Tenemos estadísticas

En 1988 el INDEC comenzó a publicar estadísticas continuadas de la actividad aerocomercial argentina, rutina que se mantuvo hasta octubre de 2015, cuando la serie se interrumpió abruptamente. Por otro lado el ORSNA publicó estadísticas aeroportuarias, que son otra cosa, desde 2001.

Después de un año y medio sin información, en abril último la EANA y la ANAC publicaron sendos informes sobre el tema, al que se sumó el correspondiente al ORSNA, que estuvo disponible en la misma fecha. Unos días después la ANAC agregó un trabajo sobre puntualidad. Las tres agencias dependen del mismo ministerio, Transportes).

Las estadísticas aeronáuticas

Las primeras estadísticas publicadas sobre transporte aéreo en la Argentina las hicieron las empresas de aeronavegación. No se sabe qué metodología utilizaron y, en ciertos casos, tampoco se sabe bien qué midieron. A veces se encuentran incongruencias comparando series como, por ejemplo, la imposibilidad de transportar los pasajeros declarados en los vuelos declarados y cosas por el estilo. A partir de los años treinta el Correo y el Ejército publicaron algunos datos. El actor siguiente fue la Fuerza Aérea, que se hizo cargo del tema a mediados de los años cuarenta y que, con diversos formatos, publicó información. Después de 1983 fue misión la Dirección Nacional de Transporte Aéreo, en sus diversas jurisdicciones.

Durante todos estos años no hubo una continuidad metodológica ni de objetivos, algo inevitable porque el transporte aéreo cambió con el tiempo, al igual que los intereses de los participantes y los sistemas de medición. El correo y las empresas de los primeros tiempos estaban más preocupados por el tema postal, los pasajeros vinieron después, y la carga mucho después. El tema de la nacionalidad de los operadores tiene alguna confusión de origen y así podríamos mencionar muchos otros condicionantes.

A partir de que la Fuerza Aérea se hizo cargo del tema se notó una tendencia a tener estadísticas más profesionales y, sobre todo, uniformes. Con la llegada del INDEC la información fue algo más limitada, pero es posible hacer series coherentes que abarquen esos casi treinta años.

El INDEC

Tapa del primer trabajo publicado por el INDEC, en 1988, sobre estadísticas aerocomerciales (colección PLP).

El INDEC tiene la función específica de llevar estadísticas nacionales de todo tipo. Comenzó a publicar series referidas al transporte aerocomercial en 1960, con algunos saltos de continuidad. A partir de 1988 hay una serie realmente continua que, al principio, fueron unos libritos de tapas amarillas, después ediciones fotocopiadas, luego se incluyeron en una publicación denominada INDEC Informa, y en los últimos tiempos formaron parte de una publicación digital llamada Servicios públicos, cuya última edición corresponde al 30 de noviembre de 2015 y contiene la información de octubre.

Toda esta información, que se publicaba relativamente rápido, era provisoria, Con el tiempo el Instituto emitía sus valores más ajustados, que se incluían en los Anuarios Estadísticos de la República Argentina que, hasta hace poco, publicaban información más completa, aunque atrasada. En la última edición (2015) no hay nada sobre aviación, pero muchísimo sobre turismo. Con paciencia, todo esto se puede encontrar en internet.

En términos comparativos históricos, la información del INDEC sobre aviación y transporte ferroviario es aceptable, pero es pobre o inexistente con respecto a los modos fluvial, marítimo y automotor.

Las series aeronáuticas que sobrevivieron a lo largo de todos estos años, hasta octubre de 2015 son pocas, pero fundamentales. Están expresadas mes a mes, totalizadas por año y categoría y consideran exclusivamente el transporte aéreo regular:

En los tiempos en que el papel imperaba, INDEC informa, que se empezó a publicar en 1996, fue una de las mejores creaciones del instituto (colección PLP).
  • Pasajeros domésticos.
  • Pasajeros internacionales transportados por empresas argentinas.
  • Pasajeros internacionales transportados por empresas extranjeras.
  • Toneladas de carga doméstica transportada por empresas argentinas.
  • Toneladas de carga internacional transportada por empresas argentinas.
  • Toneladas de carga internacional transportada por empresas extranjeras.

Los datos definitivos, en planillas Excel, correspondientes al período 1993-2015, hoy pueden bajarse del INDEC.

Con menor continuidad hay información, muy desactualizada, sobre el tráfico entre aeropuertos, y países, combustible consumido, personal ocupado e ingresos de las empresas.

Las fuentes que declara el organismo, cuando declara fuentes, son la encuesta del INDEC y la DNTA y, desde mediados de 2014, la ANAC. Oficiosamente se sabe que el fondo de la información eran declaraciones juradas.

El ORSNA

El ORSNA depende del Ministerio de Transportes, y su función es entender en los asuntos relacionados con los aeropuertos del llamado sistema nacional, que en la actualidad son 55 según las estadísticas del ORSNA y 52 según la lista publicada por el ORSNA en su página web.

La institución edita una estadística de aeropuertos, orientada a lo que pasa por ellos y no a los pasajeros o mercancías transportados en sí. Los elementos censados son, para cada aeropuerto:

  • Pasajeros domésticos, internacionales y en tránsito.
  • Carga doméstica e internacional.
  • Movimiento de aeronaves (despegues y aterrizajes).

Como se puede ver es información distinta y complementaria de la de los informes del INDEC aunque, hilando fino, hay relaciones entre ambas series.

No es mucha información, pero está todo lo básico que tiene que estar, presentado de modo claro y sin pretensiones estéticas o de diagramación. La única crítica que puede hacérsele es que, salvo los dos últimos años, no hay un total de cada categoría, y que el formato del archivo no permite copiar los datos directamente para procesarlos en una planilla de cálculo.

El ORSNA, además de sus estadísticas, publica un anuario donde describe su gestión (captura de internet).

Adicionalmente, el ORSNA publica un anuario, que es más bien una memoria de sus proyectos y realizaciones. El único publicado hasta ahora abarca el período 2013-2015.

La ANAC

Al igual que otros organismos similares en el mundo, la ANAC entiende en este tema. Acaba de hacer su primera publicación, un fascículo digital de veinticuatro páginas, titulado Estadísticas aeronáuticas de Argentina.

Portada del trabajo estadístico de la ANAC (captura de internet).

La introducción informa que el trabajo fue realizado por la Dirección de Estudios de Mercado y Estadísticas, lo que aparentemente es la oficina específica para esto, pero se destaca que la información procede del Sistema Integrado de la Aviación Civil (SIAC)[1]. Esto es un cambio importante frente al sistema de declaraciones juradas.

Además se hacen algunas consideraciones sobre los objetivos que se fijó la repartición para hacer el trabajo, y se dan las ineludibles definiciones mínimas (excesivamente mínimas) sobre la terminología utilizada.

La primera conclusión es que, con respecto a lo que teníamos hasta ahora, el cambio es fundamental, porque tenemos mucha más información, y ésta está bien presentada en tablas y gráficos.

Pero, aunque la cantidad de datos es mayor, faltan dos cosas importantísimas:

El INDEC discriminaba el tráfico internacional de empresas argentinas y extranjeras, lo que permitía estimar la participación de la bandera argentina en el total de este tráfico. Es un dato importante y, en un momento como éste, en el que se espera el ingreso al mercado de nuevos operadores locales y foráneos, nos cierra la posibilidad de saber rápidamente cómo evoluciona el tema más discutido de esta hora que es, precisamente, la participación de la bandera argentina.

La otra falta está relacionada con la carga aérea. En todo el informe no hay ninguna referencia sobre este tema.

Otra cuestión que hace diferencia es que el INDEC, limitado por el secreto estadístico definido en el artículo 10º de la ley 17.622 (de 1968) no informaba sobre la actividad de las empresas, limitándose a publicar los totales de cada categoría. La ANAC, aparentemente no afectada por esta norma, hace hincapié en la actividad de cada compañía haciendo pública su producción con bastante detalle. Es una vuelta a los criterios que tenía la Fuerza Aérea y anteriores.

Como norma aparentemente general (no está escrito de manera expresa en ningún lado) el documento reseña por separado la actividad de transporte aéreo regular y no regular, pero hay algunos datos que se refieren a un total que incluye otro tipo de operaciones. Es una cuestión a ajustar.

Sucesivamente se analizan diversos parámetros para 2015 y 2016, en casi todos los casos con tablas y gráficos para los años 2015 y 2016:

  • Participación porcentual de las empresas en los mercados doméstico e internacional, (pasajeros y frecuencias voladas), para empresas de gran y pequeño porte. Son todos datos que antes no se publicaban.
  • Cantidad de operaciones (incluye trabajo aéreo, vuelos de escuelas y adiestramiento, vuelos de transporte regular y no regular).
  • Cantidad de pasajeros (en vuelos de transporte regular y no regular, doméstico e internacional, sin discriminar bandera).
  • Actividad de los aeropuertos principales (por cantidad de operaciones).
  • Operaciones por empresas (sólo argentinas).
  • Rutas con mayor cantidad de pasajeros (todas tienen cabecera en Aeroparque).

Todos los datos están anualizados, pero algunos se desglosan por mes o por trimestre.

Tiene 24 páginas, que están foliadas. En cuanto a lo formal, la presentación es buena, tanto para la lectura en papel cuanto en pantalla. La diagramación es algo apretada, pero no es grave. Un detalle positivo no menor es que las tablas se pueden copiar para hacer un copy/paste en búsqueda de otras conclusiones.

Pero fallan algunas cosas. La primera es que falta un índice y la segunda es la pobreza de las consideraciones generales, donde faltan varias definiciones indispensables para entender algunas cosas. No está claro qué es una aeronave de pequeño porte ni qué es un servicio comercial, y hay una simplificación o reducción en el análisis de los vuelos no regulares que, si bien se dice que se hace en función de cuestiones coyunturales, puede ser muy complicada para el manejo futuro de las series estadísticas.

Unos días después, la ANAC dio a conocer su primer índice de puntualidad, correspondiente al primer trimestre de 2017. Está dividido en dos capítulos (Cabotaje e Internacional) y simplemente indica un número porcentual para cada empresa y la cantidad de vuelos considerados para cada una de ellas. Por razones metodológicas, las únicas compañías que pudieron entrar en la encuesta están asentadas en el continente americano (las de otros lugares no llegan al mínimo número de vuelos establecidos).

La EANA

La Empresa Argentina de Navegación Aérea, una sociedad que por ahora depende del Ministerio de Transporte, sin que nadie sepa por qué, ha decidido competir con la ANAC y, también a fines de abril, lanzó al ruedo sus estadísticas, realizadas con criterios distintos de las dos anteriores. El trabajo incluye informes mensuales, que comenzaron en agosto de 2016, y uno anual de 2016.

Portada del trabajo estadístico de la EANA (captura de internet).

Es de destacar que entre las funciones asignadas a la empresa por la ley que la creó (27.161, del 30 de julio de 2015), no está la de confeccionar estadísticas aeronáuticas.

El trabajo se abre con unas pocas notas metodológicas, que tienen problemas con las definiciones, similares a los de la ANAC. No hay un siglario. Se declara como fuente de la información el Sistema Integrado de Aviación Civil (SIAC), la misma fuente de datos consignada por la ANAC.

Pero aquí aparece una cuestión nueva, que es que el estudio sólo considera los vuelos con origen y/o destino en los aeropuertos bajo responsabilidad de EANA, lo que significa que no están comprendidos en el mismo los tráficos de Tandil, El Palomar, Reconquista, Villa Reynolds, Moreno, Río Cuarto, Termas de Río Hondo, Río Gallegos y Sauce Viejo. Esto limita considerablemente el alcance de la publicación, y le quita la validez nacional que tienen las del ORSNA y la ANAC.

Hipotéticamente, el documento abarca todos los vuelos civiles, de transporte comercial, de trabajo aéreo y privados.

La primera parte se denomina Resultados 2016. Comienza mostrando tablas en las que se consignan cantidades de vuelos y de pasajeros, para los años 2014, 2015 y 2016, distinguiendo cabotaje, internacional, regular y no regular y comercial y privado. Para el cómputo de los años completos las cifras se expresan como promedios mensuales (el total sale de multiplicar por 12), un criterio no usado hasta ahora en ninguna estadística aérea argentina, que trae más confusiones que certezas.

A continuación hay una serie de gráficos sobre particularidades de la producción, algunos innovadores, como vuelos por día, mes y semana, o promedio de vuelos por hora, pero la forma de presentar la información gráfica, sin tablas con las cifras, complica la apreciación. También hay problemas con las referencias.

Más claro es lo que sigue, donde se analizan vuelos y pasajeros por aeropuerto, pares de ciudades, y tipos de aeronaves.

El análisis de la producción por empresa plantea de modo dramático la problemática del multinacionalismo de la actividad, porque no diferencia a LAN-Argentina de LATAM, LAN Airlines o las otras LAN, que al día de hoy son empresas distintas, que vuelan con códigos distintos y reglas de nacionalidad distintas. El organismo, siguiendo el marketing de la compañía, ha preferido englobar todo en el genérico LATAM. TAM, que todavía opera con sus códigos en el país, no existe ni existió en este informe.

Finalmente hay información sobre demoras, que se refiere solamente a las que son atribuibles al control del tránsito aéreo, a cargo de EANA, lo que arroja resultados que no se pueden generalizar ni comparar.

La segunda parte es el Anuario Estadístico, que analiza la evolución de varios parámetros a partir de 2001. Dado que EANA fue creada en 2015 y el SIAC también tiene pocos años, hubiera sido honesto indicar de dónde se tomó la información anterior, pero no está consignado. Tampoco aclara si vale para todo el sistema o solamente para los aeropuertos donde actúa EANA.

Esta sección es fundamentalmente gráfica, sin tablas que la respalden, lo que hace decididamente complicado entender algunas cosas. Es una lástima, porque hay mucha información sobre la producción de las diversas compañías que actuaron en los últimos diez años que nunca fue publicada.

La información que tiene la página 35 del trabajo de EANA es una buena muestra de las complicaciones que tiene el lector para interpretar la información. Más allá de la falta de una tabla que reúna los datos, hay dificultades para identificar qué es qué en este universo azul, negro, gris y rojo, que pretende individualizar trece parámetros distintos según el color.

El trabajo de EANA es el más largo de todos, ya que tiene 57 páginas, que no están foliadas. La presentación es buena, con las salvedades sobre la dificultad que hay para comprender algunos datos y la falta de tablas.

Al igual que el texto de la ANAC, no dice una palabra sobre carga aérea.

El fondo de los números

Es fundamental que un país que pretende tener un transporte aéreo serio tenga estadísticas confiables. La Argentina viene de un año y medio sin ellas, y la decisión de hacerlas y publicarlas es, independientemente de todo, una buena noticia.

Pero hay algunos temas sobre los que es conveniente llamar la atención.

En primer lugar, cualquier trabajo estadístico serio que analiza un tema que viene siendo registrado con anterioridad, debe dedicar un capítulo importante al empalme de las series. Nada de esto se ve en los análisis de la ANAC y la EANA, que están presentados como fundacionales.

De todos modos, para el caso de la ANAC, dado que la fuente de los números del INDEC, en los últimos años, fue la propia ANAC, suponemos que las series empalman automáticamente. Así, los números serían los que se ven a continuación:

Empalme de las cifras calculadas por el INDEC entre 2001 y 2014 con las de la ANAC en 2015 y 2016. Corresponde a pasajeros de vuelos regulares.

Distinta es la situación de la EANA. Si miramos la serie histórica propuesta en su documento, veremos que el dibujo es muy parecido al de INDEC/ANAC, pero los valores son distintos:

Serie histórica publicada por EANA. La forma de las curvas es muy parecida a la de INDEC/ANAC, pero las cifras son distintas.

La aparición, al mismo tiempo, de tres estadísticas originadas en el mismo ministerio con valores distintos ha dado lugar a muchos comentarios risueños y no tan risueños, y a muchas explicaciones.

En el fondo el problema fue que tanto la ANAC como EANA, pensaron que estaban haciendo un trabajo fundamental en un sector en el que nada de lo que se había hecho hasta entonces tenía valor. Por eso sintieron que tenían libertad para hacer las cosas según su leal saber y entender. Lo concreto es que midieron cosas distintas, porque necesitaban para su trabajo tener datos distintos, y de ahí las diferencias, que no son extremas como números, pero sí son inaceptables en un sistema que, con bastante soberbia, nos machaca todos los días con un mensaje acerca de su eficiencia, superior a todo lo conocido.

En el país estamos medianamente acostumbrados a estas cosas, pero me pregunto cuál puede ser la reacción de un investigador extranjero frente a la realidad de tener que compaginar tres estadísticas distintas hechas con criterios distintos.

Mucho más lógico hubiera sido que el Ministerio de Transporte se hubiera hecho cargo del tema produciendo datos de los que se pudieran extraer las series que cada organismo puede requerir para su uso particular. De este modo se hubiera evitado gran parte de la confusión.

Otra cuestión, realmente asombrosa, es que no se diga una palabra sobre el transporte de cargas en ninguno de los dos informes.

Ambos trabajos son flojos en materia de consideraciones metodológicas y referencias. No hay ningún siglario y el uso de un lenguaje técnico coloquial argentino (ni siquiera OACI) hace difícil la comprensión de varios puntos.

Un tema adicional, que requiere atención, es la categorización de los vuelos a los efectos de las estadísticas. Hasta ahora se recogía la producción comercial de transporte regular, pero eso es una parte del total. En los documentos a que hacemos referencia se consignan otros tipos de vuelos, (no regulares, de trabajo aéreo, privados), con la condición de que hayan sido registrados por el SIAC, pero sabemos que hay otro mundo que también vuela (aeroclubes, aeroaplicadores, privados) que tiene un registro muy marginal. Poner en orden este tema sí será una tarea fundacional.

El último detalle, que parece menor pero que es un fuerte indicador sobre la cultura que se vive dentro de las instituciones aeronáuticas, es la de las siglas usadas para referirse a los aeropuertos. Internacionalmente existen dos juegos de siglas para esto: el de IATA, que se usa en el ámbito comercial (EZE, AEP, COR, MDZ), y el de OACI, preferido en los ambientes técnicos (SAEZ, SAEP, SACO, SAME). En la Argentina, hace muchos años, la Fuerza Aérea creó otro código propio, que era el que se usaba dentro del Comando de Regiones Aéreas. Tanto ANAC como EANA, en varias oportunidades, usan la antigua nomenclatura del Comando de Regiones.


Nota:

[1] El SIAC (Sistema Integrado de la Aviación Civil), que no está debidamente definido ni informado en la página web de la ANAC, es un sistema que recoge información sobre todos los vuelos que se hacen en el país. Teóricamente, cada responsable debe registrar datos básicos sobre cada vuelo antes de despegar y después de aterrizar, con lo que se configura una base de datos que dispone, en tiempo real, del inventario de la actividad aérea. No debe confundirse con su parónimo con “C”, el Centro de Instrucción de Aeronáutica Civil (CIAC).


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