Acerca de la puntualidad

Pantalla de horarios (foto: Pablo Luciano Potenze).

Lo mejor que puede hacer una línea aérea es salir y llegar a horario. En esta frase se resumen todos los parámetros de seguridad operacional, servicio al pasajero, economía, y tecnología. Pero hay modos y modos de cumplir los horarios.

El número de abril de Alta, la revista de a bordo de Aerolíneas/Austral tiene varios anuncios del grupo empresario que indican claramente que está ingresando en una cultura de low cost, a partir de un nuevo esquema tarifario y servicios adicionales, al mismo tiempo que sus avisadores parece que siguen pensando en los pasajeros aéreos de hace años, ávidos de lujo y ostentación.

Pero esta no es la única contradicción, porque en la página donde figura el mapa de servicios hay un cuadro en el que se muestran los tiempos de viaje de las rutas argentinas. Entre otros, destaco Buenos Aires-Córdoba, con 1:25 horas y Buenos Aires-Bariloche, con 2:20. Para quienes recordamos los antiguos horarios y sus publicidades, estas cifras son llamativas.

Las revistas que se reparten a bordo de los aviones, como Alta, suelen ser una buena fuente acerca del pensamiento de las empresas.

Los horarios son tablas hechas sobre la base de la performance de los aviones, las condiciones meteorológicas y las particularidades del tránsito aéreo. A partir de estas variables se asume un compromiso con el pasajero con respecto a la hora de salida y de llegada.

Por supuesto, el cumplimiento de los horarios es un valor básico de la promoción de las empresas. Nadie puede imaginarse una precisión al segundo y, por eso, se ha establecido mundialmente una tolerancia de quince minutos para considerar que un vuelo llegó a horario. Flybondi tomó como pauta una hora, pero eso sólo vale para el universo Flybondi, y eventualmente el del ministro Dietrich, que anunció públicamente los records de puntualidad de esta empresa. Aerolíneas/Austral, en un reciente comunicado de prensa (ver nota), sostuvo que a lo largo del año 2018 encabezó en varias oportunidades los rankings de Flightstats como la aerolínea más puntual de la región.

El punto crítico de esta cuestión es el realismo con el que se confeccionan los horarios. Si se consideran tiempos de vuelo razonables, la puntualidad será creíble, pero si se toman márgenes exagerados, por las dudas, de nada sirve alardear de puntualidad.

Los horarios históricos

En 1962 las rutas domésticas empezaron a ser operadas con reactores Caravelle, que establecieron nuevos tiempos de vuelo, mucho menores que los que había antes con los aviones de hélice. Estos equipos tenían una velocidad de crucero de 835 km/h y según los horarios publicados por Aerolíneas Argentinas, el tramo Aeroparque-Córdoba, (642 kilómetros) requería 1:20 horas, y la vuelta 1:15[1].

Caravelle fue el primer jet que voló en nuestras rutas domésticas (foto Adolfo Jorge Soto, Facebook).

Dicho en otros términos, volaba a 482/513 kilómetros por hora bloque. No sabemos cuál era el cumplimiento de estos horarios, pero allí empezamos. Como dato muy curioso, en la ruta Aeroparque-Córdoba-Mendoza la escala en Córdoba duraba, según el horario, un total de veinte minutos, algo impensable en estos días.

El segundo jet que se incorporó a las rutas argentinas fue el BAC-111, que Austral puso en servicio en 1967. Su velocidad era de 885 km/h. Demoraban 1:10 y 1:05 horas para ir y volver a Córdoba y 2:05 y 1:55 para Bariloche. Eran más rápidos que los vuelos de la empresa estatal, y la publicidad de Austral lo reflejó.

Aviso de Austral, publicado en La Nación del 3 de diciembre de 1967, en el que se ven los tiempos de vuelo de los BAC-111.

En 1970 Aerolíneas Argentinas puso en servicio el Boeing 737/200, cuya velocidad de crucero era de 942 kilómetros por hora, un 13% más que su antecesor, lo que se reflejó en los horarios publicados, que establecieron para Buenos Aires-Córdoba una duración de 1:05 horas y 1:00 para la vuelta. A Bariloche 2:15 y 1:55.

En 1980 el vuelo a Córdoba, en los mismos aviones, demoraba cinco minutos más, 1:10 horas de ida y 1:05 de vuelta. La escala en Córdoba, para los vuelos que continuaban hacia otros destinos, seguía durando veinte minutos.

A Bariloche el viaje duraba 2:15, pero existía la posibilidad de volar en Boeing 727 que demandaba 2:05 de ida y 1:50 de vuelta. En otras rutas, donde había escalas, este avión estaba media hora en tierra. La velocidad que declaró la empresa fue de 890 kilómetros por hora, menos que el bimotor, pero resultaba más rápido.

Con el correr de los años, el tiempo de vuelo se fue alargando. En 1997 Buenos Aires-Córdoba, por Aerolíneas se había establecido en 1:20 de ida y 1:10 de vuelta, mientras que Bariloche demandaba 2:20 y 2:00, mientras que LAPA hablaba de cinco minutos menos.

No tenemos datos creíbles sobre el cumplimiento de estos horarios, pero podemos pensar que las empresas se sentían cómodas anunciando estos tiempos de vuelo. La tradición oral dice que Austral siempre tuvo un mejor desempeño que Aerolíneas Argentinas en esta materia, y que LAPA tuvo serios problemas.

Los horarios hoy

El jueves 23 de mayo fue un día espléndido, CAV OK, en términos de la tradición aeronáutica. Excelente plataforma para investigar cómo se cumplen los horarios en la Argentina, y como muestra tomamos dos rutas históricas muy transitadas, Buenos Aires-Córdoba y Buenos Aires-Bariloche.

Las aeronaves y los procedimientos cambian, pero eso no significa mayor eficiencia horaria(foto Pblo Luciano Potenze).

Ese día hubo 43 vuelos regulares programados en la primera y dieciocho en la segunda. En la CABA se usaron tres aeropuertos distintos (Aeroparque, El Palomar y Ezeiza), mientras que en los destinos sólo uno.

Todos los vuelos se efectuaron, aunque hubo un caso en que fue reprogramado como consecuencia de una asamblea de pilotos en Aeroparque y luego tuvo problemas técnicos, por lo que regresó, al día siguiente, con otro número de vuelo. Desde el punto de vista del cumplimiento de los horarios el resultado, sin considerar la tolerancia internacional de quince minutos y para un universo de 61 vuelos, fue el siguiente:

Total Salidas Llegadas
En horario o adelantados 4 47
Atrasados 57 14

La conclusión de esta pequeña tabla es que las empresas tiene problemas generalizados para salir en horario, pero al mismo tiempo pueden llegar razonablemente dentro de la tolerancia de quince minutos, lo que indica, sin lugar a dudas, que los tiempos de vuelo están inflados.

Esta política de horarios se completa con otra práctica —siempre en contra del pasajero y a favor de lograr buenas estadísticas— consistente en cancelar y reprogramar los vuelos. Cuando se sabe con anticipación que un servicio tiene demoras, es bastante habitual cancelarlo y reprogramarlo con otro horario, que se puede cumplir. El vuelo cancelado desaparece del universo, no figura en las estadísticas, y el nuevo vuelo cumple con su horario, que no es el original, pero es registrado como bueno.

Una última cuestión relacionada con los horarios históricos es la duración de las escalas. Hoy es difícil, si no imposible, hacer una escala de menos de cuarenta minutos, mientras que en los años sesenta y setenta era normal y habitual tener escalas de veinte minutos. Es cierto que la operación era muy distinta, sin push back y con escalerillas integradas en el avión, pero, aun así, eran tiempos muy exiguos.

El detalle de los vuelos analizados es éste:

Buenos Aires-Córdoba

Buenos Aires-Bariloche

Los horarios en Aeroparque

Aeroparque tiene una única pista, corta y angosta, pero perfectamente operativa para el tipo de aeronaves que la usan. La principal limitación de la terminal es que no pueden hacerse operaciones simultáneas de ninguna naturaleza.

Aeroparque, con una única pista y rodajes bastante ajustados, tiene una capacidad limitada de operaciones (Google Maps).

En un día normal, se realizan algo más de trescientas operaciones regulares comerciales, más algunos de aviación general y oficiales. Por supuesto, la distribución es irregular, según se ve en la siguiente tabla, válida para el lunes 27 de mayo de 2019:

Puede decirse que no hay nada extraño en esta distribución. La hora pico es entre 17:00 y las 17:59, con un total de 22 movimientos programados (13 despegues y 9 aterrizajes), uno cada 2,72 minutos. Probablemente la capacidad máxima del aeropuerto esté alrededor de este valor, teniendo en cuenta la pista única y las limitaciones de los rodajes.

Pero más allá de la capacidad, hay un tema que hace al diseño de los horarios que está fuera de toda lógica, y demuestra una falta total de planificación. De los 313 operaciones programadas, 216 (el 69%) son simultáneas, esto es, hay más de un avión despegando o aterrizando en el mismo minuto. Hay tres momentos, las 11:30, 17:00 y 23:55 en que se programaron cinco movimientos simultáneos. Un detalle de las superposiciones es éste:

Operaciones simultáneas Cantidad Aeronaves involucradas
2 49 98
3 25 75
4 7 28
5 3 15

Es demasiada imprecisión. Con una programación hecha de este modo, es imposible creer en los horarios.


Nota:

[1] Todas las velocidades de aviones citadas en esta nota son las que, en su momento, informaron las empresas operadoras en sus comunicados de prensa.


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