Aerolíneas Argentinas. ¿Es una empresa viable?

El mundo evoluciona. La gente, la política, la economía, el clima, la naturaleza, todo evoluciona. Charles Darwin explicó que las especies se adaptan a los cambios de su entorno para sobrevivir. Con las líneas aéreas, pasa lo mismo.

Aerolíneas Argentinas, fundada en 1950 como empresa estatal subsidiada, era, en ese momento, una construcción moderna, similar a muchas otras empresas que se formaron después del fin de la guerra con un esquema similar.

El objetivo declarado de la organización era prestar servicios aerocomerciales domésticos e internacionales, pero detrás de ello había cuestiones políticas y comerciales importantes. La Argentina de Perón quería ser una potencia sudamericana con proyección mundial y para ello necesitaba desarrollar todos los brazos del progreso, y una línea aérea internacional de cierta magnitud daba cierta capacidad estratégica y prestigio. Además pensaba que debía tener un “poder aéreo”, por lo que dotó a su aerolínea de personal autóctono, mantenimiento propio y varios otros ítems que no se quiso subcontratar.

No fue fácil hacerlo, pero el resultado fue que en los primeros años de la década de 1950 la empresa nacional ofrecía dos servicios semanales a Nueva York en DC-6 (con escalas en Rio, Trinidad y La Habana) , dos a Europa en DC-6 (con escalas en Río, Natal y Dakar y destinos finales Lisboa Madrid, Roma, París y Londres), siete a Santiago en DC-4 o Convair, uno a Asunción en Sandringham, dos a San Pablo y Río en DC-4 y doce a Montevideo en Sandringham. Era una red importante para el momento, pensada para unir la Argentina con otros países y, en muchísima menor escala, para hacer algo de quinta libertad, sobre todo en Brasil (para una descripción de las libertades del aire ver Cielos abiertos, realidad y fantasía). Después vendrían servicios argentinos a Perú y Bolivia (encarado como fronterizo en sociedad con LAB) y se agregaría Porto Alegre. La la red latinoamericana no progresó más por en esa década.

Tenía poca competencia, aunque con tendencia a crecer. A Estados Unidos volaban Pan American y Panagra, con servicios diarios y Braniff con cuatro vuelos. A Europa (con diversas fechas de inauguración) Air France (París), Alitalia (Roma) BSAA (Londres), Iberia (Madrid), KLM (Amsterdam), SAS (Copenhague). A Brasil Panair do Brasil y Cuzeiro do Sul. A Chile LAN-Chile y a Uruguay CAUSA y PLUNA. Las europeas, LAN y PLUNA eran estatales, el resto, privadas.

Braniff, desde 1950, ofreció cuatro vuelos semanales a Estados Unidos, con la posibilidad de hacer muchas conexiones en América Latina (imagen Democracia, 31 de mayo de 1950).

Todas estas empresas volaban con tarifas iguales para cada destino, algunas establecidas por IATA, otras por otro tipo de mecanismo de cartelización, por lo que la competencia no pasaba por ahí. También todas ofrecían algún tipo de conexiones que iban más allá del tramo considerado hasta su país. Todas tenían servicios domésticos, las norteamericanas, operaban redes bastante desarrolladas en Latinoamérica y (con complicaciones, ver Braniff (II): Toda la política aerocomercial norteamericana en un diminuto pie de página) dentro de Estados Unidos, las europeas cubrían su continente y unas pocas ofrecían servicios mundiales. Pan American daba la vuelta al mundo con sus vuelos PA001 (hacia el oeste) y PA002 (hacia el este).

Argentina firmó acuerdos bilaterales con casi todas las naciones que llegaban aquí, que reglaban capacidades, frecuencias, horarios y otros temas. Con Estados Unidos por mucho tiempo hubo una situación frágil, sin tratado, lo que no impidió la operación de sus empresas aquí, pero Aerolíneas tuvo algunas complicaciones para volar allí.

Pero los acuerdos, en principio, trataban sobre la vinculación de nuestro país con otro, y poco podían hacer para regir sobre lo que ocurría después con vuelos de sexta libertad, por lo que todos estos servicios, que sumados eran muchos, estaban en una suerte de limbo. Alguna vez se intentó impedir la venta de algunos tipos de pasajes, pero no funcionó.

Panair do Brasil, formalmente, era una empresa privada brasileña, con capital norteamericano de Pan American, que hacía vuelos de sexta libertad a Europa. Poco podía hacer Argentina para evitarlo (imagen La Prensa, 13 de mayo de 1947).

Aerolíneas Argentinas, por su posición geográfica, era un punto terminal de servicios de largo radio y estaba muy limitada para ofrecer conexiones internacionales, pero a cambio de eso tenía una excelente red doméstica con posibilidades para los turistas de otras tierras, pero éstos eran muy pocos.

Detrás de todo esto había una doctrina, que ´consideraba que el tráfico de un país era un bien que tenía un valor y que, por lo tanto, podía ser vendido, a partir de lo cual resultaba que había que repartirlo entre los dos países interesados, que eran sus propietarios. Así los convenios bilaterales fijaban capacidades que podrían ser ofrecidas por cada una de las partes y dejaban (o no) algún pequeño porcentaje libre para quien quisiera y pudiera ofertarlo. En los papeles era casi perfecto, pero en la práctica no tanto, porque no contemplaba la sexta libertad y porque las cosas no son tan fáciles como parece. Los pasajeros eran los convidados de piedra, porque tenían que volar por las aerolíneas designadas con las capacidades designadas.

Argentina y su línea de bandera se aferraron a este sistema que les facilitaba bastante la vida. Nadie pensaba en esos tiempos que una aerolínea fuera un negocio rentable y todas (públicas y privadas) recibían algún tipo de subsidios.

La primera distorsión vino de Chile, a mediados de la década del cincuenta, cuando dos empresas privadas llamadas Cinta y ALA empezaron a ofrecer, en Argentina, pasajes a Estados Unidos a precios inferiores a los de Aerolíneas. El problema era que salían de Santiago, pero no era una oferta despreciable.

Publicidad de la Chilena ALA ofreciendo algo a lo que los argentinos no podían acceder: tarifas bajas (imagen La Prensa, 18 de agosto de 1957).

Y al mismo tiempo empezaron a aparecer en Ezeiza nuevos operadores latinoamericanos (Varig, Aerolíneas Peruanas, Canadian Pacific, Lloyd Aéreo Boliviano), que más tarde o más temprano también ofrecieron algunos servicios internacionales con mejores precios. Después de la caída de Perón los cielos argentinos tuvieron una apertura que permitió la aparición de Aerolíneas Ini, Transcontinental y Trans Atlántica Argentina, empresas argentinas que, a partir de 1958, compitieron con tarifas en las rutas de Aerolíneas Argentinas.

La era del Jet

En 1959 Aerolíneas Argentinas incorporó reactores Comet 4 para sus servicios de largo radio, pero no entendió lo que significaban los reactores y tuvo varios accidentes que diezmaron su flota y no le permitieron tener una oferta interesante. Recién en 1967, con la llegada de los Boeing 707 tuvo posibilidades de armar una oferta competitiva en sus vuelos a Europa y Estados Unidos, con servicios diarios. Con la llegada de los Boeing 737, en 1970, pudo mejorar y ampliar los servicios latinoamericanos. Llegó a tener una buena red en el continente, pero pensada para unir Buenos Aires con otros países punto a punto, sin posibilidad de conexiones.

El Comet 4 pudo haber sido el comienzo de una puesta al día de Aerolíneas Argentinas en el mercado mundial, pero la empresa, sin una visión clara, se enredó en un laberinto del que sólo pudo salir con el apoyo que le dio Boeing para la incorporación de los 707 y 737 (imagen redes sociales).

Pero no pudo recuperar el tiempo perdido. En esos años todas las empresas se equiparon con jets y aparecieron operadores nuevos que estaban dispuestos a disputar el mercado sin perdonar nada. Ante este cambio de la situación competitiva, que obviamente incluía las tarifas aunque de modo velado, Aerolíneas se refugió en los precios fijados por las conferencias de tráfico de IATA, que cada vez eran menos acatados y en tratados bilaterales que también se estaban devaluando en el mundo.

Advertencia de la autoridad argentina previniendo a los pasajeros sobre posibles maniobras de venta de pasajes (baratos) que se podrían realizar como consecuencia del Campeonato Mundial de Fútbol de 1978 (imagen La Nación, 5 de noviembre de 1977).

Sobre fines de los años sesenta la red doméstica de Aerolíneas sufrió una depredación importante, que fue el abandono de casi todas las rutas patagónicas, operadas fundamentalmente con DC-3, que fueron cedidas a la Fuerza Aérea. Para la línea aérea fue sacarse de encima rutas de poco desarrollo, que no podía operar con aviones modernos que no tenía y para el arma fue una interesantísima ocupación de un territorio como prestadora de servicios muy necesarios. El interés de Aerolíneas era operar solamente con reactores en rutas importantes y por eso, en ese momento, también abandonó otras rutas interiores de baja densidad. El resultado a largo plazo de esto fue la desaparición de la aviación de tercer nivel en el país.

Hay que reconocer dos intentos por terminar con la condición de punto terminal de la Argentina de los vuelos internacionales, que siempre venían del norte. El primero fue la inauguración, en abril de 1973, de vuelos a Sudáfrica, que se cancelaron en 1979, arguyendo sus altos costos.

El segundo fueron los servicios a Nueva Zelandia, en 1980, que en 1988 se extendieron a Australia. Tuvieron razonables coeficientes de ocupación, pero la operación completa nunca fue rentable y fueron cancelados en 2014.

En 1978 se sancionó la desregulación norteamericana, y a partir de allí la lucha de las aerolíneas se hizo cada vez más encarnizada en el mundo, sin que aquí se hiciera nada concreto para adaptarse a las nuevas reglas del juego. El gobierno, la autoridad aeronáutica, la empresa y su personal se aferraron al sistema antiguo, mientras que todos sus competidores vendían pasajes baratos, más o menos por debajo de la mesa o más a la vista.

Comunicado de la autoridad argentina a los pasajeros informándoles que no deben comprar pasajes baratos (imagen La Prensa, 2 de agosto de 1985).

La privatización

Aerolíneas Argentinas fue privatizada en 1990. Se hizo una licitación internacional en la que se esperaba que, dadas las condiciones propuestas, hubiera muchos oferentes, pero hubo uno solo, por lo que quedó demostrado que, por lo menos en ese momento, no se trataba de un negocio apetecible.

La operación resultó un fracaso, y la empresa volvió a ser nacionalizada en 2008, pero con el clarísimo propósito político de volver a los ideales de 1950, sin competencia, y con tarifas relativamente altas. Había pasado más de medio siglo y el mercado aerocomercial había cambiado totalmente pero las autoridades y los trabajadores seguían aferrados al pasado.

Lo que siguió fue una guerra encarnizada del gobierno y sus empresas contra sus competidores locales, a los que hicieron la vida imposible con todo tipo de medidas reglamentarias, (ver Argentina: Acerca de los inconvenientes de ser trucho, improvisado e incompetente y LAN-Argentina se va) que llevaron a la desaparición de LAN-Argentina y el achicamiento de Andes, con lo que Aerolíneas logró un monopolio casi absoluto.

Después de la reestatización en 2008, el gobierno hizo todo lo que estuvo a su alcance para eliminar la competencia, lo que produjo la desaparición de LAN-Argentina (imagen Pablo Luciano Potenze).

El personal

El personal de Aerolíneas Argentinas es conservador y belicoso. Su historia gremial está signada por conflictos con una patronal improvisada e ineficiente, que pocas veces fue capaz de cerrar una negociación paritaria en tiempo y forma. Ha soportado movilizaciones militares, promesas incumplidas, y arbitrariedades diversas. Es perfectamente comprensible que sus sindicatos —que no son de izquierda y se declaran peronistas— sean batalladores y vayan al frente.

Por otro lado, son empleados públicos argentinos, con todos los vicios del sector, incluyendo un alto grado de politización. Pasaron por una etapa de empresa privada que fue desastrosa, y hoy quieren seguir siendo empleados públicos, por lo que se oponen a cualquier idea de privatización. Con convenios colectivos que siempre tienen algún punto pendiente, son muy hábiles para disfrazar conflictos políticos de conflictos laborales.

Personal de Aerolíneas invadiendo la pista de Aeroparque el 29 de mayo de 2001, en el marco de un conflicto generalizado con Iberia. (imagen Clarín, 30 de mayo de 2001).

Los convenios colectivos, como todos los de la administración pública, son bastante benévolos. Con patronales que siempre están de paso es inevitable que esto sea así.

La evolución de la aviación latinoamericana

Desde el ingreso del grupo Cueto a LAN-Chile, en 1993, el cielo latinoamericano ha cambiado de un sistema de empresas de nacionalidad definida (públicas o privadas) subsidiadas por sus estados, a otro de empresas privadas de capitales internacionales, capaces de generar beneficios, que tienden a formar grandes grupos con presencia local en varios países a través de empresas controladas. Es el caso de Latam, el grupo Abra (Avianca y Gol), Sky, JetSmart y Copa. Al mismo tiempo, las empresas norteamericanas han reducido drásticamente su participación en el tráfico intrarregional, que ha pasado a ser explotado por empresas locales asociadas, a veces con capital de aerolíneas norteamericanas.

La aviación comercial latinoamericana ha evolucionado hacia la formación de grandes grupos multinacionales, con aerolíneas de varias banderas. En esta foto Latam juntó aviones de todas sus sucursales engalanados con los colores de las banderas de cada país (imagen Pablo Luciano Potenze).

El proceso se completó con la definición de hubs potentes (Lima, Sao Paulo, Bogotá, Santiago y Panamá) por donde circulan pasajeros que viajan a todo el continente, en menor medida a Europa, Oceanía y, sobre todo, a Estados Unidos.

Rutas de Copa, que muestran un hub único que permite enlazar todo el continente. La ubicación geográfica de Panamá es fundamental (imagen Copa).

Aerolíneas Argentinas estuvo fuera de todos estos movimientos.


La viabilidad de Aerolíneas Argentinas

Hoy muchos políticos dicen que Aerolíneas es totalmente inviable y que debe ser privatizada como solución a todos sus males. Es una afirmación, por lo menos, superficial.

En la historia hubo tres intentos firmes de privatización de la empresa que fracasaron.

El primero fue en 1956, llevado adelante por el Economista Prebisch para el gobierno de Aramburu. Se bosquejó una emisión de acciones pero no se avanzó, en medio de una importante tormenta política.

El segundo intento fue en 1988, cuando ministro Terragno diseñó un confuso plan para vender una parte de la empresa a SAS. El plan era legalmente imposible y ni siquiera pudo ser presentado al Congreso.

El ministro Terragno tuvo un plan más electoralista que posible para privatizar Aerolíneas, que ni siquiera pudo ser presentado en el Congreso (imagen Almeida, en La Nación, 27 de agosto de 1988).

El tercero fue el de Dromi y Menem, en 1990, que logró vender a Iberia una parte de la empresa que nunca terminó de pagar y produjo un vaciamiento que dejó a Aerolíneas al borde de la desaparición.

A estas propuestas concretas hay que agregar diversas intenciones desarticuladas, como un proyecto de ley del diputado Alsogaray durante el gobierno de Alfonsín y otras de menor entidad.

La historia demuestra que no es fácil privatizar Aerolíneas Argentinas (ni ninguna empresa estatal importante), y que se trata de un proceso que exige una planificación y ejecución muy cuidadosas. Una de las primeras cosas que hizo el presidente Milei fue anunciar su intención de regalarla a sus empleados pero éstos, que la conocen, respondieron que no querían saber nada con la propuesta, lo que indicaría que regalada es cara.

Así vio el humorista Sendra la propuesta de regalar Aerolíneas a sus empleados (imagen Clarín, 22 de diciembre de 2023).

Antes de entrar en materia, lo primero es analizar si la empresa actúa en un mercado con posibilidades de desarrollo. Si tomamos los datos de la ANAC, resulta que el mercado aerocomercial doméstico argentino, evolucionó favorablemente hasta 2019 y, después de la caída de la pandemia, en 1923 ya se había recuperado, a pesar de la pobre performance de la economía argentina en esos años. En cuanto al mercado internacional, creció hasta 2018, y todavía no se ha recuperado de la caída de la pandemia, aunque está creciendo visiblemente.

Pasajeros transportados en la Argentina (imagen elaborada con datos de ANAC).

El punto siguiente es ver cómo se comportó Aerolíneas Argentinas en ese mercado en los últimos años y aquí encontramos que, desde 2016 (no hay datos anteriores) en el sector doméstico perdió un 13% de participación y en el internacional un 12%. No son buenos indicadores, sobre todo si pensamos que son mercados en crecimiento general.

Participación de Aerolíneas Argentinas en el mercado local. La medición corresponde a agosto de cada año (imagen elaborada con datos de ANAC).

Yendo a lo que puede significar Aerolíneas como negocio, lo más interesante es, a mi juicio, la red doméstica, que cubre una demanda que justifica su existencia. La empresa estatal, que compite con dos low cost, tiene, a agosto de 2024, un 62% del mercado medido en pasajeros. No es nada despreciable, sobre todo si se piensa que sus tarifas son superiores a las de su competencia low cost, pero hay que prestar a tención a que la tendencia es a la caída.

En el análisis de este sector, no puede obviarse que en el país no existen los servicios de tercer nivel, Allí hay un mercado en el que la empresa no quiere incursionar porque lo desprecia, pero que es fundamental para cualquier plan de crecimiento.

Los servicios de largo radio son un negocio difícil, a pesar de que sus principales destinos (Miami, Madrid y Roma) tienen alta demanda. La mayor parte de sus pasajeros son argentinos, a los que la empresa ofrece alternativas de conexión muy relativas, que no se pueden comparar con las de sus competidores directos. Además tiene serios problemas para captar pasajeros europeos y norteamericanos.

Y la red latinoamericana, organizada con base en Buenos Aires, tiene posibilidades muy limitadas frente a sus competidores organizados con los hubs que comentamos. Aerolíneas no puede ofrecer servicios propios a la mayoría de las escalas de Copa, Latam o el grupo Abra, porque no tiene volumen, pero éstas, con sus sistemas de hubs pueden hacerlo tranquilamente, incluso desde otros puntos de la Argentina que no son Buenos Aires.

Frente a esta realidad, la empresa estatal puede ser interesante para una aerolínea que quiera integrar la red doméstica argentina a su red internacional, o para una empresa de otra región (¿Iberia?), que quiera distribuir pasajeros desde Buenos Aires.

Otro tema que se menciona es la posibilidad del desguace de Aerolíneas. La empresa en su totalidad probablemente no sea un negocio interesante, pero tiene sectores bien estructurados que pueden ser atrayentes para eventuales clientes. Es el caso de los talleres de mantenimiento, el centro de instrucción de tripulaciones, la capacidad de handling (recientemente desregulada) y otros sectores que pueden escindirse. En este caso, antes de tomar una decisión, habría que ver cómo podría influir una venta parcial en el resto de los activos a realizar.

La capacidad de mantenimiento de Aerolíneas Argentinas es un activo muy interesante (imagen Juan Manuel Mascarello/Facebook).

Además está el personal, que no se puede vender y se divide en dos grupos: el que tiene licencia aeronáutica (pilotos, TCP, técnicos, etcétera), que por su capacidad es pasible del interés de muchas empresas, que tratarán de atraerlo, y el que no la tiene, cuyo futuro es difícil. Aquí habrá una negociación sindical compleja.


 

8 comentarios sobre “Aerolíneas Argentinas. ¿Es una empresa viable?

  1. Gabriela Giganotto, la soberania del pais en modo alguno, a la SOBERANIA en serio me refiero, se vera afectada por que AR siga existiendo o no, sobre todo si se siga presentando como una EPICA el traslado de vacunas (covid) promocionada por el gobierno de turno y relatando por TV despegues y aterrizajes en EZE como si estuvieramos en presencia de hechos heroicosy de alto riesgo. Por otra parte le sugiero actualice que valor se asigna hoy en dia a las llamadas Lineas de Bandera y vea, por ejemplo cuantos paises de la region operan lineas con esa caracteristicas. Es mas, y aqui cerquita, Chile y Brasil no las tienen, al menos con el sentido que aqui se pretende asignarle y no puedo advertir cuanta soberania ha sido afectada en esas naciones.

  2. La teoria de Darwing sobre la supervivencia del mas apto fue el instrumento de aquellos años para eliminar mediante un genocido a los pueblos originarios no solo de America sino de cualquier parte del mundo. No se si esta bueno seguir creyendo en eso, no le hizo bien a la humanidad.

  3. Para Gabriela:
    En muchos paises avanzados hay una ley por la cual en caso de crisis grave, el gobieno puede mobilizar a personal civil y bienes civiles para ayudar en solucionar la crisis. Mi duda es si se puede confiar que el gobierno (cualquier gobierno!) en la Argentina use la ley en forma apropiada o la use para fines distintos.
    En todo caso es una lastima seguir desperdiciando centenas de millones de dolares por ano para mantener una compania ineficiente que presta un servicio deficiente y caro, que no puede competir en el mercado internacional y que no puede cambiar radicalmente su gestion, su cultura organizacional, mejorar sus recursos humanos y presentar una nueva vision del futuro y un programa operacional y financiero coherente y rentable de largo alcance.
    Cada argentino esta pagando muchisimo para mantenerla. Es una lastima, pero hay no hay mas remedio que tirarla al tacho de la basura.

    Y despues hay que convencer a una compania extranjera que forme una subsidiaria argentina, empezando de abajo.

    Buena Suerte!

  4. Por soberania nacional debe permanecer en manos del Estado, tener una linea de bandera es vital. Quienes fueron a buscar las vacunas para el sector de la poblacion que queria vacuanrse con el covid? Ovbio hoy aquellos que renegaron de las medidas de la pandemia, de las vacunas son los mismos que la quieren desguazar en partes y privatizarla. Con mejorar su gestion, su administracion y rentabilidad con un mejor programa aero comercial no hace falta venderal. La expreciencia con los españoles ya fue de muestra un boton.

  5. Un par de cositas mas;
    En los ultimos 15 anos Aerolineas perdio mas de 7 mil millones de dolares, es decir que cada argentino le regalo a la compania, o mejor dicho al personal de la compania cerca de 200 dolares. La mayoria de los argentinos podrian usar esos 200 dolares en cosas mejores.

    El problema principal del que quiera comprar a Aerolineas no es la flota de aviones, sino la cultura de la organizacion , los gremios y los empleados que son como clavos sin cabeza – es muy, muy dificil extraerlos

  6. Aerolineas tiene hoy demasidos aviones y demasiado personal. Los A330 no pueden competir con los aviones mas modernos que operan las otras companias. No puede despedir al personal superfluo. Solo puede tratar de sacar a jubilacion adelantada (quien lo va a financiar?) o esperar que se jubilen lentamente y tratar de no tomar nuevo personal. El nuevo gobierno la quiere vender (o regalar?). Ningun hombre de negocios con su cabeza sobre los hombros se va a meter en algo asi. Si surge un comprador – seguramente esta planeando una estafa.
    El gobierno uruguayo cerro a PLUNA y se quedo sin nada. Varios paises europeos liquidaron a la aerolineas anteriores y crearon nuevas (Belgica, Suiza, Italia).
    Volviendo a la pregunta del titulo, la respuesta es: NO

  7. Aerolineas Argentinas tambien evoluciona. Pero no va adelante, a veces se va al costado y muchas veces para atras.
    Para los vuelos de largo alcance tiene la desgracia que su hub es Buenos Aires, no como Panama para COPA o Dubai para EMIRATES. Hace anos volaba a 8 o 10 destinos lejanos, y hoy ????
    No puede cambiar la geografia, asi que solo le queda ampliar en todo lo possible los acuerdos de code-sharing y la colaboracion de Sky Team.
    Con los paises vecinos tambien esta en desventaja. Copa y las aerolineas chilenas y brasileras vuelan a varias ciudades del interior, pero Aerolineas tiene muy pocos destinos en America del Sur. Incluso Paranair vuela de Asuncion a Cordoba, pero Aerolineas no tiene un servicio similar.
    Desde que Transcontinental comenzo a volar en 1957 (opero unos 5 anos) surgieron decenas de companies que trataron de ofrecer competencia a Aerolineas. Todas fracasaron, la unica que quedo fue Austral y al final fue absorbida por Aerolineas.
    El numero de destinos domesticos hoy es mucho menor de lo que era hace 60 anos.
    Cuando AR introdujo los AVRO y saco del servicio los DC-3 creo un vacio que LADE tenia que llenar y que para eso habia sido creada: transporte aereo de fomento. LADE trato de cumplir esta function, pero lo hizo solo un par de anos. El modelo que la Fuerza Aerea cumpla la function de fomento fue usado en varios paises despues de la Segunda Guerra mundial, pero hoy en dia es anticuado y obsoleto. Un elemento military no tiene la cultura necesaria y la capacidad operativa para operar efectivamente en un ambiente civil, comercial. Solo empresas privadas, si es necesario con apoyo gubernamental, llenan hoy esta function en muchos paises.
    Hoy quedan en la Argentina 2 companias LOW COST (con capital extranjero) que lentamente le reducen el monopolio que tenia AR. Como un ejemplo, Aerolineas tiene un vuelo diario de AEP a Corrientes, FLY BONDI – 2 o 3. Veremos cuanto van a durar.
    Aerolineas le costo al pueblo Argentino varios miles de millones de dolares en los 74 anos de su existencia. No se si alguna vez tuvo un balance anual positivo.

  8. Por qué el plan de Terragno era imposible? Modificando las normativa no se hubiera podido vender una parte de AR? No lo pudo presentar el plan porque cuando fue a dar una charla le tiraron hasta con un inodoro, fue tal la violencia que desistieron. Yo viví esa época desde el Senado.

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