En un mundo dominado por los cazas de quinta generación y los “drones” de combate, la simple mención de la marca “Skyhawk” sigue provocando respeto y simpatía hacia este caza liviano de ataque concebido en la década de 1950 para la aviación naval norteamericana de la Guerra Fría.
A más de sesenta años de su primer vuelo, el Douglas A-4 se mantiene activo y acumula seis décadas y media de méritos técnicos, operacionales y bélicos.
Entre ellos, el de haber operado con 10 fuerzas aéreas y aviaciones navales de cuatro continentes, mantenerse en producción ininterrumpida por 26 años (1953-1979) y participar en cinco conflictos bélicos (Vietnam, Atrición Israelí, Yom Kippur, Malvinas y Kuwait).
No menos interesante es que supo integrar dos escuadrillas acrobáticas institucionales (los “Blue Angels” de la Armada de EE.UU. y los “Black Knights” de la Fuerza Aérea de Singapur) y que logró por lo menos tres victorias en combate aire-aire, las que destacan que el diminuto “scooter” de Heinemann superó holgadamente sus especificaciones de diseño como un “mero” bombardero de ataque.
A-4s para todos los gustos
Esta noble aeronave tuvo buena aceptación en el mercado internacional debido a su simpleza de diseño y gran resistencia estructural.

(gráfica: Javier «Javo» Ruberto).
Independientemente de ser un avión naval concebido específicamente para operar en un ambiente embarcado, se adaptó fácilmente a las operaciones con base en tierra ya que, debido a su escasa envergadura (8,38 m), no necesitaba el complicado mecanismo de rebatimiento alar propio de los aviones navales.
La cantidad de aeronaves construidas durante más de 25 años garantizaron por décadas la facilidad de obtener repuestos y el apoyo logístico, rasgos que los hacían especialmente accesible para fuerzas aéreas con presupuestos limitados.
Cualquier nación que decidiera adquirirlo, no necesitaba realizar una erogación significativa para su compra y mantenimiento.
El tiempo también demostró que es muy adaptable a toda clase de modificaciones y modernizaciones, aspecto que se perfeccionó en las últimas décadas gracias a la miniaturización de sistemas y componentes electrónicos.
Además, como el gobierno de EE.UU. tampoco lo consideró un sistema de armas excesivamente sofisticado, nunca tuvo demasiadas trabas de orden político o militar para su exportación a los aliados extranjeros.
Prueba de todo esto es que de él se concibieron nueve y se construyeron seis versiones primarias y cerca de 40 variantes secundarias o evolutivas que fueron empleadas operacionalmente por siete fuerzas aéreas, tres aviaciones navales y una infantería de marina; o que bien fueron evaluadas (pero no adquiridas) por tantas otras fuerzas aéreas, aviaciones navales… ¡y hasta por el propio Ejército de EE.UU.!
“Nacido para el combate”
A menos de dos años de haber entrado al servicio activo con escuadrones aeronavales norteamericanos, el A-4 tuvo su primera oportunidad de probar sus capacidades en lo que hoy llamaríamos una “misión de paz”.
En el primer semestre de 1958, estalló la guerra civil entre musulmanes pan-arabistas influidos por el presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, y fuerzas del gobierno de Líbano, liderado por el cristiano Camille Chamoun.
A requerimiento de este último, EE.UU. y el Reino Unido intervinieron en El Líbano y Jordania, respectivamente, desplegando tropas para apoyar a los gobiernos locales prooccidentales en la que dio en llamarse la “Operación Blue Bat” (murciélago azul).
El contingente norteamericano estuvo integrado, entre otros, por portaaviones de la Sexta Flota del Mediterráneo que emplearon A4D-1 y A4D-2 en misiones de reconocimiento armado y como disuasión nuclear para un eventual “escenario de pesadilla” en el cual Líbano podría haber sido invadido por fuerzas extranjeras.
Seis años más tarde, los Skyhawks norteamericanos volvieron al combate para desarrollar misiones de ataque a objetivos terrestres, apoyo táctico, interdicción, supresión de defensas aéreas y combate aire-aire a lo largo de la Guerra de Vietnam, comenzando con los primeros ataques aéreos a Vietnam del Norte el 4 de agosto de 1964.
Los A-4s de la US Navy y los US Marines tuvieron participación protagónica en la guerra, operando desde portaaviones desplegados en el Mar de la China o bien desde bases aéreas norteamericanas en territorio de Vietnam del Sur.
Al inicio del conflicto, se utilizaron A-4B, C y E dotados de armamentos clásicos o convencionales, tales como bombas de propósitos generales, cohetes Zuni y misiles aire-tierra Bullpup de sus modelos iniciales.
Con la llegada de los A-4F, los Skyhawks comenzaron a utilizar armamentos de tecnología avanzada, tales como misiles antirradar Shrike, misiles aire-tierra guiados por TV Walleye, bombas retardadas Snakeye y bombas inteligentes de primera generación.
A la hora de la retirada norteamericana en abril de 1975, los Skyhawks totalizaban bajas significativas pero también alcanzaban la mayor cantidad de misiones de combate realizadas en ese teatro de operaciones por un sistema de armas norteamericano.
Coincidiendo con la entrada en servicio de los Skyhawks de segunda generación (A-4F), Israel recibió sus primeros halcones californianos en diciembre de 1967 y los desplegó para participar activamente en las guerras de Atrición y Yom Kippur (1969-1973).
En ambos conflictos, los A-4 israelíes estuvieron afectados a misiones de apoyo táctico, patrullaje de zonas candentes, supresión de defensas aéreas y combate aéreo, sufriendo bajas importantes pero contribuyendo significativamente a la supervivencia del Estado de Israel.
Bibliografía: “Armamento y Poder Militar – Tomo 2” (Editorial SARPE, España, 1983), “Compilación Malvinas” (Joaquín A. Boccazzi, Ediciones Gráfica Sur, Argentina, 2004), “Enciclopedia Ilustrada de la Aviación – Tomo 2” (Editorial Delta, España, 1982), “Gulf Air War Debrief” (Stan Morse/editor, World Air Power Journal, Gran Bretaña, 1991), “McDonnell Douglas A-4Q & A-4E Skyhawk” (Jorge F. Núñez P., Serie Aeronaval, Argentina, 2013) y “Revista Fuerza Aérea – Especial N° 6” (Editorial NG Press Publicaciones, España, 2000). Fuentes en Internet: Blog de las Fuerzas de Defensa de la República Argentina, Forgotten Jets, Fuerza Aérea Argentina, Skyhawk Association y Wikipedia. Reconocimientos: Carlos Ay y Harry Gann, historiador y fotógrafo de McDonnell Douglas, colaboraron con material fotográfico e informativo a este proyecto.
Próxima entrega:
«Del Atlántico Sur a Tormenta del Desierto y el Siglo XXI»