
La invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022 y el brutal ataque de Hamas a Israel en octubre de 2023 se produjeron con la industria de la aviación comercial en una etapa de recuperación tras la gran disrupción del COVID. Aunque desafortunadamente para el sector, es probable que los efectos del desarrollo del actual conflicto bélico repercutan no solo en Medio Oriente, sino más allá.
La recuperación de la importante interrupción de la aviación comercial causada por el conflicto en curso podría tardar semanas, según se deduce de las gacetillas de prensa que van emitiendo diversos actores del sector, desde aerolíneas y aeropuertos hasta los propios gobiernos. Aun cuando algunos vuelos de las aerolíneas más afectadas han comenzado a operar desde y hacia los aeropuertos del Golfo Pérsico que se vieron perturbados por nuevos ataques con drones.
El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, seguido de ataques de represalia contra la infraestructura civil en el Golfo Pérsico dañaron algunos aeropuertos, y provocó inmediatamente el cierre del espacio aéreo en varios países de la región y la cancelación de miles de vuelos en sus principales hubs en Dubai, Abu Dabi y Qatar, con gran afluencia de pasajeros. El resultado: Un gran número de pasajeros se han quedado varados.
FlightRadar24 estimó que las cancelaciones en siete aeropuertos importantes de Oriente Medio (los dos aeropuertos de Dubái: Doha, Abu Dabi, Sharjah, Kuwait y Baréin) han superado las 12.300 entre el 28 de febrero y el 2 de marzo de2026.
Si bien gran parte del espacio aéreo de la región permaneció cerrado o restringido el 3 de marzo, algunos vuelos comenzaron a operar en la región el 2 de marzo, mientras las aerolíneas buscaban transportar a los primeros miles de pasajeros varados. Los actores del sector y los analistas advierten que podría pasar algún tiempo antes de que las operaciones se normalicen.
Flightradar24 informó que algunos vuelos del 3 de marzo con destino a Riad, Arabia Saudita, regresaron tras los ataques con drones en la capital saudí, lo que pone de relieve la naturaleza cambiante y delicada de la situación para las aerolíneas que intentan reanudar sus operaciones.
Daños colaterales
Es obvio que incluso si la situación volviera a la normalidad repentinamente, las repercusiones durarían varios días, incluso semanas, para restablecer todo el tráfico y los corredores aéreos habituales. Esto incluye a aeropuertos que no están en el centro del conflicto como pueden ser los de Amán (Jordania) o Medina (Arabia Saudita).

Valga como ejemplo que el tráfico de París también se ha visto afectado, con una caída del 7% en el número de pasajeros en Charles de Gaulle, el principal aeropuerto de la capital francesa, y del 1% en el aeropuerto más pequeño de Orly.
Evidentemente de debería esperarse una vuelta a la normalidad generalizada en la región del Golfo mientras todavía se produzcan ataques aéreos. Una vez que haya cierta claridad, algunas aerolíneas de la región volverán rápidamente a la normalidad, mientras que las grandes aerolíneas de conexión, como Emirates y Qatar Airways, podrían tardar unos días en sincronizar todos los aviones y tripulaciones y estar plenamente operativas.
Si bien las aerolíneas con sede en la región son las más gravemente afectadas, las implicaciones se extienden a nivel global dado el papel de Oriente Medio como centro de tránsito internacional y corredor aéreo que conecta Oriente y Occidente.
Aparentemente el impacto operativo y financiero directo es manejable para la mayoría de las aerolíneas no pertenecientes a Oriente Medio, al menos a corto plazo, dada su limitada dependencia directa de las rutas con la región. Las aerolíneas europeas y asiáticas estaban, en general, más expuestas que sus contrapartes norteamericanas, dada su mayor proximidad y la dependencia del espacio aéreo de Oriente Medio para la conectividad entre Europa y Asia.
Por su parte, las compañías del Golfo también podrían ser cautelosas a la hora de recuperar la capacidad completa rápidamente mientras evalúan cualquier cambio en la demanda del mercado derivado de la guerra.
El petróleo
Un aumento repentino del precio del petróleo también preocupa a las aerolíneas, ya que los costos del combustible suelen representar entre el 20% y el 30% de los costos operativos, y por ahora no hay indicios de si los precios del petróleo seguirán subiendo o ya comenzarán a estabilizarse.
El conflicto genera incertidumbre en los mercados petroleros mundiales, y cualquier aumento sostenido en los precios del combustible supone un riesgo financiero significativo para las aerolíneas a nivel mundial, ya que las aerolíneas no pueden trasladar completamente el aumento de costos a los pasajeros.
En ese sentido las aerolíneas europeas son probablemente las mejor cubiertas. Tanto IAG como Air France-KLM tienen una cobertura de alrededor del 62% para 2026, según sus últimos reportes anuales, publicados el pasado febrero.

Algunas aerolíneas con como las africanas o sudamericanas optan por no cubrir grandes cantidades de combustible. Por el contrario hay aerolíneas con solidez financiera, como American Airlines que optan por no hacerlo como política. Ya el año pasado, Southwest Airlines anunció dejaría de cubrir el combustible.
El turismo
A mediano y largo plazo, la guerra y las subsecuentes interrupciones generadas por ella, también podrían repercutir en el turismo del Golfo, afectando la demanda de vuelos hacia y desde la región si los destinos turísticos populares como Dubái empiezan a considerarse inseguros, así como sus las rutas aéreas, en posible beneficio de centros de conexión más alejados de la zona de conflicto como Estambul, con la potente Turkish Airlines como beneficiaria.
