Follow me. Lufthansa al rescate del humor aeronáutico

Tapa del catálogo de la exposición Follow me.

La aviación, como toda faceta importante de la actividad humana, ha sido reflejada por los humoristas de cada tiempo. Hace alrededor de cuatro décadas Lufthansa hizo un homenaje al humor aeronáutico con una muestra itinerante llamada Follow me, que hizo escala en el Instituto Goethe de Buenos Aires. No tengo la fecha exacta, pero creo que fue alrededor de 1980.

Según se puede leer en el catálogo de la exposición, follow me, un concepto conocido en todos los aeropuertos, es el “indicador que conduce a la meta” y fue adoptado para animar al público a participar en una excursión a través de la historia de la aviación, sin números ni datos técnicos.

No es un desafío tan sencillo como parece, fundamentalmente porque el humor de otros tiempos, muchas veces, es difícil de percibir, y más con un tema que ha sufrido cambios tan dramáticos como la aviación. Descartado lo político en todos sus aspectos, que es una parte importantísima del humor aeronáutico, lo que queda es más una antología de la ilustración más que del humor.

Richard Graef, en 1908, presentó así al aficionado fanático que sólo lograba aterrizajes desastrosos.

Según la presentación de los organizadores, el caricaturista describe las cosas desde un punto de vista que, a diferencia del técnico, valora lo humano y, por ello, la historia de la aviación no existe sin los hombres que, de una u otra forma, son los afectados.

Peter Bensch, en 1973, concedió a los pilotos un descanso en las nubes, ante la mirada atónita de los pasajeros.

Pero también está en el repertorio la predicción de lo que podría ser la aviación, propuestas que pudieron ser delirantes en su momento pero que, de un modo u otro fueron adaptadas por los fabricantes de aeronaves y los pasajeros.

El ruido es un problema serio de toda la aviación, Buzz Butow pensó en aviones con alas productoras de música.

No es una muestra complaciente, hay alusiones a las molestias que podrían causar los aviones y la congestión del cielo que, a la luz de lo que vino después, fueron claramente proféticas.

Dios preocupado por la congestión de los cielos.

También pueden verse, caricaturizados, muchos elementos de la aviación que han cambiado poco y, probablemente, el principal serán los pasajeros.

El dibujo puede estar inspirado en un Junkers, pero los pasajeros no son muy diferentes de los actuales. Lo único que nadie imaginó son los entretenimientos electrónicos.

Y, como en toda la historia del humor, encontramos toques surrealistas de todo tipo. Al fin y al cabo, la caricatura es eso.

toque surrealista, donde lo primitivo se mezcla con la modernidad.

Mi conclusión, cuando visité la exposición en aquel tiempo, y ahora que reveo algunas imágenes, es que no había grandes chistes, algo muy difícil de lograr con las limitaciones que obligatoriamente tiene de una muestra de este tipo, pero sí puede destacarse como un sobrevuelo de la cultura de la aviación.

La contratapa del catálogo es desconcertante, ya que muestra un avión destrozando el follow me, que es el símbolo de la exposición. Está firmada por Luis Murschetz,

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