Nueva Zelanda adquirió 14 A/TA-4K en 1970 y 10 A/TA-4G excedentes australianos en 1984, los modernizó entre 1988 y 1991 al estándar local Kahu y los retiró del servicio en 01/2002. En la imagen apreciamos dos ejemplares de la partida inicial (foto: McDonnell Douglas vía Harry Gann, circa 1970).
Artilleros de la IV Brigada Aérea cargan una bomba Mk.82 en la estación subalar número 5 de un A-4C desplegado a la Patagonia durante la Guerra de Malvinas (foto: Fuerza Aérea Argentina, circa 05/1982).
Línea de vuelo de A-4Q de la Armada Argentina en la Base Aeronaval Río Grande durante el Conflicto del Atlántico Sur de 1982 (foto: Armada Argentina, circa 05/1982).
La V Brigada Aérea desplegó dos escuadrones de A-4P para integrar la Fuerza Aérea Sur y combatir en Malvinas (foto: Carlos Ay, Córdoba, 08/1984).
Nostálgica imagen que muestra un A-4G operando a bordo del HMAS Melbourne, último portaaviones de la Armada Australiana que pasó a retiro en 1982 (foto: vía Harry Gann, circa 1968).
A mediados de la década de 1970, Kuwait adquirió 34 ejemplares A-4M designados A/TA-4KU. Los 29 que se mantenían disponibles en 1991 participaron de la I Guerra del Golfo (foto: McDonnell Douglas vía Harry Gann, circa 1977).
La República Argentina utilizó estas aeronaves en forma intensiva en el llamado Conflicto del Atlántico Sur contra el Reino Unido.
En esta guerra no declarada, que se extendió entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, la Fuerza Aérea realizó 282 misiones de ataque contra buques y tropas terrestres británicos con aviones A-4B de la V Brigada Aérea y A-4C de la IV Brigada Aérea.
La Aviación Naval logró también contundentes resultados con los ataques de los A-4Q de la 3a. Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque.
Esos resultados, sin embargo, tuvieron costos elevados ya que, entre ambas fuerzas, se perdieron 22 aeronaves y 19 pilotos en combate.
Una década más tarde, durante la ocupación de Kuwait que Iraq inició el 2 de agosto de 1990, veinte A/TA-4KU kuwaitíes tomaron parte de la defensa del emirato petrolero y, ante el avance inexorable de las fuerzas invasoras, escaparon por Bahréin y se reagruparon en Dharhan, Arabia Saudita.
Un A-4L de Draken International decolando desde el aeropuerto regional de Fort Smith (Arkansas) con el capitán Dale “Snort” Snodgrass en los mandos (foto: Nick R. Thomas @ Airliners, 13/07/2012).
Dos A-4N de BAe Systems decolando desde Neuburg, Alemania (foto: Steffen Benter @ Airliners, 22/04/2010).
Un A-4C excedente de la Armada Norteamericana fue adquirido por el empresario argentino Fred Machado, quien encomendó su rehabilitación como “warbird” para representar un A-4Q de la Aviación Naval Argentina (Keith Charlot, Marana, Arizona, 05/2018).
Si bien no siguen volando con los Blue Angels, estos cuatro A-4F se conservan en el hall de entrada al National Museum of Naval Aviation en Pensacola, Florida (foto: Yu Cai @ Airliners, 16/12/2015).
Un A-4F del escuadrón VA-23 «Black Knights» expuesto en la cubierta del museo portaaviones USS Midway en San Diego, California, con marcas que dan cuenta de su aparente participación en la Guerra de Vietnam a bordo del USS Oriskany entre abril y noviembre de 1969 (foto: Patricio Runnacles, 17/03/2011).
Al llegar al final de sus vidas útiles, varios A-4 Skyhawk de la Fuerza Aérea Israelí fueron almacenados en terrenos anexos al museo aeronáutico de Hatzerim (foto Pablo Benveniste, 13/05/2013).
Durante la operación Tormenta del Desierto, que se extendió hasta enero de 1991, los Skyhawks kuwaitíes participaron activamente en misiones de ataque diurno; sufriendo una única baja durante la reconquista.
Los hombres detrás del Skyhawk
El Skyhawk fue concebido en la Douglas Aircraft Company, empresa formada por Donald W. Douglas en julio de 1921, creadora de la familia Douglas Commercial (DC-1 al DC-10) y constructora de aeronaves, embarcaciones torpederas y aviones anfibios para las fuerzas armadas norteamericanas.
En 1967, fue absorbida por McDonnell y pasó a formar parte de McDonnell Douglas, la que a su vez se fusionó con Boeing en 1997.
Entre sus primeros empleados figuraban Jack Vultee, John Northrop y Edward H. Heinemann, el “padre” del Skyhawk, quien nació en Saginaw (Michigan) el 14 de marzo de 1908.
El genio detrás del Skyhawk ingresó al departamento de diseño de Douglas en 1926, ascendió a ingeniero jefe en 1936 y a vicepresidente del Departamento Aviones Militares en 1958.
Edward H. “Ed” Heinemann (sentado a la izquierda) acompaña al teniente Gordon Gray (sentado a la derecha) en una conferencia de prensa que se realizó después que el piloto rompió con un A4D-1 el récord de velocidad en circuito cerrado de 500 km (foto: United States Navy, 17/10/1955).
Las tres primeras versiones del A-4 (A4D-1, A4D-2 y A4D-2N) se concibieron y construyeron en la planta de El Segundo, California (foto: Douglas Aircraft Company, circa 1955).
Montaje de fuselajes de A4D-2N (A-4C) en la planta de Long Beach, California. De tratarse, como presumimos, de los c/n 12882 a 12891, el tercero desde arriba sobrevive hasta nuestros días en el museo de la IV Brigada Aérea de El Plumerillo, Mendoza (foto: Douglas Aircraft Company vía Harry Gann, 19/01/1962).
Donald W. Douglas fotografiado junto con los almirantes Allen M. Shinn (EE.UU.) y G. J. B. Crabb (Australia) en la ceremonia de entrega de los A-4G Skyhawk adquiridos por Australia en 1966 (foto: vía Australian Fleet Air Arm Museum).
A mediados de la década de 1970, el Skyhawk alcanzó su mayor esplendor operando como el principal medio aéreo de combate de la Infantería de Marina norteamericana, lo que llevó a que sus pilotos desarrollaran y adoptaran un escudo que celebraba que “el A-4 es para siempre” (versión digital Javier “Javo” Ruberto sobre foto de fondo: United States Navy).
Con el renacimiento que el modelo experimentó a mediados de la década de 1960, Douglas decidió fortalecer la identidad de la marca con un logotipo que se haría famoso entre las tripulaciones de Skyhawks de todo el mundo, quienes adoptaron escudos de tela con este aguerrido halcón con tanques suplementarios en sus garras (escudo vía Carlos Ay sobre foto de fondo: Gabriel Luque).
Participó en el diseño y desarrollo del SBD Dauntless, AD Skyraider, D-558-1 Skystreak, D-558-2 Skyrocket, F3D Skynight, F4D Skyray, F5D Skylancer y A3D Skywarrior, entre otros.
Tras emigrar en 1962 a General Dynamics (hoy parte de Lockheed Martin), donde jubiló en 1973 mientras ocupaba la vicepresidencia corporativa de ingeniería, pasó los últimos años de su vida económicamente activa ejerciendo como consultor aeronáutico free lance.
En 1953, ganó el Trofeo Collier gracias al diseño del F4D Skyray y en 1978 se le otorgó la Medalla Guggenheim por su invalorable aporte a la nación.
En 1981 ingresó al Salón de la Fama de la Aviación Nacional y el 24 de mayo de 1983 recibió de manos del Presidente Ronald Reagan la Medalla Nacional de Ciencias.
Fue también designado piloto naval honorario, falleciendo el 26 de noviembre de 1991 a la edad de 83 años.
“La sabiduría”, según Edward H. Heinemann
Quienes lo conocieron en vida aseguran que “Ed” Heinemann era más que un simple diseñador de aviones.
«Ed» Heinemann y Rosario ‘Zip’ Rausa (capitán de la reserva naval norteamericana) publicaron en 1980 una biografía ilustrada del diseñador del A-4.
Era también hombre de familia, un ejecutivo astuto y un líder respetado a quien se atribuyen las siguientes reglas clave para tratar con personas:
Dile a tu gente qué se espera de ellos.
Avísales con anticipación aquellos cambios que los afectarán.
Hazles saber cómo les está yendo.
Dales crédito cuando se lo merecen, especialmente para el esfuerzo adicional o por un buen desempeño. Hazlo en caliente. No demores.
Aprovecha y utiliza las mejores habilidades de cada persona.
Esfuérzate por adelantarte al cronograma.
No desperdicies tiempo.
Si eres el jefe, dales guía, dirección y, lo que es más importante, respuestas decisivas a sus preguntas.
Asegúrate que la gente sepa dónde acudir para obtener respuestas.
Cuídate de los “políticos de oficina”.
Si tienes que elegir una persona para realizar un trabajo difícil, elige la que ya ha resuelto el problema o es capaz de hacerlo rápidamente.
Haz a los demás lo que esperas que ellos hagan contigo.
Muchos creen que están pensando cuando, en realidad, están reorganizando sus prejuicios. Cuidado con esa gente.
Respeta a los especialistas, aquellos que son maestros en una fase particular de cualquier operación. Pero ten cuidado con permitirles tomar decisiones de alto nivel.
Evita las reuniones de comités extensas.
Evita la parálisis por análisis.
Planifica anticipadamente.
Bibliografía: “Armamento y Poder Militar – Tomo 2” (Editorial SARPE, España, 1983), “Compilación Malvinas” (Joaquín A. Boccazzi, Ediciones Gráfica Sur, Argentina, 2004), “Enciclopedia Ilustrada de la Aviación – Tomo 2” (Editorial Delta, España, 1982), “Gulf Air War Debrief” (Stan Morse/editor, World Air Power Journal, Gran Bretaña, 1991), “McDonnell Douglas A-4Q & A-4E Skyhawk” (Jorge F. Núñez P., Serie Aeronaval, Argentina, 2013) y “Revista Fuerza Aérea – Especial N° 6” (Editorial NG Press Publicaciones, España, 2000). Fuentes en Internet: Blog de las Fuerzas de Defensa de la República Argentina, Forgotten Jets, Fuerza Aérea Argentina, Skyhawk Association y Wikipedia. Reconocimientos: Carlos Ay y Harry Gann, historiador y fotógrafo de McDonnell Douglas, colaboraron con material fotográfico e informativo a este proyecto.