Fundado en 1923, el Museo Nacional de la Fuerza Aérea de los EE.UU. (National Museum of the USAF) reúne una de las más notables colecciones de aeronaves militares del mundo.
Sus extensas instalaciones, ubicadas en la base aérea Wright-Patterson en Dayton (Ohio) e inauguradas en 1971, albergan numerosas máquinas agrupadas por etapas históricas con un criterio didáctico y que, en más de un caso, constituyen ejemplares únicos.
Precisamente, en el sector dedicado a los años 30 se exhibe un antiguo bombardero Martin B-10, que recrea una de las aeronaves que en 1934 realizaron un vuelo en formación desde Washington (DC) hasta Fairbanks (Alaska), lo que en su momento constituyó un hito en la historia de la aviación militar norteamericana.

Dado que no se habían conservado ejemplares del B-10 en los Estados Unidos, las autoridades del museo buscaron uno por largo tiempo hasta que tomaron conocimiento de la existencia de una máquina en la República Argentina, el cual se encontraba en una escuela industrial del Gran Buenos Aires, recibido de la Armada Argentina como material didáctico – una vez dado de baja de la Aviación Naval.
En 1970, el Martin fue simbólicamente transferido por las autoridades argentinas al gobierno estadounidense para integrar finalmente la dotación del entonces denominado USAF Museum.
Un bombardero revolucionario
Con el Martin B-10 se inició una etapa de desarrollo de bombarderos que llevó, gradualmente, a la construcción de los grandes cuatrimotores que fueron gravitantes en la Segunda Guerra para doblegar la resistencia de las fuerzas enemigas.

Derivaba del prototipo “Martin 123”, desarrollado por la empresa Glenn L. Martin de Baltimore (Maryland), que había sido entregado en marzo de 1932 con la designación experimental “XB-907” para ser probado en las instalaciones de Wright Field.
Tras sucesivas modificaciones –aumento de la envergadura, nuevos motores, instalación de cubiertas para el piloto y la sección trasera, etc. – el Cuerpo Aéreo del Ejército de los EE.UU. (United States Army Air Corps) ordenó su adquisición en serie.
Inicialmente fue presentado en el anuario de Aviación de 1934 como “Mystery bomber” (“Bombardero Misterioso”), ya que en su momento representó un avance tecnológico significativo: Construido totalmente en metal, tenía innovaciones como el tren de aterrizaje retráctil, capacidad de almacenaje interior de bombas, torreta de artillería giratoria y cabina cerrada con un sistema de instrumental que incluía horizonte artificial, giro direccional giroscópico y piloto automático.

Era un 50% más veloz que los demás bombarderos de su época (350 km/h de velocidad máxima) y tan rápido como los cazas existentes.
Todos esos avances llevaron a que se lo considerara “la maravilla del poder aéreo de su época”, según declaraciones del general Henry “Hap” Arnold.
Uno de los puntos negativos de este avión era que la estrechez de la cabina llevó a que algunos instrumentos como los manómetros de combustible y lubricante y el termómetro de aceite estuvieran ubicados fuera de la misma, en pequeños paneles alojados en la unión del capot del motor con el borde de ataque de los planos.

La tripulación se componía del piloto –a la altura de los motores–, un bombardero-artillero en la trompa y un observador/radio operador en la parte posterior del fuselaje.
Eventualmente, podía agregarse un cuarto tripulante, próximo al compartimento de bombas y sin visual exterior.
Su armamento se componía de una ametralladora Browning de 7,60 mm en las torretas de proa y posterior más una tercera en la parte ventral posterior del fuselaje y podía cargar 1.000 kg de bombas.

Entre 1933 y 1936 fueron comprados 121 B-10, en lo que representó la incorporación más importante del USAAC desde el final de la Primera Guerra Mundial.
También se adquirieron 32 B-10 con nuevos motores Pratt and Whitney en lugar de los Wright Cyclone originales, denominados B-12 y equipados de tanques de combustible adicionales para misiones de largo alcance.
Los Martin fortalecieron la Aviación de bombardeo del USAAC, pero el surgimiento de la Segunda Guerra, en la cual los EE.UU. ingresaron tras el ataque sorpresivo de la Aviación japonesa a la base naval de Pearl Harbor, generó un avance tecnológico tal que llevó a que las aeronaves de preguerra quedasen rápida y prematuramente superadas, entre ellas el B-10.

El modelo también fue exitosamente vendido al exterior con la denominación Martin 139W: Se exportó a Holanda (120 ejemplares 139WH), China (9 ejemplares de la versión 139WC), Tailandia (23 Martin 139WSM), Turquía (20 Martin 139WT), la Unión Soviética (un Martin 139WS) y la Argentina (22 139WAA, 12 139WAN y el demostrador 139WA).
Continuará con… “El vuelo Washington-Fairbanks”
Alejandro Vidal nació en la ciudad de Buenos Aires en 1964. Es abogado y procurador por la Universidad de Buenos Aires. Cursó la Maestría en Historia de la Guerra en la Escuela Superior de Guerra. Diplomado en Derecho Internacional Humanitario (IUA -INDAE). Diplomado en Historia de la Ciudad de Buenos Aires (UBA – FFYL). Es Profesor Adjunto en la Universidad Argentina John F.Kennedy.
Ha publicado unos 60 artículos sobre temas históricos, principalmente de historia militar. Es miembro titular y actual Presidente de la Junta de Estudios Históricos de Tres de Febrero, Miembro Correspondiente del Instituto Nacional Newberiano y Miembro Adherente del Instituto Argentino de Historia Militar, del Ejército Argentino.
Ha obtenido varias distinciones literarias y reconocimientos, fue jurado en certámenes literarios y artísticos y recibió la Cruz Académica Newberiana de Segunda Clase.

Hola Vicente: Un gusto saber de vos, gracias tus comentarios…Siempre los recuerdo con afecto a los compañeros del Registro. Por si te interesa, en el link de publicaciones hay una crítica de mi primer libro de historia aeronáutica, que publiqué hace unos meses…
Alejandro: Me alegro mucho de leer tu nota y ver que estás más joven que cuando éramos estudiantes! Te saluda tu ex compañero del RNP allá por los 90.