Campomar: Frazadas para ir al polo

Aviso de Frazadas Campomar publicado en La Nación del 6 de junio de 1980. Una asociación de ideas impecable (colección Pablo Luciano Potenze).

Después de muchos años de preparativos, en gran parte realizados por la Fuerza Aérea, Aerolíneas realizó su primer vuelo a Nueva Zelandia el 7 de junio de 1980. Aunque la ruta pasaba bastante al norte del polo sur y ni siquiera penetraba en el círculo polar, la publicidad bautizó estos servicios como transpolares, y así quedaron instalados en el imaginario argentino (ver Réquiem para un vuelo transpolar, que no era transpolar).

Fue una inauguración de gran impacto en los medios de comunicación, que en esos días dieron mucha información sobre el significado técnico y geopolítico del emprendimiento, y la empresa se encargó de que muchos periodistas fueran invitados a participar del primer servicio.

Una idea de la importancia mediática que tuvo el hecho lo da la presencia de un móvil de Radio El Mundo en Ezeiza cubriendo la salida del vuelo, en el que la emisora envió a su periodista estrella Julio Lagos, y que radio Mitre destacó a un periodista de la talla de Bernardo Neustadt para realizar el viaje.

Radio Mitre hizo un juego de palabras en este aviso, publicado el 9 de junio de 1980 en La Nación, para anunciar la presencia de su periodista estrella Bernardo Neustadt en el primer vuelo transpolar (colección Pablo Luciano Potenze).

Aerolíneas Argentinas también hizo mucha publicidad sobre el tema, la que no estuvo exenta de un matiz político, porque el vuelo de retorno fue aprovechado para trasladar de regreso al presidente Videla, que estaba realizando una gira oficial en el lejano oriente, y eso fue muy destacado por la empresa oficial.

Aviso de Aerolíneas Argentinas, en La Nación del 12 de junio de 1980, en el que anuncia que el mismísimo presidente de la República utilizaba su servicio transpolar (colección Pablo Luciano Potenze).

Pero la idea publicitaria más imaginativa relacionada con estos servicios fue de un oscuro proveedor de Aerolíneas Argentinas, Frazadas Campomar, que suministraba las mantas de viaje que se entregaban en todos los vuelos de la empresa. Demostrar calidad en condiciones extremas siempre fue un recurso promocional interesante, y esta firma lo entendió perfectamente cuando publicó un aviso, el 6 de junio, destacando que sus productos abrigarían a los pasajeros que volaran sobre el polo.

Obviamente, no fueron las mantas sino la calefacción del avión lo que protegió a los viajeros, pero la asociación fue un hallazgo interesante.


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