
Uno de los principales argumento que hubo a favor del uso de El Palomar como aeropuerto low cost fue que los pasajeros tenían la posibilidad de llegar allí en tren. Era una alternativa interesante y eficiente, aunque no solucionaba todos los problemas.

La accesibilidad al aeropuerto se completaba con siete líneas de colectivos que llegaban a La Boca, Floresta, Liniers, San Martín, Martín Coronado, Haedo y Morón. En general estos servicios no eran muy rápidos y no habían sido pensados para atender a un aeropuerto, pero aumentaban el marco del acceso en transporte público.
Aeroparque
El Aeroparque de la ciudad de Buenos Aires tiene una relación rara con una ciudad, que no parece comprender lo que significa tener dentro de su territorio una terminal aérea de tal importancia. El desinterés del gobierno se refleja en cosas tan elementales como que gran parte del contorno de la estación no tiene ni veredas, y tampoco tiene numeración, todos los domicilios de Aeroparque son “Avenida Costanera sin número”. Muy desprolijo y decididamente incómodo para ubicar lugares tan distintos como las oficinas centrales de Aerolíneas, el ORSNA, las terminales de carga, el Club de Pescadores, etcétera.

Llegar en auto a Aeroparque no es sencillo, y puede ser insoportable en ciertos horarios. Algunos dicen que fue construido al revés, porque la terminal debería estar del lado de la ciudad y la pista del lado del río, lo que simplificaría los accesos, pero eso es un asunto cerrado. También se ha hablado de construir un túnel de acceso a la altura de la avenida Dorrego. Lo concreto es que, como están los accesos hoy, para ir de Plaza Italia a la terminal, dos puntos que están a 2,75 kilómetros de distancia, hay que hacer un recorrido de 4,8 kilómetros. Para ir de Cabildo y Federico Lacroze, (3,1 km en línea recta), hay que recorrer 7,5 kilómetros por un camino lleno de vueltas, que incluye un puente relativamente angosto y varios reductores de velocidad (lomos de burro) más razonables en una calle de barrio que en el acceso a un aeropuerto… Lo que ocurre es que el acceso al aeropuerto es, además, una calle dentro de un paseo (lo que queda de la Costanera).

Todos los días hay horarios de embotellamientos, y cuando hay partido en River sólo puede accederse a la terminal aérea desde el sur.
En los primeros tiempos hubo ómnibus gratuitos de las empresas aéreas que después se cobraron y luego desaparecieron. La primera fue LADE que hizo una licitación que ganó Manuel Tienda León, que se inició así el negocio de los transfers.

Aparentemente nadie se preocupó por lograr que hubiera servicios de transporte público al Aeroparque por bastante tiempo. A mediados de los años cincuenta la línea de colectivos 407 (hoy 47), que unía Liniers con el Club de Pescadores, extendió su recorrido hasta la antigua aeroestación, siendo éste el primer servicio urbano que llegó allí.

El gran salto fue en la segunda mitad de los años sesenta, cuando empezó a funcionar la Ciudad Universitaria, algunos kilómetros al norte, sobre la costa. En ese momento se extendieron algunas líneas para que hubiera servicios para docentes y alumnos y, algunas, que iban por la Costanera, llegaron a la aeroestación. El 47 estuvo entre éstas, pero no duró mucho, porque en los años ochenta la cabecera de Aeroparque se trasladó a Chacarita.
Por años no hubo grandes cambios, pero después de la privatización de Aerolíneas Argentinas se estableció un servicio denominado ArBus, que estaba operado por Intercargo, que era bueno y barato, pero no tuvo el éxito esperado.

Con el tiempo hubo cambios, algunas líneas desaparecieron, otras se agregaron y la situación actual es que por la puerta de la terminal de pasajeros de Aeroparque pasan cuatro servicios de colectivos urbanos, que, curiosamente, nadie promociona en las guías de turismo ni son muy usadas por los pasajeros. Llevan los números 33, 37, 45 y 160. En todos los casos su recorrido fue pensado para servir a la Ciudad Universitaria antes a la terminal aérea.

Pero lo más llamativo es que, analizando sus recorridos, los cuatro tienen el mismo destino, la estación Lanús, en el gran Buenos Aires, ya sea como punto final o como parte de su trayecto. Eso significa que todas enfilan hacia el sur, por distintos caminos, pero claramente hacia el sur. No hay ninguna línea que una el Aeroparque con el norte ni con el oeste de la ciudad, aunque es cierto que las que existen llegan a algunos nodos de circulación como Retiro y Plaza de Mayo (33 y 45), Plaza Italia (37 y 160), Congreso (37), Pompeya (160).
Extraña forma de hacer la planificación urbana de uno de los aeropuertos de la ciudad más grande del país.

También es incomprensible porqué en los planes de desarrollo del subterráneo metropolitano no se incluye ninguna línea o ramal que alcance el Aeroparque.
¿El servicio de ArBus no se instrumentó después de la re-estatización? El branding del cartel y el micro corresponden al esquema «Nac&Pop» implementado por FutureBrand y no a los que impusieron los españoles de IBERIA y Marsans.