Camisas Castelar: Los ejecutivos

El anuncio publicado en el suplemento dominical de La Nación del 15 de octubre de 1967 (archivo Pablo Luciano Potenze)
El anuncio publicado en el suplemento dominical de La Nación del 15 de octubre de 1967 (archivo Pablo Luciano Potenze)

El avión siempre pareció ser un símbolo de status social, por lo menos hasta que aparecieron las low cost. Quizás la realidad no sea tan así pero, según me contó alguna vez mi madre, cuando ella era adolescente (años treinta), cuando una recibía una carta por vía aérea se la mostraba a las amigas para hacerse la importante.

Por eso no es extraño un aviso como el que hoy ilustra esta nota, publicado en el suplemento dominical de La Nación del 15 de octubre de 1967, y varias veces repetido por aquel entonces en ese y otros medios de comunicación. El mensaje busca mostrar algo así como un superhombre que hace que las cosas ocurran, y qué mejor lugar para decirlo que con un avión de fondo.

Casi al mismo tiempo, María Elena Walsh, una cantautora ya famosa por su producción para niños, lanzó al mercado el disco Juguemos en el mundo, con canciones para adultos. Entre ellas había una, denominada Los ejecutivos que, con un lenguaje muy distinto, decía lo mismo que el aviso, pero el mensaje era completamente distinto. En la primera estrofa hay una definición del mundo, que ocurre en un aeropuerto:

El mundo nunca ha sido para todo el mundo,

mas hoy al parecer es de un señor

que en una escalerita de aeropuerto

cultiva un maletín, pero ninguna flor.

Y más adelante viene el famoso estribillo, donde lo aeronáutico tiene un papel preponderante:

¡Ay!, ¡qué vivos son los ejecutivos!

qué vivos que son,

del sillón al avión,

del avión al salón,

del harén al edén

siempre tienen razón

y además tienen la sartén

la sartén por el mango

y el mango también.

La canción completa está aquí.

La tapa del disco Juguemos en el mundo de María Elena Walsh (colección  Pablo Luciano Potenze)
La tapa del disco Juguemos en el mundo de María Elena Walsh (colección Pablo Luciano Potenze)

Aquéllos no eran años cualesquiera. Culturalmente fueron una edad de oro, que convivió con una inestabilidad política enloquecida. Las keywords no existían entonces, pero hoy serían Illia, Onganía, Perón (vivo en Madrid), Universidad, Primera Plana, Timerman, golpe e Instituto Di Tella.

Para los spotters nostálgicos, la foto fue tomada en la vieja confitería de la terraza del Aeroparque.


 

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