
Francisco Halbritter es uno de los principales y más prolíficos historiadores de la aviación argentina, y su obra —que tiene varias décadas— puede calificarse de “rupturista”, en la medida en que siempre ha ido más allá de los ejercicios habituales, planteado un punto de vista abarcativo, en el que la parte épica, tradicional de la literatura aeronáutica, cede paso a la política, la economía, el territorio y otros factores que en nuestra literatura anterior no aparecen, o lo hacen de modo muy marginal.
Por lo tanto no es casual que su nombre haya estado vinculado a varios proyectos editoriales que en su momento fueron de avanzada, como Latin American Wings (LAW), Pista 18 y actualmente LV-Lima Víctor, de la que es cofundador.
Marcas y nacionalidades un libro absolutamente innovador dentro de la bibliografía aeronáutica argentina, porque abandona todos los temas conocidos e ingresa a una temática muy particular, importante por cierto, pero que en otro momento no habría bastado para hacer un libro: la historia de la matriculación.
Parece una trivialidad, ya que todos sabemos desde siempre que los aviones argentinos “son LV”, pero llegar a esto significó recorrer un camino complejo, que fue parte del camino que tuvo que transitar la argentina para poder tener su aviación. La historia que relata esta obra, entonces, se hace apasionante aunque no tenga casi ninguna relación directa con el vuelo y sus problemas. Está más cerca de la política, del derecho y de los pequeños conflictos de todos los días. Es un aporte importante para comprender muchas cosas que siempre parecieron confusas en nuestra historia y que encuentran su explicación conociendo estas cuestiones “secundarias”.
El riesgo de tratar esta temática es que el texto resulte denso y difícil de leer, pero aquí tenemos un estilo dinámico que hasta entretiene al lector. Además todo lo que se dice está ilustrado con gran cantidad de fotos (algunas muy raras) y documentos. Marcas y nacionalidad se complementa con doce apéndices con información complementaria y legislación.
Al mismo tiempo que celebro la aparición de este libro, no puedo pasar por alto que hubo una editorial (Ediciones Argentinidad) que estuvo dispuesta a ponerle su sello, lo que marca que el mercado está dispuesto a aceptar la innovación.
Por último hay que destacar que la presentación del libro se hizo en el nuevo edificio de la ANAC. No fue una casualidad, porque el autor quiso que se hiciera allí, pero de alguna manera hay que reconocer que esta elección —y la aceptación por parte del organismo— tiene una carga simbólica muy importante en lo que significa asociar el nuevo orden administrativo de la aviación argentina con los más novedosos trabajos de investigación.