Sobrevuelo de la pista 17L antes de aterrizar en FIDAE 2018 (foto: Cristian Castro Marín).
Deteniéndose en la ubicación que tendría durante los días de exhibición estática (foto: Cristian Castro Marín).
Las prominentes antenas del sistema alerta radar a cada lado de la nariz del aparato (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Ingresando a la losa de FIDAE 2018 (foto: Kenneth Brown).
Más de una semana permaneció el B-52 en Chile (foto: Carlos Ay).
Recién aterrizado por la pista 35R, comienza la rodadura a la losa de FIDAE 2018 (foto: Carlos Ay).
Hablar del B-52 es hablar de historia: No solo de la historia aeronáutica por su longevidad y activa carrera de combate, sino porque es parte de la historia mundial por constituir un icono de la Guerra Fría, viviendo su momento máximo en octubre de 1962 durante la crisis de los misiles de Cuba.
Sus densas y hasta siniestras estelas de negro humo expelidas al despegar son sinónimo de alerta nuclear, aunque afortunadamente, toda su experiencia en combate se limitó (hasta ahora) al lanzamiento de armamento convencional.
Un avión cuya carrera operativa comenzó en 1955 y que probablemente volará unos 20 años más superando por lejos a otros sistemas de armas ideados para reemplazarlo.
Estirando las piernas después de un largo viaje (foto: Kenneth Brown).
Ruedas detenidas, comienzan los checks (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Ocupando todo el ancho de la calle de taxeo hacia FIDAE 2018 (foto: Carlos Ay).
Barksdale, hogar de la 2ª Ala de Bombardeo (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Barquilla designadora de blancos Sniper (foto: Luis Quintana Aranguiz).
El proyecto de re-motorización prolangará la vida de los B-52 remanentes por 20 años más (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Visitante habitual de cielos europeos para participar en despliegues de entrenamiento o exhibiciones como RIAT (Royal international Air Tattoo), fue el primer bombardero estratégico en visitar esta lejana feria aeronáutica.
En el año 1990 se efectuó la quinta edición de FIDAE y por primera vez este gigante apareció en los cielos chilenos.
La feria, que por ese entonces se efectuaba en su ubicación original, la Base Aérea El Bosque, recibió el sobrevuelo de este aparato, para después regresar a su base temporal, el aeropuerto de Pudahuel (actual Arturo Merino Benítez).
La insignia del Global Strike Command se aprecia en el timón del B-52 (foto: Carlos Ay).
Esta vista es similar a la única que muchos lograron captar del B-52 que nos visitó el año 2016, ya que no realizo una segunda pasada (foto: Cristian Castro Marín).
La luz del mediodía ayudó a captar perfectamente las formas del coloso en su arribo a FIDAE 2018 (foto: Cristian Castro Marín).
Tren de aterrizaje central, otra de las inusitadas características que hacen inconfundible a un B-52 (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Los dos enormes flaps que permiten llevar las 25.000 libras del B-52 hacia el suelo (foto: Luis Quintana Aranguiz).
“Libertatem defendimus”, el lema de la famosa 2a Ala de Bombardeo (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Fueron pasando las ediciones de FIDAE y las visitas de bombarderos B-1B Lancer (tres veces: 1992, 2006 y 2008) y B-2A Spirit (sobrevuelo en FIDAE 1996) nos dejaron la sensación que lo vivido en el año 1990 había sido una oportunidad única.
Sin embargo, transcurrieron 26 años para que sorpresivamente fuera anunciado su regreso como una de las atracciones de FIDAE 2016, lo que generó una gran expectación.
Las esperanzas de apreciar los majestuosos sobrevuelos de este aparato se vieron parcialmente frustradas ya que esa edición de FIDAE se caracterizó por los cielos cubiertos de nubes.
A mediados de la década del 70, la nariz del B-52 cambió para siempre incorporando sistemas infrarrojo FLIR y de televisión de bajo nivel de luz LLLTV (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Los heavies de la USAF tomándose la losa: B-52, KC-135 y C-17 (foto: Cristian Castro Marín).
Hermosura femenina y hermosura aeronáutica combinadas (foto: Cristian Castro Marín).
Apelando a su capacidad de frenado, aunque no fue necesario el uso de su vistoso paracaídas (foto: Carlos Ay).
Tantos contrastes entre el B-52 y el Boeing Stearman, pero algo en común: ¡Clásicos¡ (foto: Carlos Ay).
Al no tener su peso máximo, las alas solo se apoyan en una de las ruedas auxiliares, ubicadas en los extremos de cada ala (foto: Luis Quintana Aranguiz).
El domingo 2 de abril, fecha prevista para el sobrevuelo, amaneció con una persistente nubosidad baja en la cuenca de Santiago; lo que limitó la demostración a solo una pasada que tomó a la mayoría del público presente desprevenido y, para decepción general, el avión no volvió para repetir la maniobra (véanse «¿El regreso de la “caballería yanqui” a FIDAE 2016 anticipa un cambio en la relación de EE.UU. con la región?» y «FIDAE 2016 semana por semana, día por día«)…
Pero la suerte cambio este año: Nuevamente se anunció la visita del Stratofortress, pero esta vez como parte de la muestra estática y participando de todo el transcurso de la feria.
Si bien los primeros elementos del destacamento de la USAF comenzaron a llegar el viernes 30 de marzo, no fue sino hasta el martes 3, día de la inauguración, que finalmente llegó el avión y aterrizo por la pista 35R después de hacer una pasada sobre la pista 17R.
Ni siquiera los otros miembros de la USAF presente en su arribo, pueden evadir la atracción natural generada por el B-52 (foto: Cristian Castro Marín).
Las USAF planea tener al año 2022 los dos primeros B-52 re-motorizados, proyecto con un costo de mas de 1 billón de dólares (foto: Cristian Castro Marín).
Aligerado de su carga de combustible, el conjunto alar se escora en una de las ruedas auxiliares subalares (foto: Kenneth Brown).
Las 41 marcas de misión en el morro de este B-52, fabricado en 1961 (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Tren de aterrizaje central, otra de las inusitadas características que hacen inconfundible a un B-52 (foto: Luis Quintana Aranguiz).
Pod sniper vista trasera. En marzo del año 2013 comenzó la introducción de esta barquilla designadora para mejor las capacidades de empleo de bombas guiadas por laser (foto: Luis Quintana Aranguiz).
El aparato correspondía al serial number 61-0036, adscrito al 96th Bomber Squadron (96th BS o 96º Escuadrón de Bombardeo), con asiento en la base aérea Barksdale (Lousiana), la cual aloja a otros dos escuadrones conformando la famosa 2nd Bomber Wing (2nd BW o 2ª Ala de Bombardeo).
El aparato ostentaba en su nariz marcas de 41 misiones de combate y bajo sus alas portaba la barquilla designadora Sniper que incrementa las capacidades de designación de blancos.
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