Si se miran los números del tráfico, 2015 no fue un mal año para el transporte aéreo argentino, ya que hubo un crecimiento global de algo más del 7%, compatible con el de la región. Pero si se analizan los costos de estos resultados resulta claro que hay problemas. 2015 fue el último año de un sistema que, desde la estatización de Aerolíneas/Austral en 2008, planteó que la empresa estatal debía ser un monopolio, y para ello luchó contra todos para posicionarse como la única empresa aérea argentina. El único rival de fuste fue LAN, que no pudo ser avasallado ni pudo crecer y, cuando el kirchnerismo perdió las elecciones generales, quedó claro que esa guerra había terminado. A partir de ahora comenzará un nuevo tiempo.