
FLYING COURSE 2022-3
La plataforma de la Base Aérea de Albacete rebosa actividad. Son las 12 de la mañana del 22 de septiembre y bajo un sol de justicia el personal de tierra prepara minuciosamente las aeronaves que en poco menos de tres horas saldrán a volar unas de las misiones que han de superar las tripulaciones para ser graduados en el Tactical Leadership Programme (TLP).
El Coronel Luis Alberto Martínez Ruiz, actual Comandante del TLP, nos recibe en la sala de conferencias que el Ala 14 ha cedido amablemente en esta ocasión ya que las instalaciones del TLP están totalmente ocupadas por la actividad diaria del curso. Apoyado por las explicaciones de oficiales de la RAF y de la USAF el Coronel desgrana los entresijos del Flying Course (FC) 2022-3.
LOS PARTICIPANTES
Si bien la situación geopolítica y los compromisos internacionales no han permitido la presencia de clásicos como la Armee de l’Air y de la Luftwaffe, esta edición ha contado con un número de asistentes óptimo (el ideal es entre 22 y 30 aeronaves en el Blue Air). El Blue Air está formado por 24 aeronaves pertenecientes a Bélgica (F-16), Dinamarca (F-16), España (Eurofighter), USAF Europe (F-15E y F-35) y US Navy (F/A-18E y F/A-18F). La presencia de aviones de 5ª Generación, los F-35 de la 48th Fighter Wing de Lakenheath supone un notable respaldo al TLP. Por una parte se despejan algunas dudas que surgieron cuando se desplazó a Amendola uno de los FC de 2018 en el que participaron los F-35 de la Aeronautica Militare Italiana.
Por otro lado supone una confirmación del compromiso que la USAFE tiene con el TLP. Si bien en ediciones anteriores los F-35 de la USAF habían hecho acto de presencia como Red Air, es ahora cuando definitivamente se encuadran en el grueso del curso con el resto de naciones participantes en el Blue Air.
En cuanto al perfil de las misiones, la evolución del «syllabus» del TLP es continua y año tras año se van incorporando nuevas técnicas, tácticas y escenarios. En esta ocasión el grueso de las misiones de supresión de defensas aéreas enemigas o SEAD (Suppression of Enemy Air Defenses) ha sido encomendado a los F-35 de la USAFE.
La llegada de los aviones de 5ª Generación permite trabajar con más énfasis el incremento de la interoperabilidad entre las diferentes fuerzas aéreas. Las capacidades de estas aeronaves son diferentes a las de los aviones que habitualmente forman parte de los FC y eso hace de factor multiplicador de fuerza en las COMAO (Composite Air Operations) que se realizan en el curso.
Es innegable que la 5ª Generación pone en el campo de batalla nuevos «assets», flexibles, polivalentes y con gran capacidad de adaptación a los cambiantes escenarios que se pueden encontrar en los conflictos actuales.
RED AIR Y APOYOS EXTERNOS
El Red Air ha estado integrado por 10 aeronaves de las mismas fuerzas aéreas participantes. Además se ha contado con sólidos apoyos prestados por las naciones pertenecientes al TLP. El control en el aire de la misión ha recaído en un E-3F de la Armee de l’Air operando directamente desde la base aérea de Avord. El Ejército del Aire y del Espacio ha puesto a disposición de este FC un C-295M del Ala 35 y dos NH-90 del Ala 48. Asimismo España provee los medios de Mando y Control requeridos para el desarrollo de las misiones en nuestro espacio aéreo y un equipo SAR desplegado en la Base Aérea de San Javier prestando apoyo durante los periodos de vuelo. Finalmente y como novedad en esta edición se ha contado con la participación de un MQ-9 Reaper de la Armee de l’Air que operaba directamente desde suelo francés.
500 horas de vuelo son el requisito imprescindible para todos aquellos pilotos que son aceptados en los Flying Course que organiza el TLP en las instalaciones manchegas desde que en 2008 Albacete pasó a ser la sede del programa. El personal asistente a este FC se divide en 24 pilotos, 5 operadores de sistemas de armas (WSO), 5 oficiales control de interceptación (GCI) y 6 oficiales de inteligencia (INTEL).
El curso dura tres semanas, para superarlo deberán de planificar y ejecutar un total de 12 misiones, de las cuales las 3 primeras se realizan en modo simulado (aprovechando entre otros el sistema MACE, en servicio desde 2021) y las 9 restantes son con vuelo reales. Como indica en la conferencia de prensa el Lieutenant Colonel de la 48 Fighter Wing, venir al TLP supone trabajar con fuerzas aéreas de otros países aliados en un entorno de apoyo y soporte mutuo. Las «lessons learned» extraídas año tras año pasan a formar parte del ADN de los aviadores de las 10 naciones que participan en el programa.
Como en todas las operaciones militares, la cantidad de personal y recursos requeridos para la ejecución de las misiones asignadas es muy elevada. Aproximadamente unas 700 personas integran el capital humano de este FC. Desplegar y operar 34 aeronaves, aunque sea en una base como la de Albacete, totalmente preparada, exige un notable esfuerzo organizativo y logístico por parte de los participantes.
En esta ocasión es de destacar la presencia de un equipo JTAC italiano así como instructores belgas especializados en misiones SAR. También la empresa norteamericana POLYGON despliega en las distintas zonas de operación varios sistemas de simulación de amenazas. Como viene siendo habitual el curso cuenta con el apoyo del Ejército de Tierra y de la Armada, con sus sistemas NASAMS y MISTRAL.
MIRANDO AL FUTURO
El futuro del TLP está lleno de nuevas e interesantes perspectivas. Por un lado y como hemos dicho anteriormente, las aeronaves de 5ª generación. Por otro lado la presencia de la US Navy con el portaaviones George W. Bush (CVN-77) abre un enorme campo de posibilidades y en el futuro los portaaviones norteamericanos formarán parte del escenario que tendrán que gestionar los participantes en los Flying Course. Finalmente el creciente peso específico que los vehículos aéreos no tripulados tienen en los modernos escenarios de combate hará, sin duda, que sea cada vez más habitual verlos como «assets» a disposición de los oficiales que tengan que dirigir las COMAOs.
En este sentido España ofrece un escenario que difícilmente ninguna nación del TLP puede ofrecer en Europa, zonas despejadas de tráfico aéreo, la proximidad del Mediterráneo, variedad de escenarios, un clima benigno, etc.
El Ejército del Aire y del Espacio es, nuevamente, pieza fundamental en este tipo de programas que, como el European Tactical Airlift Programme (ETAP), son los más ambiciosos en cuanto a formación del personal de las fuerzas aéreas del entorno NATO. Las últimas misiones del Flying Course 2022-3 se están llevando a cabo y el staff del TLP ya está preparando la próxima edición que se realizará en Albacete y que será, sin duda, un salto adelante para el Tactical Leadership Programme.
Agradecimientos:
Gaceta Aeronáutica quiere agradecer a todo el STAFF del TLP la colaboración prestada en la realización de este reportaje.