Aunque hoy en día parezca increíble o imposible, Argentina fue protagonista de varias “batallas aéreas” de la Guerra Fría y creemos importante recordar que, antes de establecerse tal como relata la saga fílmica, el concepto de “Top Gun” fue ensayado en nuestro país y por nuestra aviación militar durante la década de 1960.
En los principales puestos del podio, definitivamente, están las misiones de combate de la aviación militar argentina y, en particular de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) de quienes, con certeza, los Top Guns del mundo han sabido extraer enseñanzas de incalculable valor.

Sin ir tan lejos, hay un momento que elegimos como muy representativo del concepto real de “Arma Superior” o “Top Gun”, término que puede aplicarse a los participantes del Concurso Interamericano de Tiro que se organizó en el marco de las Bodas de Oro de la FAA en el año 1962, sobre todo a los argentinos, y ya veremos porqué.
Luego de que las relaciones con los EE.UU. vieran su nivel más bajo durante los años ’40s y la inmediata posguerra, hacia mediados/fines de la década del cincuenta ya estaban francamente repuestas.

Esto terminó favoreciendo las tratativas y la posterior incorporación de veintiocho aviones de caza North American F-86 Sabre, proceso que empezó en 1958 y culminó a fines de 1960.
Pilotos y personal técnico de la FAA estuvieron instruyéndose y adaptándose en escuelas de la Fuerza Aérea de los EE.UU. (USAF); con entrenamiento en idioma en Lackland AFB (San Antonio, Texas), en la escuela de electrónica en Kessler AFB (Biloxi, Mississippi); mientras que la transición a los jets la completaron en Craig AFB (Selma, Alabama), recibiendo entrenamiento avanzado de tiro en Williams AFB (Maricopa County, Arizona).

Todo esto se vio enriquecido por un plus muy importante ya que la USAF aportó los mejores instructores.
Sin embargo, la cereza del postre estuvo representada por un verdadero Top Gun, un “as” de la Guerra de Corea, el mayor Manuel “Pete” Fernández que, siendo de ascendencia cubana, hizo del proceso una labor muy amigable.

Fernández fue una figura de alto valor durante la guerra de Corea: Su gran habilidad lo llevó a contar con 14 ½ derribos de jets MiG en apenas nueve meses e hizo que los altos mandos decidieran alejarlo de los combates enviándolo a los EE.UU. para que transmitiera sus experiencias como Instructor Superior de Vuelo en Midland, Texas.
No sólo oficiaría de instructor de los pilotos argentinos durante la estadía en el Norte, también integraría el primer vuelo ferry a los mandos de uno de los Sabre de la FAA y participaría activamente en la adecuada y rápida puesta a punto de todo el sistema F-86, donde sus aportes como veterano de guerra con tantos derribos en su haber fueron invaluables.

Todos estos antecedentes, a los que se sumaba la implementación de la Escuadrilla Acrobática Cruz del Sur a fines de 1961, y la participación en unos pocos ejercicios en campos tácticos como el de Pampa de Olaén, iba brindándole a los pilotos de Mendoza, una experiencia práctica cualitativa.
El Concurso Interamericano de Tiro comenzó a gestarse a principios de 1962 por parte de la Comisión Organizadora de los Festejos de las Bodas de Oro de la Fuerza Aérea, teniendo que estar todo listo con bastante celeridad ya que el comienzo de este estaba previsto para el mes de julio.

Durante el año anterior, y a pesar de que los F-86 vieron mucha actividad de vuelo, despliegues y participación en el Operativo “Olaén”, lo moderno del material y cierta lentitud en la afluencia de repuestos provocó algunos inconvenientes en su mantenimiento.
Afortunadamente, técnicos de North American y personal de la USAF destinados en Mendoza colaboraron para salir rápidamente de esta situación que reducía, drásticamente, la cantidad de aviones en línea de vuelo.

Todos los inconvenientes y retrasos fueron superados por el personal técnico de la IV Brigada Aérea (IV Brig. Aé.) con el comodoro Ricardo Favre como jefe.
Su destacada actuación liderando los trabajos de puesta a punto de los modernos F-86F, que requirieron la implementación de nuevos sistemas de organización, ameritó una distinción por parte de la Misión Aeronáutica de los EE.UU., galardón otorgado en mayo y materializado en una plaqueta entregada por el coronel William Lanford junto al agregado aeronáutico de los EE.UU., coronel Robert Rizon.

Varias circunstancias hicieron que la organización de un concurso de grandes proporciones fuera una tarea sin precedentes ya que no se contaba con una experiencia específica al respecto; contemplar la permanencia de las delegaciones y la operación de aviones de caza y de apoyo, ya de por si iba a demandar una coordinación bastante precisa.
Aunque la actividad de vuelo de los aviones disponibles seguía siendo incesante, sobre todo con la operación de la escuadrilla acrobática, no se habían podido efectuar algunas prácticas de tiro y bombardeo por la falta de bombas y porta bombas de ejercicio, tampoco se contaba con cine cámaras para la instrucción en maniobras de combate y, prácticamente, los únicos que llegaban con conocimientos y experiencia real de tiro con F-86 fueron los pilotos que se habían capacitado en los EE.UU.

La FAA invitaría a participar del evento a todos los países del hemisferio occidental que tuvieran aviones de caza tácticos a reacción, invitación que finalmente se cursaría a Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos de América, Perú y Uruguay.
Con este torneo se proyectaba promover el interés en la efectiva utilización de los sistemas de armas de cazas tácticos y solidificar e incrementar la solidaridad interamericana a través de posteriores concursos amistosos entre los países.

Con respecto a las instalaciones necesarias, el campo de tiro Las Lajas estaba lejos de ser lo que exigiría un torneo internacional, necesitando mucho trabajo en el terreno y construcción de infraestructura que hasta ese momento era, virtualmente, inexistente.
La jefatura general recaería en el comandante en jefe de la FAA, brigadier general Cayo Antonio Alsina.

En la ejecución de las tareas se contaría con la asistencia del brigadier Gilberto Oliva, comandante aéreo de combate, del brigadier Segundo Armanini como jefe del concurso y como oficial planificador el comodoro Guillermo Pellicer, quien formaría equipo con el mayor Wilbur L. Creech de la USAF colaborando fundamentalmente en el planeamiento y ejecución.
Para su organización se crearon las siguientes Divisiones: Operaciones, Apoyo a la Base Aérea, Apoyo al Campo de Tiro, Mantenimiento y Abastecimiento, Servicios de Información y Finanzas.

La División Operaciones estaría integrada por pilotos de caza de la IV Br Aé que oficiarían de acompañantes de los equipos participantes para solucionar cualquier eventual inconveniente, proveería siete jueces de campo, cuatro jueces de rampa y cinco marcadores.
La División Apoyo a la Base Aérea se encargaría de coordinar el transporte y alojamiento de las delegaciones, determinaría las zonas de estacionamiento de los aviones y estaría a cargo de las operaciones de rescate por medio de helicópteros.

También sería tarea de esta división el control cronometrado de los tiempos de entrada y salida de los vuelos al campo de tiro.
Mantenimiento y Abastecimiento tendría el polígono de armonización y proveería a los equipos de todo aquello de lo que no pudieran autoabastecerse: Oxígeno, combustible, arrancadores y munición.

Las Lajas tuvo que ser convertido en un campo de tiro “escuela” con instalaciones similares a las especificadas por la USAF: El terreno fue rellenado, nivelado y se instalaron dos torres metálicas de control (una en cada extremo de la entrada del polígono), dependencias para las comunicaciones visuales y radiales y un centro para que los jueces, observadores y analistas trabajaran con comodidad.
La junta de árbitros, presidida por el comodoro Jorge Oscar Dellepiane, estaría conformada por un oficial superior de cada país participante; paralelamente el jurado quedaría constituido por un jefe, un juez principal y ayudantes.

Los lineamientos generales y el reglamento del torneo se tomarían y adaptarían del manual Fighter Weapons AF-335-25 del Department of the Air Force que incluía no sólo el uso y descripción del armamento, sino el planteo de problemas en el tiro, sistemas, armonización, especificaciones y procedimientos de ataque aire-aire y aire-tierra, balística de bombas y cohetes, una escala de calificaciones, etcétera.

Continúa en… ¡Que despeguen los jets!
Como se hace para conseguir fotos de la Dirección de Estudios Históricos? me comentaron que es muy dificil acceder a los archivos….habra que tener algun conocido ahi?
Que interesante ver la cantidad de fotos aportadas por la Dirección de Estudios Históricos de la FAA. Cuando antes para conseguir una había que pedirle autorización al Presidente de la nación.
Que hermosos recuerdos , los Sabre F86F , la famosa escuadrilla Cruz del Sur con asiento en la querida IV Brigada Aérea de Mendoza ….mucha nostalgia , lo que éramos y lo que podría haber sido hoy La Fuerza Aérea Argentina .., que nos pasó no …?? .