Reequipamiento para la FAA ¿O para la RAF?

Los Deltas de la FAA están volando sus últimas horas disponibles y todavía no hay una decisión tomada sobre algún reemplazo concreto (foto: Guillermo Sentis).

Aunque ya hemos evaluado las posibilidades de reequipamiento que ha tenido la Fuerza Aérea Argentina (FAA) en el pasado cercano en El “nuevo” avión de combate para la Fuerza Aérea Argentina, sigue sin concretarse ninguna adquisición, en tanto la situación de la aviación de caza y ataque se sigue deteriorando con el paso del tiempo.

Aunque los esfuerzos del personal de la fuerza son importantes, y sin duda muy destacables, las posibilidades de mantener en vuelo a las aeronaves de la VI Brigada Aérea se van complicando cada vez más. En 2014 ya se dio por sentado que los A-4AR Fightinghawk de la V Brigada Aérea deberían ir ¿ocupando? el lugar vacante que van dejando los Deltas. Ante esa situación, el Área Material Río Cuarto ha tenido que redoblar sus esfuerzos para fortalecer la línea de vuelo puntana.

¿Nuevos proveedores?

Tras la caída de las negociaciones con España por los Mirage F-1M, la oferta israelí por Kfir C-10, y el incierto acuerdo por la incorporación de Saab J-39 Grippen fabricados en Brasil, el coqueteo del gobierno con países como Rusia o China, ha abierto la puerta a los rumores de toda índole.

El pasado mes de septiembre de 2014, saltaba la noticia en medios ingleses sobra las tratativas para la incorporación por parte de Argentina de 12 aviones de ataque Sukhoi Su-24 Fencer de origen ruso.

Tras la gira por la República Popular China de la presidente argentina Cristina Fernández de Kirchner, el periódico conservador Daily Express insiste con otra posibilidad que da por cierta: el acuerdo para la compra de 20 aviones de caza FC-1/JF-17 Thunder.

Provocadora portada del Daily Express con un remix de imágenes que no muestran nada concreto.

Lobby berreta

En un año electoral, la situación política y económica actual de la Argentina no hace imaginable que el gobierno esté pensando especialmente en realizar importantes inversiones estratégicas en el área de defensa. Más allá de que se pudieran estar llevando adelante diversas tratativas, pedidos de cotización, evaluación de ofertas de cualquier origen, etc., lo más probable es que una decisión de este calado quede para el próximo gobierno, que asumirá el 10 de diciembre de 2015.

En tanto, el origen de noticias de carácter cuasi incendiario para la opinión publica inglesa, como la compra de cualquier avión con capacidad ofensiva sobre las Islas Malvinas, no tiene otro origen que el mismo del público al cual van dirigido: el contribuyente inglés.

Aunque la economía británica sigue siendo una de las más importantes del mundo, desde hace ya muchos años se le hace difícil digerir el importante gasto en materia de defensa que debe afrontar para mantener sus rancias aspiraciones imperiales. A lo largo de los años, los recortes dentro de la órbita del Ministerio de Defensa británico se han ido sucediendo sistemáticamente, se han puesto en duda numerosísimos programas de modernización e inversión, en tanto el país se ha visto envuelto en larguísimos conflictos en Irak y Afganistán que no han resuelto nada.

El desinterés por esos conflictos contribuye a una visión negativa sobre la intervención del país en ellos, y por tanto del gasto que implican dichas operaciones. En ese sentido, podría llegar a pensarse que lo que realmente le preocupa al súbdito inglés es el propio territorio del Reino Unido y sus posiciones coloniales. Allí es donde pretende operar el lobby mediático, asustando al ciudadano común con falsas amenazas sobre un pseudo rearme argentino.

Quien siga la información que publican los medios británicos, habrá comprobado que no es la primera vez, ni será la última, que se azuza a los ingleses de a pie con supuestos entrenamientos belicosos en la Patagonia y el Mar Argentino, o fantasmales rearmes argentinos. Simplemente es propaganda de consumo interno para los británicos, aunque el actual gobierno argentino también ha sabido acudir a esos métodos cuando le interesa desviar la atención de temas coyunturales que generan malestar en la población argentina.  

La presión mediática británica está claramente orientada a favorecer una opinión favorable para con el gasto en material militar, en un momento en que para el Reino Unido, como para toda la OTAN, se tensa la situación con una Rusia que saca pecho en la disputa territorial ucraniana.

Para el ver el reequipamiento de la FAA, seguramente tocará esperar. Para ver el de la RAF, no tanto.


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