas de bajo costo y se dan también en las compañías tradicionales. Sin embargo, a menudo, si uno es consiente del tipo de servicio que puede esperar de una lowcost, entonces las tarifas bajas y las ganas de volar hacen que todo sea un poco más tolerable.

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