
Hubo un tiempo en el que en la Argentina se hicieron dos grandes exposiciones aeronáuticas internacionales, organizadas por el sector privado. Fue a fines de los años noventa. La primera fue en la Rural y la segunda en el Aeropuerto de Morón.
Cuando nació la Fuerza Aérea, en 1945, se fijó la misión de hacer “conciencia aeronáutica”, y lo hizo por varios medios. El más espectacular fue la organización de festivales y exposiciones, el más duradero la revista que ahora se llama Aeroespacio, el que daría frutos a largo plazo, la enseñanza de Aeromodelismo en las escuelas. Hubo otros, como la creación del Museo Nacional de Aeronáutica, que fue posterior.
Además se instituyó la “Semana Aeronáutica”, que por lo general se celebraba en la segunda quincena de septiembre, y consistía en diversas actividades (charlas, concursos, exposiciones, visitas guiadas, vuelos de bautismo), que siempre incluían algún tipo de festival. En todo esto la Fuerza era el gran protagonista, pero diversas entidades privadas, sobre todo aeroclubes, participaban.

Se celebraron con mayor o menor despliegue hasta fines de los años setenta, destacándose la de 1947, que incluyó una exposición de gran magnitud en la avenida 9 de Julio, que se cortó para esto, o la de 1957, en la que participó una nutrida delegación norteamericana (ver Batallas aéreas de la Guerra Fría libradas en Argentina).

Para la Fuerza o los aeroclubes no había ningún objetivo comercial a la vista, más allá de lo que podría significar incorporar alumnos pilotos civiles o cadetes, pero, a partir de mediados de los años setenta se empezó a vislumbrar en la Argentina que en la aviación había fuentes de negocios muy interesantes, y las exposiciones eran un buen lugar para fomentarlos, lo que significó que la Fuerza Aérea dejara de ser el protagonista único de los encuentros, aunque siempre los organizó directa o indirectamente y, fundamentalmente, los financió.
Así las exposiciones se fueron independizando de la semana aeronáutica y se hizo una comercialización más clara de stands, destacándose las de 1968 y 1972, realizadas en la Rural o Expofilade, en el Centro Municipal de Exposiciones, en homenaje al 50º aniversario de LADE, patrocinada por una sociedad de aerofilatelia, en 1990.

Las exposiciones no eran regulares, pero fueron apareciendo interesados en vender algo en estas reuniones. En el primer lugar ahora estaba la Fuerza Aérea, que buscaba comercializar el Pucará y el Pampa en el mundo. También estaban sus socios en esta tarea, que no eran pocos, y algún mensaje político se colaba. Yo salí de Expofilade con una idea mucho más concreta, y cercana a la verdad, sobre las posibilidades del misil Cóndor II.
El entorno de los años noventa
Promediando 1989, en medio de una crisis económica muy fuerte, asumió la presidencia de la Nación Carlos Saúl Menem, que realizaría cambios importantísimos en el sistema aerocomercial: se privatizó Aerolíneas Argentinas (1990), Intercargo e Interbaires pasaron a prestar servicios en Aeropuertos internacionales del país (1990), LAPA empezó a volar con reactores (1994), surgieron Dinar y Southern Winds (1994 y 1996), se lanzó la privatización de los aeropuertos (1997) y se entregaron a AA2000 (1998), LAPA presentó su primer Boeing 737/700 (1998) y empezó a volar a Estados Unidos (1999).
Eran tiempos del uno a uno, la gente viajaba y la aviación (salvo la estancada Aerolíneas Argentinas en manos del gobierno español) crecía en todas sus ramas, había un ambiente de negocios que se respiraba.
Pero, al mismo tiempo, la Fuerza Aérea estaba pasando por uno de sus momentos más difíciles, con los presupuestos groseramente reducidos y sin muchas posibilidades. No podía pensar en grandes exposiciones y eso se notó en la finalización de las semanas aeronáuticas, que fueron reemplazadas por jornadas de puertas abiertas en bases diversas, sobre todo El Palomar y Morón, donde el éxito de público fue llamativo. En estos encuentros participaron cada vez más pilotos privados como acróbatas, o mostrando sus aeronaves. También hubo espacios que se alquilaron para actividades comerciales y concesionarios gastronómicos.

Además, la Fuerza fue capaz de organizar dos ediciones de Mantenar (95 y 97) que se realizaron en Córdoba, enfocadas a las empresas de mantenimiento y no al público general.
Las armas como punto de partida
En 1991 se realizó en la Rural la Feria Armas, emprendida por la empresa MC. Tuvo mucha participación de las fuerzas armadas y de seguridad y gran éxito de público. El evento se repitió, completándose con los sectores de caza, tiro deportivo y pesca.

Con los contactos hechos en esta feria, y la realidad del progreso que estaba viviendo la aviación en esos años, surgió en los organizadores la idea de hacer una feria aeronáutica, que sería Air Show 1997.
La Rural no es un aeropuerto
En Buenos Aires hay dos grandes espacios para realizar exposiciones, el Centro Municipal de Exposiciones, y el Predio Ferial de la Sociedad Rural. En 1991 ambos eran del Estado, pero en ese año se procedió a la privatización del predio del último, que pasó a estar controlado por una UTE formada por la propia Sociedad Rural Argentina y Ogden Argentina.
Los nuevos dueños iniciaron un muy importante proceso de renovación de las instalaciones y se lanzaron a una explotación cada vez más intensiva del predio, que convocó a todo tipo de exposiciones y ferias.
Menem y Cavallo fueron condenados por esta venta en 2019, pero fueron sobreseídos por Casación poco después, con el argumento de que ya habían pasado los “plazos razonables” para el sustanciamiento del juicio.
Las exposiciones aeronáuticas, por lo general, se hacen en aeropuertos, porque es fácil llevar aviones allí y es muy difícil llevarlos a otros predios urbanos. En las exposiciones realizadas en la Rural que mencionamos antes, los aviones aterrizaron en Aeroparque y fueron llevados mediante un gran despliegue de camiones, remolques y señaleros, siempre de noche para evitar el tráfico. Pero no se podían llevar aviones grandes.

Otra ventaja del predio de Palermo era que estaba dentro de la ciudad y no requería de los visitantes mucho más que un viaje en subte o colectivo, algo relativamente importante para una actividad que no tenía todavía un público claramente definido. Por todo esto, se resolvió hacer la feria aquí.
Air Show 97
Airshow 97 tuvo lugar del 4 al 13 de abril, con la participación de un centenar de expositores, auspiciada por la Dirección Nacional de Transporte Aerocomercial.
Los expositores representaron a casi todos los sectores de la aviación, fabricantes de aviones y helicópteros, operadores de aeropuertos que se estaban preparando para la privatización, aerolíneas, reparticiones públicas como la Policía Federal, talleres aeronáuticos, escuelas de vuelo, aeroclubes y prensa especializada.
Adicionalmente al evento se realizó un programa académico que comprendió unas treinta actividades de todo tipo, donde estuvieron presentes todos los temas del momento, tratados por especialistas internacionales, Sin mucho detalle, se habló de derecho aeronáutico, supervivencia, psicología y fisiología, la privatización de aeropuertos, la aeroísla, seguridad aérea, inglés aeronáutico, comunicaciones, desarrollo del mercado europeo, la aviación en el Mercosur y el Pacto Andino, complementación con los satélites en el siglo XXI. También hubo presentaciones de libros.
La idea subyacente era crecer con esta exposición los años impares, como alternativa o complemento de FIDAE, que se realizaba los años pares. Así fue que programó repetir la experiencia en 1999.
ASSA 99
En 1998 se produjo la privatización de los aeropuertos argentinos, algo que fue el punto final de la transformación propuesta por Menem para el sector, pero el sector privado también estaba respondiendo con hechos tan contundentes como la renovación de la flota de LAPA con aviones de última generación.

El nombre cambió y no cambió, porque ASSA quería decir Air Show South America. La apuesta fuerte fue hacerlo en el aeropuerto de Morón, para ese entonces bastante desdibujado, pero con una pista que admitía la operación de aeronaves de todo tipo, una gran plataforma para exhibiciones y muchos espacios adecuados para exposiciones bajo techo.
Y la apuesta dio resultado, porque se anunciaron muchos más expositores que en la edición anterior y, sobre todo, aeronaves de todo tipo, civiles y militares.

La estrella, por lo raro de la aeronave, fue un Lockheed C-141 Starlifter de la USAF, pero hubo presencia de máquinas de todas las empresas aerocomerciales que operaban en ese momento, material de las fuerzas armadas y de seguridad, helicópteros, planeadores, aviones de aeroclubes y acrobáticos.

Lo novedoso fue la presencia internacional, porque muchísimas empresas de todo el mundo, habida cuenta de lo que estaba pasando en el país se decidieron a participar con una clara intención de hacer negocios.

También hubo muchas demostraciones en vuelo y exhibiciones acrobáticas, siendo destacable la presencia de la Escuadrilla Cruz del Sur, equipada con los Sukhoi 29, que ahora están en venta, en una de sus raras demostraciones en Buenos Aires, en la que mostró una solvencia notable. También se vieron los tradicionales aviones de la Fuerza Aérea, en demostraciones diversas, en vuelo y estáticas, incluyendo el lanzamiento de paracaidistas.

Adicionalmente, buena parte del Museo Nacional de Aeronáutica se agregó a la muestra, lo que agregó un interesante complemento histórico.
Fue un momento especial, por una vez se pudo pensar en tener una actividad en la Argentina que figurara en el calendario mundial. Las dos ediciones de esta feria habían demostrado que había interés dentro y fuera del país. Faltaba todavía un camino largo, pero los dos primeros pasos se habían dado con éxito.
Pero en la Argentina estos sueños no prosperan, y cuando llegó el momento de la feria de 2001, el país estaba en medio de una crisis sin precedentes, que habría de llevar a la quiebra a LAPA, Dinar, American Falcon y muchas más. Vendrían muchos años de frío para los negocios aeronáuticos, y nunca más tuvo sentido pensar en una feria comercial aeronáutica.
La Fuerza Aérea organizó algunos open days y otros festivales al antiguo estilo, sin aspiraciones internacionales ni objetivos realmente comerciales. Con el lanzamiento de la “revolución de los aviones” también hubo algunas actividades, como el “aviation day” de IATA, pero nada pasó a mayores ni tuvo continuidad. La creación de la ANAC no influyó en los negocios internacionales (ver ¿Y dónde están los gremios? El Aviation Day Argentina).
Curiosamente (o no), donde se nota una intención comercial cada vez más fuerte es en las convenciones de la EAA, realizadas en el aeródromo de General Rodríguez, pero estamos hablando de otro público.