Segunda entrega del congreso aeroportuario argentino

Acto de apertura del Segundo Congreso Nacional de Aeropuertos (foto: Pablo Luciano Potenze).

En la Argentina, hasta la privatización de los aeropuertos, éstos eran una figura bastante borrosa, que todos sabíamos que estaban allí y presumíamos que estarían siempre allí, sostenidos por la Fuerza Aérea, para la que eran una parte del poder aeroespacial de la nación.

En realidad las cosas no eran tan así, porque había otros actores y era evidente que para seguir adelante, por lo menos, era necesario un sinceramiento de los presupuestos.

Sin solucionar muchas cuestiones de fondo, en 1998, se decidió privatizar y, de la noche a la mañana, se empezó a percibir el tema de otra manera. El cambio fue notable y, unos años después, ocurrió algo que nadie hubiera imaginado hace un tiempo: empezaron a organizarse en el país congresos sobre aeropuertos. Es una noticia alentadora.

Airport Show Argentina

Los medio que colaboraron con la difusión del congreso (foto Pablo Luciano Potenze).

Con el inexplicable título de “Airport Show Argentina”, y el más lógico subtítulo “El aeropuerto: Un proyecto estratégico” la actividad se desarrolló en el hotel Hilton de Buenos Aires entre el 23 y el 24 de octubre pasados.

La idea rectora de la organización parece haber sido posibilitar que en un solo lugar todos los actores involucrados expusieran su verdad configurando un temario completo (ver programa del congreso). Como no podía ser de otro modo, queda abierta la discusión sobre si el temario y la elección de los expositores fue la opción más correcta.

La realidad nos dice que faltaron voces importantes y que el temario, al final de todo el proceso, estuvo más a favor del lucimiento de los expositores que de la presentación de ponencias o la generación de debates, que en más de un caso fueron prolijamente evitados.

El programa

Una primera lectura del programa da la impresión de que se incluyeron todos  los temas del momento, pero en seguida se advierte que varios, quizás los más urticantes, no figuraron. No se habló de financiación, preservación del medio ambiente, tarifas, cuestiones laborales y otros. Fundamentalmente, no estaba en la agenda el desarrollo de una política aerocomercial a largo plazo, sin la cual es imposible pensar en el desarrollo de los aeropuertos.

Los expositores

Según el programa impreso —que se cumplió con bastante precisión aunque hubo algunos cambios de último momento— se previeron ocho paneles y una conferencia, con un total de 36 disertantes, más un acto de presentación.

Del total de expositores, el 67% representó al Estado en sus diversas variantes, 14% a entes mixtos, 14% a entes privados y 6% a organismos internacionales. A partir de esta realidad matemática podría plantearse la pregunta de cuánto se privatizó el sector o, más sutilmente, cuál fue la ideología del congreso.

Categoría Organismo Expositores Porcentajes % total
Estatales ORSNA 5 14 67
PSA 4 11
ANAC 6 17
AFIP 1 3
Migraciones 1 3
SENASA 1 3
Univ- Ezeiza 1 3
CIPE 1 3
UNLP (1) 1 3
SEAE (2) 1 3
Comité FAL (3) 1 3
Tucumán Turismo 1 3
Mixtas >AA2000 2 6 14
>AIR (4) 1 3
>TCA (5) 1 3
>INPROTUR 1 3
Privadas UMET (6) 1 3 14
CAT (7) 1 3
Prosegur 1 3
London Supply 1 3
ICAPA (8) 1 3
Internac. IATA 1 3 6
AIC (9) 1 3

(1) Universidad Nacional de La Plata.
(2) Sistema de Emergencias Aeroportuaria (Municipalidad de Ezeiza).
(3) Comisión Nacional de Facilitación del Transporte Aéreo Internacional.
(4) Aeropuerto Internacional de Rosario.
(5) Terminal de Cargas Argentina (ex Edcadassa).
(6) Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, dependiente del sindicato SUTERH.
(7) Cámara Argentina de Turismo.
(8) Instituto de Capacitación Asociación Personal Aeronáutico.
(9) Airport Council International.

Después de ver quiénes estuvieron es interesante analizar quiénes no estuvieron y podrían haber estado.

El primer gran ausente, a mi juicio, fueron los pasajeros. Es cierto que son muy difíciles de identificar y que no hay en el país asociaciones concretas que los representen, pero, con más de 15 millones de integrantes, se trata del sector más importante de la actividad. Sin pasajeros no hay aeropuertos.

Tampoco estuvieron los dadores y receptores de carga, que tienen una categoría análoga a la de los pasajeros, y sí son fáciles de identificar.

En un plano distinto, y con algún matiz, no se escuchó la voz de los trabajadores. Podría decirse que el congreso estuvo organizado por Atega, que es una organización de trabajadores pero, seamos realistas, no es un sindicato ni nada que se le parezca, y más de un asistente se preguntó en éste y en el anterior congreso ¿Qué es Atega? La página web da algunas pistas.

La sindicalización del personal aeroportuario es un problema vigente, que a nuestro juicio no debería haber faltado en un congreso equilibrado.

Los operadores aéreos y los arrendatarios de espacios en los aeropuertos tampoco fueron convocados. Son los principales clientes empresarios directos del sistema y seguramente deben de tener algo que decir.

Tampoco se vieron los pequeños aeródromos. En todo el continente hay movimientos importantes en el sector de la aviación general y deportiva, que no estuvieron reflejados en el congreso.

También hubiera sido interesante la presencia de entidades ambientalistas. Teniendo en cuenta la ubicación del aeropuerto de Ezeiza, la visión de los responsables de la cuenca Matanza-Riachuelo es un tema prioritario.

Las exposiciones

Con los antecedentes descriptos, el libreto de casi todas las exposiciones fue el mismo. Representantes de alguna repartición pública hicieron promoción de su repartición, a veces con un video institucional que podía no tener nada que ver, a veces con una presentación Power Point multiuso que podría haber funcionado en cualquier otro ámbito.

El mensaje, para cualquier espectador incauto, debería haber sido “esto es una maravilla”, que bien funcionan todos los engranajes del sistema aeroportuario argentino”, algo así como la expresión de la idea del aviso de Aeropuertos Argentina 2000 que decía “si estás orgulloso, vamos bien”, algo que algún expositor dijo, sin reparar en que esa película, en el fondo, muestra lo que quizás piense el público infantil.

Por supuesto hubo excepciones. En primer lugar, la conferencia de Patrício Sepúlveda, de IATA, que planteó la posición actual de la institución en el sentido de mejorar la atención al pasajero y simplificar los procedimientos porque —aclaró— el pasajero distendido está contento y gasta más en el aeropuerto. Toda una filosofía.

La presentación del Aeropuerto Internacional de Rosario, sugirió que, con terribles complicaciones, puede haber otro paradigma para administrar aeropuertos en la Argentina.

Un caso especial fue la mesa de turismo. Si bien participaron entidades públicas y privadas, fue lo más parecido a la palabra de los clientes, y hubo algunas quejas a los servicios brindados a los pasajeros. Entre otras cosas, se planteó que no tienen sillas donde sentarse.

A modo de conclusión

Después de escuchar todas las alocuciones un observador desprevenido podría pensar que todo funciona bien en el sector aeroportuario argentino. De diversas maneras, cada actor involucrado pasó su aviso y al final todos aplaudimos. Como diría un especialista en autoayuda, reinó el pensamiento positivo.

Enrique Fabrizio Presidente de Atega fue el encargado de cerrar el Segundo Congreso e invitar a los presentes a la Tercera edición que se realizará el año próximo (foto: Pablo Luciano Potenze).

Como todas las mesas empezaron con retraso, algunos oradores debieron acortar sus exposiciones, y la tanda de preguntas muchas veces debió suspenderse por ese motivo. No hubo ningún debate, ni pudo haberlo habido como consecuencia de cómo se hizo la organización de las actividades.

Podrá discutirse si eso fue un congreso. Quizás el formato se pareció más a una muestra de una parte del sector. En el fondo eso es coherente, ya que fuimos convocados a un Airport Show.

La parte de exposición en stands fue muy pequeña. Los aeropuertos tienen miles de proveedores nacionales e internacionales que no se dieron por aludidos. Es extraño, porque cuando hay negocios a la vista estas actividades son muy convocantes.

Al lado del estrado había una serie de banderas de otros países, pero sólo hubo banderas. Fue un congreso nacional, como estaba anunciado, que dejó cierta nostalgia de presencia internacional para comparar nuestra realidad, por lo menos, con la de nuestros vecinos.

Hay que reconocer que la actividad estuvo orientada hacia los aeropuertos “grandes”, dejando de lado los pequeños aeródromos usados por la aviación general. Es una posición válida, que, más allá de su oportunidad, sirvió para dejar afuera a una industria nacional —que existe— de elementos para aeropuertos que tiene un aceptable nivel de desarrollo y puede en el futuro encarar proyectos más ambiciosos.

Según se anunció, el año próximo se continuará con la iniciativa, cambiando el nombre por Expo Aeropuertos (¡Increíble, en español!). El término sugiere que se profundizará el concepto de muestra. Sería muy positivo que se revise también el concepto académico.


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