
Si abrimos la página web de Airbus y le pedimos que busque la palabra “happy”, encontraremos que hay más de 250 apariciones de ese vocablo. Es un buen índice de que tenemos una empresa feliz o, por lo menos, que destaca el tema de la felicidad.
Para reforzar la idea, la misma página nos cuenta que en 2019 la firma pidió a sus empleados que seleccionaran un esquema para el BelugaXL entre seis propuestas y se impuso, con un 40% de los votos, la imagen de Beluga sonriente, una verdadera expresión de la felicidad que se vive en la empresa.
La felicidad como comodín
Si analizamos caso por caso para conocer el origen de esa felicidad, encontraremos que un pequeño porcentaje del uso de la palabra está referido a cosas como desear felices aniversarios o fiestas a sus amigos, colegas, clientes y proveedores, o con la discutible (lo digo por experiencia) y repetida frase que asegura que la empresa estará feliz contestando las preguntas que se le hagan. También hay minireportajes a empleados de la empresa que, más de una vez, declaran ser felices con su trabajo.
Pero donde más se usa la palabra es en el área de noticias, fundamentalmente en referencia a la entrega de aeronaves a sus clientes o a algún logro de la empresa. La palabra siempre está en boca de directores y gerentes, y en citas encomilladas con frases de este tipo. A continuación, algunos ejemplos:

“Airbus is very happy to celebrate this important milestone…”
“We’re happy that everything is mature and ‘up-to-speed’…”
“We’re very happy if the plasma water purifiers can make such a meaningful difference in the lives of youth in Kenya…”
“We are still incredibly happy with the only artificial intelligence mission to take place on the space station…”
“We at Airbus are very happy we won this hotly-contested .”
“We are very happy that Norwegian has selected the A321LR,”
“We are extremely happy that Turkish Airlines has renewed its confidence in the A321neo.”
“We are extremely happy Wizz Air has confirmed its confidence in our A320 Family.”
“So we are very happy with the way we’re positioned today.”
También los clientes tienen sus momentos de felicidad:
“China Airlines is happy to be receiving the 100th A350 XWB,” said Nuan-shuan Ho, Chairman of China Airlines.”
“We are happy to offer our passengers the most modern and comfortable cabins.”
“We are happy to be investing in the Airbus A321neo aircraft.”
“We are very happy to take delivery of this 50th A330.”
“We are very happy to receive our company’s ever first aircraft, an A320 equipped with fuel-saving Sharklets.”

La verdad que se esconde detrás de estas declaraciones es que no hay mucho que decir en circunstancias de este tipo. Airbus entrega centenares de aeronaves y afines todos los años e inaugura instalaciones de todo tipo y termina siendo inevitable que los actos y los discursos terminen siendo iguales, y hasta aburridos.
Para las gerencias de relaciones públicas y prensa es un buen modo de mostrar lo que hace la compañía y, como los clientes siempre son distintos, aunque reciban aviones idénticos, poco importa que los discursos y los actos sean casi iguales entre sí. Aparentemente el sistema funciona, porque se siguen vendiendo sus productos.
Boeing también está feliz, aunque menos, porque sólo hay unas cien entradas con la palabra happy en su página de internet, con un uso muy parecido al de Airbus.
la misma gente de la empresa tenia (creo que aun tiene) dudas sobre la calidad de los productos Airbus fabricados en China, técnicos de la usina de Toulouse decían que esta en peligro sus conocimientos y su “savoir faire” porque los chinos tienen como costumbre robarse la experiencia tecnológica de los otros para luego aprovecharlos ellos en su producción de masas. Como decía anteriormente, los técnicos se cuestionaban si la resistencia de un tornillo chino era tan eficaz como los fabricados en Europa… en Europa no se consigue! …decía Ayala!